La Felicidad segun Jesucristo

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Fecha: 20080408

Título: La felicidad segun Jesucristo

Original en audio: 67 min. 29 seg


Hermanos Muy Amados:

El título de nuestra reflexión el día de hoy es: creer el mensaje de las Bienaventuranzas. Vamos a referirnos a esa enseñanza básica que es como la constitución fundamental, como la carta magna del Cristianismo, es decir, las Bienaventuranzas.

Ustedes las encuentran en el capitulo cinco del evangelio según San Mateo y en el capitulo seis del evangelio según San Lucas.

Las Bienaventuranzas están muy al comienzo de la misión pública de Cristo y representan, ante todo, un perfil del alma del mismo Cristo; es decir, si queremos conocer cómo es Jesús, Él mismo se describió, Él mismo pintó, dibujó su corazón con esas palabras llenas de poesía y también llenas de desafío, que son las Bienaventuranzas.

En la versión de San Mateo encontramos ocho bienaventuranzas, en la versión de San Lucas encontramos cuatro; como una especie de compensación en Lucas están, junto con las Bienaventuranzas, están las Malaventuranzas.

Es decir, el mensaje es muy pedagógico en este tercer evangelio, el evangelio de Lucas, y Jesús en esa versión no solamente nos presenta cuál es el camino de la felicidad, sino cuál es el camino de la desdicha; por su puesto, las dos cosas son necesarias.

Observemos que cuando traducimos la palabra bienaventuranza, por felicidad, inmediatamente sentimos que este es un mensaje que nos interesa a todos; creo que todos, sin importar la condición social el género, la edad, creo que a todos nos atrae la palabra felicidad.

De algún modo es un anhelo que está ahi sembrado en el corazón humano, existe con nosotros y todos queremos ser felices. Cuando una persona, por algún tiempo o por alguna circunstancia no quiere la felicidad, normalmente es porque hay una situación patológica.

Por ejemplo, la persona siente que tiene que castigarse a sí misma, o la persona siente que la vida no tiene sentido, o cosas parecidas. Aquí, por el momento, no entraremos en esos casos patológicos, simplemente empezamos constatando que el ser humano está, en su corazón, diseñado para la felicidad.

Podemos decir que, usando esa terminología electrónica, el "chip" de la felicidad está en cada uno de nosotros, y nosotros queremos tener la experiencia de ser felices.

Jesús enlaza con ese anhelo tan profundo del corazón humano, y nos da unas pistas hacia la felicidad; pero las pistas que Él nos da seguramente nos dejan desconcertados, porque son pistas que van en una contravía total con el mensaje del mundo, y van como en una contradicción abierta con muchos de los valores y las estrategias a lo que estamos más acostumbrados.

Por ejemplo, Jesús nos dice: "Bienaventurados los pobres" San Mateo 5,3, San Lucas 6,20, y es demasiado difícil de creer eso cuando uno ve que la pobreza lo que hace es agravar todos los problemas.

Jesús nos dice: "Bien aventurados los mansos" San Mateo 5,4, y existe ese chiste, siempre repetido, que no hay mucha diferencia entre el manso y el menso.

Entonces, uno piensa que la mansedumbre se va a convertir en ocasión de que otros se aprovechen de uno. Toda via más paradójico es lo que dice Cristo: "Bienaventurados los que lloran" San Mateo 5,5, San Lucas 6,21; "bienaventurados los perseguidos" San Mateo 5,10,San Lucas 6,22.

Es demasiado difícil para la mente humana encontrar como un sentido directo a estas palabras, sobre toda esa de: "Bienaventurados los que lloran" San Mateo 5,5, San Lucas 6,21, o "bienaventurados los que tienen hambre y sed" San Mateo 5,6, San Lucas 6,21.

Es como si Jesús quisiera, a base de esa contradicción, Jesús quisiera como capturar nuestra atención. jesús es el gran pedagogo y Él muchas veces utilizaba toda clase de recursos para ganarse nuestra atención y para dejar bien sembradas en nuestra memoria sus enseñanzas.

De hecho, teniendo en cuenta que no dejó nada escrito y teniendo en cuenta que las personas que lo oyeron tampoco estaban tomando apuntes, es simplemente asombroso que tantas palabras de Él hayan llegado a nosotros.

Uno de los recursos que más utilizó fue las parábolas, y después de que uno escucha una parábola es difícil olvidarla. La parábola, el cuento corto, la narración que deja una enseñanza es uno de los recursos estilísticos y pedagógicos más eficientes; no sólo las parábolas del Evangelio, sino todos los que han utilizado historias para enseñar distintas cosas.

Las narraciones son uno de esos recursos que han tenido los maestros en todos los siglos. Pero hay otro recurso, que es la contradicción. La mente humana, cada vez que escucha una contradicción, siente como una especie de desafío: "¿Qué es lo que esto quiere decir?"

Entonces Jesús dice: "Hay muchos primeros que serán últimos, y muchos últimos que serán primeros" San Mateo 20,16. A uno se le queda inmediatamente, porque uno dice: "Bueno, ¿pero cómo es que el que va de primero quedó último, o el que va de último quedó de primero?"

Lo que es paradójico, -se parece a parábola-, lo que es paradójico también atrapa nuestra atención. Otras veces Jesús utilizó otros recurso, que es la exageración, por ejemplo, cuando dice: "Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja" San Mateo 19,24.

¡Es algo tan absurdo! Cuando uno piensa el tamaño de la aguja y el tamaño del camello, es algo tan absurdo, que la mente humana queda como atrapada por esa imagen, es una imagen que queda grabada en uno, y de ese modo Jesús conquista nuestra mente.

Jesús logra que nosotros grabemos lo que Él quiere enseñarnos, o sea que, en parte, las Bienaventuranzas son el uso del mismo recurso. Cuando a uno le dicen: "Felices los que lloran" San Mateo 5,5, San Lucas 6,21, es una contradicción, es algo absurdo; y ahí, evidentemente, hay un recurso pedagógico.

"Felices los perseguidos" San Mateo 5,10, y uno dice: "¿Cómo puede sentirse feliz una persona a la que otros están detestando y la están buscando ciertamente no para felicitarlo y darle una palmadita en la espalda? Cómo puede decir Jesus eso?"

Pero mi punto es: no se trata solamente de un recurso literario, no es solamente un recurso pedagógico, hay una verdad muy profunda escondida en las Bienaventuranzas, y como se trata del mensaje de la feliciddad, es algo que nos interesa profundamente.

Cuesta creerle a Dios, cuesta creerle su mensaje, cuesta creer. Y antes de hacer una explicación, según Dios me ayude, para este punto concreto de las Bienaventuranzas, quiero recordar con ustedes unas de las palabras del Señor.

Él decia: "El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, les voy a decir a quién se parece: se parece a un hombre que edificó sobre arena. Vino el torrente, vino la lluvia y se cayó esa casa" San Mateo 7,26-27, estaba edificada sobre arena.

Y dijo también, -esto esta en Mateo capítulo siete-, "en cambio, el que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece al que edificó sobre roca. Vino la lluvia, vino el huracán; pero la casa permaneció firme San Mateo 7,24-25, estaba edificada sobre roca.

