Gustavo Gutiérrez, O.P., a los ochenta

La web de las Comunidades Eclesiales de Base ha publicado una interesante entrevista con Gustavo Gutiérrez, O.P. Estos apartes de las palabras de Gutiérrez creo que muestran el tono de sus respuestas, y a la vez invitan a nuestros comentaristas a hacer lo propio.

Yo me pasé prácticamente todos mis estudios de teología sumamente preocupado en la cuestión del método. De ahí la frase: ‘nuestra metodología es nuestra espiritualidad’.

Voillaume hablaba de que había que ser pobre. Sí, muy bien, ¿pero para qué? ¿Qué sentido tiene? No es únicamente para santificarme yo. Había que plantearse lo que significa para el otro.

La teología se hace para anunciar el evangelio, al servicio de la Iglesia, de la comunidad. Tantas facultades piensan en la teología como una metafísica religiosa, no como anuncio histórico de liberación.

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Tiny Dog Has Been Barking Nonstop For 6 Years


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125. Un Ángel Pequeño

125.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

125.2. Hay en el corazón humano una inmensa necesidad de sentirse “especial.” El otro día pensabas en voz alta a cuál de los Ángeles de la Biblia podía corresponder yo. Sé que quisieras sentirte relacionado con los grandes momentos del pasado y poder decir algo como “Dios ha enviado para mi custodia al Ángel que habló a