Es bien interesante esa afirmación de Cristo. Uno cree que la ha entendido hasta que la piensa la segunda vez. Fíjate lo que nos dice: "El que pone en práctica adquiere solidez"; es decir, las palabras de Cristo no son tanto un análisis de nuestra mente sino una práctica en nuestra vida.

Nosotros descubrimos las palabras de Cristo cuando las experimentamos; haciendo el experimento, haciendo la experiencia, uno empieza a descubrir que esas palabras son ciertas.

Cuando uno oye una palabra difícil, la tentacion es, tomar ese mensaje, ponerlo frente a uno, analizarlo, mirarlo por todas partes y decir: "Esto sí me convence", o "esto no me convence".

Por ejemplo, Jesús me dice, otra de sus famosas contradicciones: "Amen a sus enemigos" San Mateo 5,44, ¿qué hago yo cuando oigo eso? Mi tendencia como ser humano es tomar esa frase de Cristo, como aquí estoy tomando este objeto, esta vasijita, lo miro por una parte, por otra, la analizo y digo: "No, no le veo sentido, no le veo sentido".

Yo juzgo ese mensaje, yo juzgo esa palabra, yo permanezco en el control y desde mi trono hago un juicio y pronuncio una sentencia: "No tiene sentido", y desecho esa palabra.

Es es el modo en el que el mundo muchas veces trata las palabras de Cristo; es decir, yo permanezco en mi sitio y desde mi sitio, con mi inteligencia, con mis criterios entro a juzgar lo que Dios me dice.

¿A dónde lleva ese camino? Lleva a que yo desecho la palabra de Cristo; Cristo me dijo: "Perdone a sus enemigos" San Mateo 5,44 , pero yo lo desecho. Hay gente que lo desecha con blasfemias: "Es ridículo"; hay gente que lo desecha con rabia y dice: "Ese es un lenguaje de resentidos, impotentes", asi calificaba Nietzsche el Evangelio.

Pero hay gente también que desecha la palabra de Cristo con mucha diplomacia, pero igual la está desechando; cada vez que tú dices: "Pues sí, ahí dice eso, pero yo no soy ningun santo", esa frasecita: "Yo no soy ningún santo", es una manera de decir: "Yo tomo el mensaje de Jesús y, permiso, con mucha delicadeza, no lo voy a patear, no lo voy a despreciar pero tampoco lo voy a integrar a mi vida, no lo voy a asumir".

Entonces, ¿dónde esta el error? El error está que uno toma esa palabra y uno la juzga y uno intenta, desde los criterios de uno, desde la inteligencia de uno, y el análisis de uno, uno intenta ver si eso sirve o no sirve. ¿Ahí quién está en control? Yo, yo soy el que está en control.

Pues lo que Jesús nos dice con su famoso ejemplo de las dos casas, edificadas sobre arena y edificada sobre roca, es: "Si tú pretendes entender mis palabras permaneciendo tú en el control, es decir: "Voy a analizar y luego veré si lo hago", jamás tendrás solidez"; eso es lo que nos está diciendo Jesús.

"Si tú quieres que la Palabra llegue a tu vida, la única solucion es confiar en esa Palabra y hacer el experimento, hacer la experiencia".

¿Por qué? Porque en el momento en el que yo digo: "Yo voy a amar a mis enemigos, -claro, tengo que saber qué significa eso-, pero yo voy a amar a mis enemigos no porque lo entienda, sino porque me gusta ese Maestro que me lo dijo, me gusta ese Jesús, si Él me lo dice, voy a hacerlo", oye, ¿y no es eso lo que hacemos en el plano humano?

Los médicos cada rato nos están pidiendo cosas absurdas, ¿y uno por qué las hace? Porque uno confía en el médico; cada rato los médicos le están diciendo cosas que aparentemente son absurdas. Le dicen a uno: "-Bueno, mire, voy a tomar este objeto metálico, que se llama aguja, y con esto le voy a atravesar unos músculos suyos", uno dice: "-Bueno, entonces será".

Porque uno confía en el médico, uno dice: "Sí, confío en el médico". Y cada rato nos están diciendo: "Bueno, ahora usted tiene que tomarse estas pastillas", y uno se toma las benditas pastillas, y le da mareo, moridera y de todo, y uno llama: "-Doctor, me estoy muriendo", y él dice: "Tranquilo, eso son efectos secundarios, pero eso va haciendo su obra", y uno le cree al médico.

¿Quién de nosotros, cuando el médico le da una receta: "Bueno, usted tiene que tomar tiroxina de 250 mgrs". "Espere, doctor, explíequeme por qué tengo qué tiroxina, por qué." "-Bueno, es que usted tiene una deficiencia en su tiroides". "-De dónde saca usted eso, doctor?" "-Pero es que ahí están esos exámenes". "-¿Qué teoría hay detrás de eso?"

Llega un momento en que el doctor va a adecir: "Vaya, estudie medicina, si usted quiere, aprenda medicina usted y recétese usted; a nosotros nos dicen que necesitamos tiroxinade 250 mgrs, una por la mañana, otra por la tarde", -no tengo ni idea qué significa esa dosis, me imagino que será muy fuerte-.

"Usted se tiene que tomar eso". Y uno ahí tómese sus pepas, porque uno ¿qué? Uno le cree al médico, uno confía en el médico, y uno dice: "Pues ese médico sabrá lo que está haciendo". ¿Ahí qué estoy haciendo? Yo suelto el control y se lo entrego ¿a quién? Al médico.

Y uno sabe que hay médicos que se equivocan y uno sabe que pueden suceder barbaridades, pero uno finalmente se entrega al médico. El día de ayer estaban operando a un amigo mío, un hombre ya de cierta edad, y esto viene muy a cuento porque creo que especialmente en una operación, una cirugía, es donde más se nota eso de poner uno la vida en las manos de otra persona.

Yo no sé si ustedes han vistoado lo de una operación, tal vez le ha toc en una operación, ese es un cuadro patético, la persona ahí, ¿no? Incluso pues desnudita, ole ponen ahí como un trapito, o lo que sea,¿no? Y ahí sobre una camilla: "Bueno, háganme lo que sea", y como además lo duermen a uno, ¿no? Eso es ¿qué? Ponerse en las manos de esos médicos.

Y suceden muchas cosas. Hay historias de horror terribles, sobre todo lo que puede pasar en una mesa de operaciones: que si la anestesia, que si le faltó o no le faltó, que se le quedó adentro un bisturí al doctor, "¡ay, qué pena, hombre!".

Pueden suceder muchas cosas, pero uno de todas maneras ¿qué hace? Uno ahí se entrega, uno se pone ahí sobre la camilla y dice: "Bueno, aquí que seas tú, Señor", y uno se entrega al médico.

Eso es lo que nos está diciendo Jesús: "Si quieres conocer mi palabra, si quieres entender mi palabra, tienes que hacer el experimento, tienes que hacer la experiencia; mientras tú tengas el control, ¿no? Mientras tú tengas el control, ya se sabe que esas son todas las peleas en los matrimonios: quién tien el control, ¿no? El contro, remoto.

Esas son todas las peleas: "No pero qué nos vamos a quedar mirando todas las propagandas, mijita, espere aquí vamos mirando...." Esa es la felicidad del hombre, controlar los canales. "Pero déjeme, que yo estaba mirando... " "-No, eso no...". Nadie quiere soltar el contol.

Pues así como en el matrimonio no se quiere soltar el control, nosotros no le queremos soltar el control a Cristo, sino que queremos decir es: "Cuando yo entienda, cuando a mí me parezca, cuando sea según mis criterios, cuando sea según mi gusto", y asi es difícil curarse, así es difícil mejorar la vida

Por eso hay el chiste famoso del hombre que tenía unos problemas psicológicos, casi psiquiátricos, diriamos, y entonces estaba así con un doctor que lo atendía. Un día el paciente le dice con voz recia a su doctor: "Mire, doctor, sepa y entienda que el problema de mi arrogancia lo vamos a tratar cuando yo diga". Es un poco difícil, es difícil curarse así.

Y sin embargo es lo que nosotros hacemos con Dios, es eso lo que hacemos con la Palabra de Dios; nosotros queremos decir: "Será cuando yo lo entienda, será cuando a mí me parezca, será cuando a mí me guste, sera cuando quepa en mis criterios, ahí voy a empezar a practicarlo", y le devolvemos la Palabra a Dios sin recibírsela.

Algunos devuelven esa Palabra con una patada, y son blasfemos; otros, en cambio, como son muy educados, entonces le dicen: "Señor, muchas gracias tu detallazo, me parece muy tuyo, sin embargo, por el momento, como yo no soy ningún santo, permiso..."

Así le pongas toda la diplomacia del mundo, lo que le estás diciendo a Cristo es: "No te obedezco". Y cuidado con la diplomacia; cuidado, mis hermanos, porque a Crsito no lo vas a engañar, pero a ti sí te estás engañando.

Y uno cree que manejando con diplomacia, con frasecitas conmo esa de "no soy ningun santo", o parecidas, uno cree que está quedando bien.

La Palabra de Dios es como espada de doble filo; penetra hasta las coyunturas, hasta la separación de alma y espíritu" Hebreos 4,12, dice la Carta a los Hebreos. La Palabra de Dios es penetrante, a Dios no lo vamos a embolatar con esa clase de lenguaje.

Entonces nos queda claro algo: que este mensaje de las Bienaventuranzas es un mensaje que por un lado tiene una dimensión pedagógica, y es verdad, a uno se le queda, tal vez no se acuerda de todas, tal vez la tiene en desorden, pero que se le quedan, se le quedan.

Pero además hay algo profundo aquí, y eso profundo sólo se experimenta en el momento en que uno obedece esa Palabra, en el momento enel que uno obedece esa Palabra, en el momento en el que que uno dice: "Voy a hacer la prueba", es ahí donde uno adquiere solidez.

La solidez no se adquiere por haber entendido mucho, intelectualmente hablando, la solidez se adquiere por haber puesto en práctica y saber: "Esto es verdad, es verdad porque ha funcionado en mi vida, porque ha cambiado mi vida".

Con esos presupuestos, miremos un poco cuál es el espíritu de las Bienaventuranzas y, sobre todo, respondamos esta pregunta: ¿qué clase de experimentos puede hacer uno?

Es decir, nosotros con la vida concreta que tenemos, es decir, nuestra casa, de pronto el trabajo, de pronto el estudio, con los afanes, las presiones y también con la gente que nos rodea, ¿será que podemos hacer una experiencia de las Bienaventuranzas?

¿Cuando precisamente todo al rededor nuestro está diciendo exactamente lo opuesto de Cristo, ¿es posible tener una experiencia de las Bienaventuranzas como para llegar uno a fundarse en la palabra de Jesús o para llegar uno llegar y creer y decir: "Oiga, yo esto lo he probado y es verdad"? ¿Será que eso es posible? Esa es la pregunta a la que nos dirigimos.

Pero antes de eso hay que hablar del espiritu de las Bienaventuranzas.

Podríamos decir que el espiritu de las Bienaventuranzas es como el lenguaje común que hay en ellas, el contexto, podríamos decir, que es el presupuesto de las Bienaventuranzas también. El presupuesto o lo que hay de común de ellas es muy sencillo.

¿Qué tienen en común los pobres, los que tienen hambre y sed de justicia, los manso, los humildes de corazón, los que son perseguidos? Pues entre otras cosas, tienen en común, que se encuentran en situaciones existenciales en las que no pueden apoyase por sí mismos.

Es decir, el espiritu de las Bienaventuranzas es, partir de la base de la fragilidad de la vida humana, de la fragilidad de los propósitos humanos, de la fragilidad de los planes humanos.

El espíritu de las Bienaventuranzas es la conciencia clara de cómo todo lo humano es frágil de muchos modos y cómo, desde esa fragilidad, uno puede abrirse a un fundamento y cimiento sólido, que finalmente sólo Dios.

Este, hasta cierto punto, es el corazón de las Bienaventuranzas, que entraña dos cosas: primera, la percepción de la fragilidad humana en sus distintas dimensiones; y segunda, el descubrimiento de una solidez, o cimiento, o firmeza que no está en el ser humano pero que está cerca de nosotros; no está lejos, está cerca de nosotros y está en el Dios que nos ha amado.

Entonces, la felicidad de la que aquí se habla es una felicidad pascual. A ver, cómo me logro explicar con eso. La palabra Pascua, como sabemos, significa paso, paso de la muerte a la vida; paso de las tinieblas a la luz; paso del pecado hacia la gracia, es un paso, y ese es el paso que trae la felicidad.

La felicidad no está tanto en lo estático, sino en lo dinámico, no está tanto en tener, si no en llegar a tener. A ver cómo lo explicamos.

Muchos de los que estamos aquí, gracias a Dios gozamos de buena salud en ese momento, por lo menos eso es lo que parece así visto desde fuera; quizás alguien tenga sus propios quebrantos. Consideremos estos tres casos: una persona enferma, una persona sana y una persona que acaba de recuperarse de una enfermedad.

Consideremos estos tres casos: una persona presa, una persona libre y una persona que acaba de recuperar su libertad.

Consideremos estos tres casos: una persona ignorante, que quiere estudiar pero no puede, una persona que ha estudiado todo lo que ha querido, y una persona a la que de pronto se le abre la oportunidad de una beca.

En todos esos ejemplos vemos que la persona más feliz es la del tercer caso, el que estaba preso y recupera su libertad, el que estaba enfermo y adquiere la salud, el que no podía estudiar y le dicen: "Te hemos concedido la beca.

La felicidad no está, obviamente, en estar enfermo;la felicidad no es tan grande cuando uno simplemente esta sano; la gran felicidad es recuperar la salud.

Es decir, el mensaje de las Bienaventuranzas es que la felicidad es un proceso, no es un estado; la felicidad es un movimiento, no es un lugar; la felicidad es un camino, no es una ciudad; la felicidad es un dinamismo, no es algo estático. Esa parte es muy importante. La felicidad sólo existe en proceso.

Científicos británicos se pusieron a estudiar las cosas que hacáan a la gente feliz, y descubrieron que no importa qué clase de buena noticia reciba una persona, después de tres meses, su estado de felicidad es igual a como estaba antes.

Es decir, una persona, por ejemplo, puede sentir un anhelo muy profundo: "Yo sería el hombre más feliz del mundo si juliana me volteara a mirar; si esa mujer me mirara, si pudiera ser mi novia, yo sería lo más feliz del mundo".

El hombre va, le echa su cuento a julianita, supongamos que con toda la veracidad del caso, y ¡oh sorpresa! Julianita le dice que sí. Trompetas, perfume, alegría, colores, ¿cuánto tiempo dura esa felicidad de eso?

Los textos científicos dicen que psicológicamente, o sea, medido por medio de test muy serios, después de tres meses, la persona ya no siente felicidad adicional por eso; puede que lleguen otras felicidades, la felicidad de casarse, la felicidad..., esas son otras.

¿Qué quiere decir esto? Que lo que Jesús tiene en el Evangelio es muy interesante, por que Él lo que está diciendo es que la felicidad está es en el proceso, en el cambio, en el cambio ¿en qué? En que si yo estoy triste, como dice el texto: "Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados" San Mateo 5,5, San Lucas 6,21, eso es proceso, eso es movimiento.

Entonces Jesús no está diciendo: "Tómenme al grupo de los que lloran; esos son los felices", eso sería estático; lo que está diciendo es: "La felicidad es proceso, la felicidad es salir de ese llanto hacia la alegría; la felicidad es salir de ese estado de persecución al estado de acogida; la felicidad es salir del estado de necesidad al estado de saciedad y de certeza y de firmeza, de solidez.

Entonces ya no nos parece tan absurdo el mensaje de las bienaventuranzas, por lo menos en ese aspecto. La felicidad es proceso

Pero además, la felicidad de la que nos habla Cristo no es cualquiera, no es la de ganarse una lotería, o recibir el sí de Julianita, o Mrianita, o como se llame. La felicidad que nos da es mucho más profunda, es la felicidad que brota, cuando una persona, por un lado, se desengaña radicalmente; y por otro lado, encuentra el cimiento que nunca falla.

Es decir, todos sabemos que existen felicidades de distintos tamaños, no es lo mismo la alegría de "me dieron un ascenso", a la alegría de: mi hijo, que tenia un cáncer, se ha curado"; son dos alegrías muy diferentes, y todos sabemos que hay unas alegrias más profundas que otras.

Pues bien, cuando Jesús nos habla de la Bienaventuranza, cuando nos da este mensaje, Él no está hablando de cómo tener unos cuantos éxitos en la vida, no; nos está hablando del sentido más profundo, de la realidad más íntima que hay en el corazón humano, de lo que más puede desear tu corazón, de eso te está hablando Jesús

Y nos esta diciendo que esa felicidad, la que nadie te puede quitar, únicamente se alcanza cuando tú logras el paso, desde la conciencia de la fragilidad en sus diversos aspectos, a la conciencia de la solidez y la firmeza tal como Dios te la ofrece.

Todavía diríamos, recargando las tintas, enfatizando un poco más, en el fondo de lo que se trata es el paso desde el desengaño hasta la alegría. El desengaño radical para Jesús, que fue un gran desengañado, -ese dato no se suele predicar mucho-; Para jesús, que fue un gran desengañado, un gran desilusionado, así como se oye, Jesús es elgran desilusionado.

Si usted es una persona desilusionada, ested es de los que dicen:: "Ya no se puede confiar en nadie, no se puede creer en nadie, su Patrono es Jesús.

Resulta que dice el evangelio de Juan, -esto yo lo cito con alguna frecuencia-, dice el evangelio de Juan que Jesús no le creía a nadie; busque usted, capítulo segundo de San Juan, búsquese al final, verso cincuenta y pico: "Jesús no le creía a nadie" [[ ]].

Es decir, Jesús estaba radicalmente decepcionado, radicalmente desilusionado, radicalmente desengañado. O sea, Él es el primero que sabe lo que significa decepcionarse de esta vida, decepcionarse de este mundo, decepcionarse de la propia familia, decepcionarse de la propia raza, decepcionarse del propio país.

La Bienaventuranza empieza en el más profundo desengaño. Pero resulta que hay dos cosas que se pueden hacer: del más profundo desengaño uno puede escoger: Dios o la nada; si escojo la nada, me arrojo a un abismo y me dejo caer y digo: "Lo único que existe es la muerte". Esa es una opción.

Pero hay otra opción, y por su puesto, esta es la opción que vivió Jesús y esta es la opción que nos ofrece Jesus. La otra opción es: "Sí, yo sé que el ser humano es falso, yo sé que el ser humano es mentiroso, es arrogante, es egoísta, ¿por qué sabe que todo el mundo es egoísta? porque nadie piensa en mí.

Esa es la definición de egoísmo, ¿no? "Todos son egoístas, ¿no ve que nadie piensa en mí?" Entonces todos somos egoístas finalmente, y todos somos orgullosos finalmente, y a muchos nos gusta desquitarnos, o por lo menos sentir ese fresquito, el famoso fresquito.

Todos somos así. Entonces, hay que pasar por ese desengaño radical. La bienaventuranza de la que nos habla Cristo es el paso desde ese desengaño radical, a dar un paso más. Pero el paso más, mucho cuidado, por favor, peligra la vida del artista.

El siguiente paso ¿cuál es? O la nada, que significa odio a la especie humana, tipo Arthur Shopenhauer, ¿no? El famosos filósofo misántropo. "Odio a todo el ser humano, Ayyy, es que todo aquí apesta, lo único que sirve la gente es el sueldo que me pagan en la Universidad", diría Arthur Shopenhauer, que no le pagaban tampoco.

Esa es una posibilidad, odio radical: "Ah, detesto todo", odio que termina siendo odio suicida: "Detesto la vida, tengo que acabar con ella"; amargura radical: "No se puede creer en nadie". Hay gente que sólo enciende el televisor para hacer crecer su amargura: "Miren, desgraciados, corruptos, violentostos".

Esa gente que enciende el televisor para confirmar toda su bilis, ¿cierto? Tienen un odio radical a la humanidad y viven desde ese odio scuyo su único paliativo es el orgullo de saber: "Bueno, pero por lo menos yo soy algo distinto de esto".

Es la gente que pasa así, y todo todo le hiede, y nada le huele, ¿no? "Qué cosa tan horrible, gente apestosa...." Todo es feo, todo es amargo, todo es sin sentido, todo es criticable, todo es detestable. Esa es una posibilidad, y esa es la opción que algunas personas toman, y desde ahí, se las alimenta el mundo, porque el mundo tiene mercado para todos.

"¿A usted le gustan las malas noticias? No hay ningún problema, le pongo noticias las venticuatro horas al dia", por eso tenemos emisoras que nos dan veinticuatro horas al día, canales de televisión que nos dan veinticuatro horas al día, para alimentar nuestros apetitos, sean asesinos, suicidas o de otro género.

El mundo le alimenta el apetito que ustes tenga, si usted es una persona amargada, el mundo le alimenta su amargura, ¿y ahí quién sale perdiendo? A la gente que ofrece la programación de televisión no le importa si usted está viendo malas noticias, o pornografia, o programas infantiles, a ellos lo que les importa es: "Venga el chequecito. Que usted allá se está envenenando, problema suyo"

Entonces hay gente que opta por eso, opta por la nada, opta por la amargura, que es una posición de la cual no es posible sacar a un ser humano, porque siempre tiene nuevos argumentos: "-Mire, hombre, pero hay un mensaje de Dios". "-¿Cuál es el mensaje de Dios? ¿Cuál es el gran mensaje de Dios?"

"-No, pues, mire que hay un padre..." "-De padres no me venga usted a hablar, no me venga hablar de padres que yo he conocido toda la hipocresía del clero, yo he conocido que son unos mentirosos, mire es que se me sube, mejor dicho..."

Y, obviamente, si usted se pone a revisar la historia de la Iglesia, encuentra de todo, y ahí encuentra Papas para todo los gustos.

"-No, pero mire usted que por lo menos hay gente santa, piense usted en la Madre Teresa" "-¿La Madre Teresa qué arreglo? La Madre Teresa no ha arreglado nada; mire, ahí siguen los pobres. Por lo menos ese tipo que se para ahí en la esquina de mi casa, ahí sigue".

El que no quiere ver la bondad nunca la ve, ¿y dígame cómo saca a una persona de esa posición? No hay manera, porque la persona se arrojó, ¿cierto? Llegó al punto del desengaño, ¿y qué hizo? Se arrojó a la nada, al odio, al vacío, a la amargura, con el único consuelo de: "Por lo menos yo soy mejor".

Hasta el día en que sus propias fuerzas se agotan y entonces ya no tiene para dónde tomar, sino seguramente dejarse morir o suicidarse.

Jesús se parece a toda esa gente, con una pequeña diferencia, por un pequeño detallito, que cuando Jesús llega al borde del desengaño radical y total, bueno, ¿y por qué Jesus llego al borde del desengaño radical y total? Porque es que mire adonde vivía, mire las condiciones en la que estaba Jesús.

Es que las condiciones de la vida de Cristo, las condiciones del pueblo donde Él vivía, donde Él estaba. La injusticia, el desprecio, la discriminación estaban ahí a la orden del día.

Recordemos dos o tres elementos. Mire, los judíos despreciaban a todos los que no fueran judíos, y aunque Jesús era judío de nacimiento, porque había nacido en Belén, que pertenece a Judea, toda la vida había sido criado en Nazareth, que pertenece a Galilea, de manera que Jesús sabía de esos odios raciales y regionales que eran la cosa más espantosa.

Los samaritanos y los judíos no se podian hablar, por ejemplo; encima de eso, pues toda la pobreza, las enfermedades, la superstición, las posesiones diabólicas, la perversión de la religión, ustedes saben quiénes eran los sumos sacerdotes de esa época, las perlitas se llamaban, ¿no? Anás, Caifás, las perlitas.

Unos acaparadores de privilegios, gente que no pensaba sino en su propio bienestar, gente que le había dado la espalda a Dios y a las necesidades de la gente, a las necesidades del pueblo. Esos eran los supuestos representantes de Dios en esa época, y todo eso lo conoció Jesús.

Y para más gusto, resulta que era la época de la dominación opresiva del Imperio Romano de toda esa region. ¿Qué hacían, por ejemplo, los soldados romanos? Ellos tenia que cargar, obviamente, su morral, pero en la época no había morrales, entonces tenían que cargar su equipaje, ese equipaje pesaba una barbaridad, se calcula que pesaba más de veinticinco kilos.

Y estos señores no los llevaban en convoyes, nilos llevaban en buses,ni los llevaban en trenes, sino todo era a pie, kilómetros y kilómetroskilómetros. ¿Qué hacían soldados romanos cuando llegaban a una región como Galilea, la region de Cristo? Ellos tomaban la posición de: el primero que pasaba por ahí, "-a ver, usted, lléveme este equipaje".

"-No, que yo estoy cultivando". Lo agarraban a palo hasta que le llevara el equipaje, "y como soy el soldado y como tengo el arma; pelee conmigo, a ver".

Entonces agarraban a cualquier persona a que les cargara el equipaje. Esa era de las muchas injusticias que cometían. El cobro de los impuestos era la cosa más corrupta del mundo.

Los romanos fueron el Imperio pragmático por excelencia en la antigüedad, ¿cómo cobraban los impuestos los romanos? Hacían lo siguiente: llegaban a una región, miraban más o menos qué recursos había, y miraban a una persona que tuviera dos características: que fuera codicioso y que fuera leal al Imperio.

Bueno, y si no lo iba a hacer, ya sabemos lo que le podía pasar. Entonces le hacían este negocio a la persona, mire: "Usted, que tiene cara de cobradora de impuestos, entonces usted es la que va a cobrar los impuestos aquí, y usted nos tiene que dar a nosotros, al Imperio Romano, nos tiene que dar tanto dinero".

Se entendían con una sola persona: "Usted va a tener el respaldo de nuestros hombres, de nuestros soldados para cobrar los impuestos". Entonces, ¿qué le tocaba hacer a esa persona? Tenia que ir donde sus hermanos de raza, de la gente de su propio pueblo, porque esa persona era judía, obviamente, era israelita.

Tenía que ir allá a cobrar, pero sabía una cosa, que después de que cubriera lo que le habia pedido el imperio, de ahí en adelante lo que le quedara era ganancia. ¿Entonces qué hacían los cobradores de impuestos, como Zaqueo el de Lucas, capítulo dicecinueve, o como Mateo, que después fue Apostol de Cristo?

¿Qué hacían ellos? Pues muy sencillo, lo que ellos hacían era, como tenian el respaldo

de los soldados, el respaldo de la fuerza física, la fuerza bruta, ellos le caíán a la gente que no se podía defender, porque esos son los que más se pueden exprimir. Entonces los cobradores de impuestos lo que hacían era enriqueserce a base del dinero de los pobres.

Porque entrar a pelear con el que tiene cierta influencia y tiene cierta riqueza, siempre es aburrido, ¿a quién se puede oprimir, que no tenga a quién gritar, que no tenga en dónde gritar? Al pobre.

Entonces le caían, en primer lugar, a los huérfanos, a las viudas, a los inmigrantes, a los desplazados, a esos les caían, a exigirles hasta lo último, a hacerlos morir de hambre: "Ustede me da, porque me tiene que dar, o si no, aquí le caemos", y así se hacían ricos.

Jesús no era un niño tonto ni distraído; no era un niño en huida espiritualista; Jesúa era un niño que veía todo eso: la injusticia religiosa, la injusticia social, la petulancia, el egoísmo, la falsedad en la oración, la gente que cobraba por las oraciones.

Porque además de los impuestos, que ya sacaban una generosa tajada de un pueblo empobrecido, entonces luego venían los otros, los escribas y los saduceos y los fariseos a decir: "Bueno, pues claro que se pueden hacer oraciones para que cambie tu vida, pero se necesita que tú des unas buenas limosnas".

Y entonces, bajo pretexto de largas oraciones, nos dice Cristo: Desocupaban lo poco que quedaba en las arcas de los pobres.

El mundo en el que vivió Cristo fue ese, en mundo cargado por la avaricia, por la envidia, por la violencia por la hipocresía; no tienen absolutamente nada de extraño que Jesús haya llegado a la única conclusión a la que llega uno cuando crece en esta tierra, y es que el ser humano, por decirlo caritativamente, es terriblemente frágil; el ser humano falla demasiado, el ser humano no es de fiar.

Una experiencia parecida, ya había escrito el profeta Jeremías. El profeta jeremás había descrito algo parecido cuando dijo: "Maldito quien confía en el hombre; no vale la pena confiar en el ser humano" Jeremías 17,5, eso lo dijo Jeremías, está ahí, en la Biblia.

Si yo fuera pastor protestante, le diría: "Miren sus Biblias, ahí está. "Maldito quien confía en el hombre" Jeremías 17,5.

Entonces Jesús, Jesús es un desengañado; y este aspecto de Cristo, yo no sé cómo enfatizarlo más porque es tan importante. Hay gente que se imagina una espiritualidad según la cual Jesús vivía más o menos como en una especie de trance estático místico, como desentendido del dolor, de los problemas, de las angustias, y eso no es así.

El Señor conocía todo esto, y sabia a qué apesta el corazón humano que se llena de eso, de amargura, de lujuria y de envidia; el Señor conoce perfectamente, Él tiene el rostro del corazón humano.

Pero, en vez de volverse un Nitezsche o un Shopenhauer, en vez de llenarse de odio hacia la humanidad, Jesús descubre que esas grietas de la fragilidad humana son finalmente los mismos canales por donde puede entrar la misericordia divina.

¡Este es el elemento fundamental! Que ahí donde el corazón humano se rasga, se rompe, se fractura, ahí donde la vida humana no da más, ahí donde se parte, ahí queda una entrada para el amor de Dios.

¡Este es el gran descubrimiento, esta es la esencia del Evangelio! Que toda esa petulancia, que todo ese orgullo, en el que muchos de nosotros hemos vivido, finalmente se fractura, y por su puesto que una fractura es algo que duele.

Pero no es solamente mala noticia, no es solamente dolor, porque a través de esa fractura, a través de esa grieta, puede entrar el amor de Dios. Esa es la mision de Cristo.

Entonces Cristo, si lo analizamos bien en el Evangelio, ¿qué es lo que hace Cristo? Cristo no tiene un gran programa de reforma social, económica, espiritual, intelectual y académica de Palestina siglo primero: "Voten por mí", no. Jesús no tiene un programa de esos, Jesús lo que hace es, después de mirar, y orar, y sufrir...

Santa Catalina de Siena dice que la Pasión de Cristo no empezó en el momento del Huerto ni en el momento de la Cruz; la vida entera de Cristo fue este sufrimiento, ¿pero qué hizo Él? Cuando Él empezó a ver todas estas fracturas y todas estas grietas, Él empezo a descubrir que la mala noticia se convierte en buena noticia.

Porque la mala noticia es que la vida humana se fractura, se rompe por el peso de la iniquidad que hay en nuestras almas; la vida humana se rompe por el peso de nuestras avaricias, por el peso de nuestras mentiras, por el peso de nuestras lujurias, por el peso de todo lo negativo que nosotros hemos hecho.

Se rompe, esa es la mala noticia, pero la mala noticia se convierte en buena noticia, porque esto que se ha roto, permite la llegada de la misericordia.

¿Qué son entonces los milagros de Cristo? Caricias de amor que se entran por las grietas que dejó el pecado, caricias de amor. Lo que hace Jesús en sus milagros, lo que hace Jesús con sus palabras, lo que hace Jesús con sus oraciones es atraer la lluvia del amor divino para que se entre al corazon humano.

"¡Ah, pero es que el corazón humano es impermeable!" "Ya no es impermeable, dice Cristo. Por causa de su mismo orgullo, por causa de su mismo pecado se ha fracturado y ahora, a traves de esas grietas, puede entrar el amor de Dios". Ese es el Evangelio. El Evangelio entonces no es un mensaje que pueda entender cualquier persona, no, uno no lo entiende.

El Evangelio es absurdo de la primera y la última página, desde la primera hasta la última letra; el Evangelio es absurdo, el Evangelio no solamente es un enigma sino que es un imposible para la mente humana, excepto, cuando a uno se le empieza a romper la vida, cuando a uno se le empieza a romper la vida uno empieza a sentir que también uno está agrietado.

Y cuando a uno se le rompe la vida y se forma la grieta, la lluvia que Cristo atrajo por su palabra, con sus milagros, con sus oraciones, esa lluvia preciosa va entrando, y entonces uno va encontrando la verdadera solidez.

"Ah, yo había puesto la solidez de mi vida en que yo era muy inteligente, y por eso yo hacía muchos negocios, hasta que me encontré un socio más inteligente y me robó todo". ¿Entonces qué pasó? Se me agrietó mi certeza y quedé en la nada, ¿qué posibilidades me quedan? Dos posibilidades: Chopenhauer o Cristo.

¿Qué escoge? Ahí verá, hermano, Shopenhauer es odio a la especie humana, amargura, detestar a todos, levantar la nariz y decir: "Por lo menos yo soy más inteligente que la mayoría", ¿y? Tirarse a un abismo. Eso es una opción.

La otra opcion es: "Mi vida está rota, mi vida se ha fracturado, lo mismo que tal vez tu vida, lo mismo que talvez la tuya, lo mismo que talvez la tuya; nuestras vidas se han fracturado, y en mi vida fracturada, yo he encontrado una sorpresa, una sorpresa de amor, que llama Jesús".

Y esta es la segunda parte, la parte escondida y mística del mensaje de las Bienaventuranzas, ¿Sabe una cosa? El mensaje de las Bienaventuranzas es Jesús mismo; o sea, la Bienaventuranza es Él mismo, es Él llegando a nosotros, es Él arribando a nuestras playas, es Él el que hace la transición entra la fractura que me duele y la lluvia que me consuela; pero si no hubiera la fractura, no entraria la lluvia.

Porque mientras yo me sentía tan supremamente inteligente, o mientras yo me sentía supremamente bonito, "por que para bonito yo, eso sí es así; espero que estemos todos de acuerdo en ese punto de partida". ¿cierto? Cada uno se apoya en algo, el uno se apoya en su linaje, su posición social.

Entonces cada uno se apoya en algo: la plata que tiene,"yo tengo mucha plata, "yo tengo inteligencia", "yo tengo belleza","yo tengo "charm", soy encantador". Cada uno se apoya en algo, eso en lo que uno se apoya lo vuelve uno impermeable, porque uno cree que con eso está cubierto todos los problemas, que uno está cubierto de todo.

A esas personas que creen que están a cubierto, ¿cómo las llama Jesucristo? Malaventurados, pobrecitos. "¿Ay, este toda via cree que con su inteligencia va hacerlo todo! ¡Ay, esta niña cree que con su bonito cuerpo va lograr todo! ¡ay, pobrecito, pobrecita!"

Lo único que sale de los labios de Cristo para esas personas es; "¡Ay de vosotros! Todavía no te has empezado a desengañar de tu inteligencia? ¿Todavía crees que con tu solo prestigio vas a resolver todo? ¿Todavía crees que porque te vistes bien o tienes un buen carro ya tienes resuelto todo? ¿Todavía estas en esas? ¡Ay, pobrecito!"

Esto es lo que nos expresa San Lucas, por eso San Lucas tiene las Bienaventuranzas y las Malaventuranzas.

"-¿No has pasado por el desengaño radical? "-No, no, yo sigo pensando que yo tengo buenos amigos, yo tengo contactos, estoy bien contactado". El día que tus contactos sepan cómo hacer las cosas sin ti te botan a la caneca, punto. Asi funciona el mundo.

"Ah, es que yo pertenezco a una banda de ladrones y ahí nos repartimos". Sí, maravilloso, espere que descubran cómo hacerlo sin usted, y lo matan, o lo acaban, o..." Así funciona el mundo, usted es una pieza más.

"Ah, pero yo soy una pieza que disfruta mucho". Usted disfruta mientras tenga con qué pagar en el mercado de la vida, pero a usted también sele acaba lo suyo, se le acaba la belleza de su cuerpo, o le roban su dinero, o simplemente otro que es más inteligente lo utiliza a usted.

"No, pero es que yo soy...." Mire, no discutamos más. Sólo permítame que le diga una cosa de parte de Jesús: ¡pobrecito! ¡pobrecito! ¡Das pesar!

Lo que Jesús tiene para decirle a las personas que se sienten muy felices en su prestigio, inteligencia, dinero, poder, lo único que Jesus les dice a ellos es: "¡Pobrecitos!"

Pero hay una cosa muy bonita, muy bonita de ese mensaje de las Bienaventuranzas y es, y es que el "pobrecitos" también se convierte en una oportunidad para esos, porque cuando Jesús dice: "Ay de vosotros los que ahora reís!" San Lucas 6,25, "¡ay de vosotros los ricos!" San Lucas 6,24, "!ay de vosotros...!" San Lucas 6,24-26.

Ese "¡ay de vosotros!" no es eterno, ese "ay de vosotros" es lo que un papá le dice a un hijo: "Te hace falta darte contra la vida; ¡ay, te hace falta darte tu tiestazo!" ..

Pero eso no significa que el papá deje de amar al hijo, no; lo único que significa es: "Te vas a golpear muy duro, mijito, porque tú sigues creyendo que esos amigote que tienes te van a servir para siempre. Te vas a dar muy duro, pero después de que te des muy duro, tu papá seguirá siendo tu papá". Ese el lenguaje que oímos en las familias donde hay amor.

Ese es el mismo lenguaje de Cristo. Cuando Cristo dice: "¡Ay de vosotros los ricos" San Lucas 6,24, no esta diciendo: "Los odio, los detesto, hay que acabar, lucha de clases, destrucción". No, Jesús no es eso.

Jesús con el mismo amor le dice a los pobres, o sea, a los que ya se desengañaron, les dice: "Ustedes están cerca a la felicidad"; con ese mismo amorle dice a los ricos: "Ustedes están engañados, pero espere que ustedes se van a despertar, y cuando se despierten, llaménme que por ahí voy a estar".

"Ahí les dejo mi celular, para que sepan cuándo me tienen que llamar". Esa es la historia de las Bienaventuranzas.

Nos falta la última pregunta para terminar: ¿y ahora cómo aplica uno esto En la realidad la respuesta no es tan complicada, los experimentos no son tan difíciles.

En realidad, todo consiste, simple y sencillamente, en saber que todo ser humano está hecho del mismo barro de uno, y por consiguiente, no poner la esperanza en el ser humano, no poner la esperanza en la carne ni en las instituciones.

"-Pero es que son mis hijos". "-Pues tus hijos decepcionan lo mismo que los hijos de la vecina". -"Pues es que son mis hijos". "Pues la misma cara hizo la vecina, exactamente la misma". "Pero es que esa vecina no sabe ni criar". "Lo mismo dijo la vecina, que usted tampoco sabía criar".

"-No, pero es que este es mi amigo, mi socio, somos cachas de toda la vida". "-Está hecho de barro, está hecho del mismo barro" "-Pero es que es mi esposa, hermosa, leal y fiel y todo". "Sí, pero un dia puede ser egoísta, y un dia puede traicionar, y un día pueden suceder muchas cosas". Y uno se decepciona de todo ser humano.

Es decir, la primera manera de hacer este experimento es partir del desengaño, partir de la realidad de la naturaleza humana. Cuando uno habla así, inmediatam,ente dice: "Pilas, el lenguaje de las Bienaventuranzas es tremendamente actual.

¿El lenguaje de las Bienaventuranzas sirve para los negocios? claro, ¿qué más necesita un buen negociante que partir de la base de que todos sus socios son potenciales ladrones? Seamos realistas, eso es lo que más se necesita.

¿Qué es lo que puede salvar amuchas mamás? Partir de la base que "mi hijo, mi hermoso y precioso, y maravillosos hijo, un dia se puede drogar, se puede chocar a alta velocidad en una autopista". "-No, ¿pero cómo va hacer eso mi hijo? ¿pero ¡cómo así?" "-Sus aspavientos no logran resucitar al niño estrellado, señora".

¿Qué debe hacer entonces un papá? Partir de la base de que "por más hijos míos que sean, igual le pueden gustar las mismas cosas que le gustan a otros, igual pueden cometer errores, asi como yo cometí errores ellos los pueden cometer".

Ahora, no todas las historias son trágicas, pero partir de la base de que la gente puede cometer y va a cometer errores, indudablemente es un principio psicológico tremendamente sano. Esa es la primera aplicación, y como ustedes ven, es una aplicacion muy, muy práctica.

¿Qué otra aplicación podemos tomar aquí? Pues mira, la fuerza del cambio está en los necesitados, ahí está la fuerza. Hay un país que ha demostrado esto, un país que es amado por muchos y detestado por otros, los Estados Unidos de América. La fuerza de los Estados Unidos de América, ¿en dónde está? En la cantidad de inmigrantes, eso lo admiten los mismos norteaméricanos

La inmigración, en parte legal, en parte ilegal, es la fuerza de los Estados Unidos. Es decir, la fuerza de un país no está en la gente que tiene muchos conocimientos, sino en la gente que quiere aprender, y son dos cosas totalmente distintas.

La fuerza de un país no está en la gente que tiene mucho dinero, sino en la gente que quiere hacer empresa, ¿sí ves? Es pasar de lo estático a lo dinámico. Supongamos que yo soy jefe de personal, para que usted vea cómo las Bienaventuranzas se aplican a la vida, la vida concreta, práctica.

Si yo soy jefe de personal, yo puedo a al hora de buscar, "tengo que llenar una vacante que implica un ascenso para alguno de los que están a c nivel del organigrama". Yo puedo seguir varios criterios. Un criterio es quiénes son amigos míos, hay gente que toma las decisiones así, simplemente así.

"Este es mi amigo, le debo un favor, consiguientemente, este sube a ese puesto; ese es un modo de tomar decisiones. Pero dedocracia basada únicamente en mi gusto, únicamente en lo que a mí me gusta.

Hay otros que toman otro criterio: "quién está más capacitado", entonces empiezan a revisar hojas de vida: " A ver, este señor tienen más papeles que un tugurio, éste tiene que ser, este es el tipo, tiene muchos estudios". Ahí no es.

Miren ustedes, yo no estoy hablando de memoria, lean "The Economist", "Forbes", sobre los criterios de selección de personal en las empresas pujantes de hoy en el mundo, inclueyendo las gandes como "Google", "Microsoft" y todas estas, ¿a quiénes promueven? Ellos no miran cartones.

Si partimos de la base de que el fundador de "Apple" nunca se graduó de la Universidad, y el fundadord de Mcrosoft, Bill Gates, nunca se graduo de la Universidad, mal harían ellos tomando como criterio cartones y papeles; ¿qué es lo que ellos miran? Lo que ellos miran es las ganas.

Y cuanto más rápido en un país como este aprendamos esa lección, mejor; mientras aquí sigamos en el tráfico de influencias, y pagando favores, y "porque tú eres mi amigo, y porque tú tienes títulos"; mientras estemos en esas, muy poco vamos a hacer. Se trata de mirar las ganas de la persona, ¿realmente hay dinamismo o sólo hay posesión?

Porque el que hoy tiene, mañana no tendrá, el otro, que quiere, le quitará, es así de sencillo. Entonces fíjate cómo estas leyes de las Bienaventuranzas simplemente describen el corazón humano.

Hagamos una última aplicación, y creo que con eso terminaríamos por el día de hoy.

Hay algo muy interesante en la persona cuando experimenta sufrimiento, y es que no sólo logra un conocimiento abstracto, llamemoslo así, de la naturaleza humana, sino que logra un conocimiento de sus propios recursos.

¿En que le gana prácticamente todo pobre a todo rico? En que usualmente el pobre se conoce mejor; la necesidad, el sufrimiento, la carencia, la lucha no solamente le hacen conocer a uno la vida, la realidad, el mundo, sino que se le hace conocerse a uno a sí mismo. Y ese es el mayor capital que tú tienes.

Porque caso todas las demás cosas, o las puedes perder o le pueden resultar irrelevantes. Con todo lo que yo había estudiado aquí en Colombia, cuando me fui hacer en el doctorado en el que ando en irlanda, inmediatamente le miran a uno los papeles como diciendo: "Bueno, esto más o menos fue como recreativo para usted; venga, a ver, esto aquí, esto no sirve mayor cosa, bueno, de esto le podemos validar dos las electivas, a ver, aquí..."

Todo lo que uno ha hecho, puesto en otro contexto, inmediatamente se vuelve inútil, ¿cierto? Como le pasa a una persona: "Usted es experto en sistemas, es el mayor experto en redes".

Y resulta que usted está en un crucero de descanso y naufragó en una isla desierta, a ver, ¿de qué le sirve? Si usted no sabe hacer balsas y hacer fuego y conseguir agua fresca, con todo su conocimiento de redes se muere, se enreda; no le sirvió de nada.

Entonces, ni siquiera el conocimiento, porque hoy se habla: "Estamos en la sociedad de la informática, del conocimiento". Ni si quiera el conocimiento es la única cosa, ni la gran cosa.

Pero hay algo, hay un conocimiento que sí es supremamente útil, el conocimiento de uno mismo, y a traves de la necesidad, y del sufrimiento, y como somos creyentes lo podemos decir abiertamente, a traves de la oracion, sobre todo la oracion desgarrada, la oracion donde uno clama.

Porque es que hay oraciones que son como diciéndole a Dios: "Bueno, ya te hice tu oración"; no, yo hablo aquí de la oración desgarrada, de esa oración que sale de aquí, de las entrañas, como clama uno por el ser que umás ama.

Quien ha pasado por esa experiencia, ha llegado también a conocerse, y ese es tu capital principal.

Además, el pobre, el que llora, el que sufre, el que tiene hambre y sed tiene otra cosa, no sólo aprende a conocerse, sino que aprende también a posponerse y a dominarse, y esos dos verbos sí que son importantes: aprender uno a posponerse y a dominarse.

Cuando una persona verdaderamente pasa necesidad, verdadera necesidad, muchas veces tiene que posponer el gusto inmediato. Entonces el niño rico, ve que salieron los nuevos tenis que tienen colchón de Helio, porque claro, los tenis con colchon de aire, eso, por favor, eso es viejo, lo nuevo son los tenis con colchón de Helio.

¿Qué hace el niño? Ve en la televisión: "¡Tus tenis colchón de Helio!" Va donde la mamá: "Mami, ya sabe". La mami agarra al niño, se lo lleva, por ejemplo, a ese almacén que anda por allá: "Señor, ¿cuánto valen los tenis?" " -Pues los tenemos en promocion en cuatrocientos veintemil mil pesos". "-Deme dos pares aquí para el niño".

El niño no aprende a posponer su deseo: "Lo quiero, lo tengo". Eso es malísimo para el ser humano,mañlísimo, ¿por qué es tan malo? Porque el día que lo quiero y no lo tengo, ¿cómo voy a reaccionar? Entonces reacciono con pataleta.

Pero resulta que ya tengo treinta y tres años,o ya tengo cuarenta y ocho años, o ya tengo sesenta y dos años, entonces, ¿mi pataleta cuál es? Mi pataleta es comenzar a cometer errores y los errores que cometo dañan amistades,dañan matrimonios, dañan negocios, porque no me sé posponer, no sé posponer la respuesta.

En cambio, el que ha pasado por la necesidad, el niño que ha pasado por la necesidad, claro que ese también se puede resentir y entrar al pozo de la nada y deamargura con el único consuelo de Shopenhauer: "por lo menos soy más inteligente que todos estos bestias".

Ese es el consuelo de Shopenhauer, se llama. No sirve para nada, por supuesto. El pobre también puede ser un resentido, pero el pobre que no es resentido, porque ha descubierto esa solidez que está solamente en Dios, aprende a posponerse.

Entonces ve ahí: "tenis", y ve que esos tenis valen cuatrocientos quince mil pesos, entonces, ¿cómo reacciona el niño pobre? El niño pobre dice: "Yo quisiera esos tenis, pero espere que nosotros tenemos la semana entrante, tenemos un partido de fútbol con el colegio de los ricos y vamos a ver si ganamos".

Y cuando el niño pobre gana con sus tenis de siete mil pesos, le gana al rico de cuatrocientos quince mil pesos, entonces ese niño pobre no se cambia por nadie.

Pero yo no estoy proponiendo aquí, en este caso, resentimientos de esos, sino estoy proponiendo cómo las personas reciben distintas lecciones, y el que aprende a posponerse y el que aprende a dominarse, ése finalmente posee la tierra, dice Jesus. Ese es el que finalmente termina ganando.

Entonces, el mensaje de las Bienaventuranzas es el Corazón de Jesús, es una descripción de cómo vivió Jesús: parte de un desengaño profundo, pero sin amargura, y termina en una alegría profunda y en alabanza al poder y la misericordia de Dios.

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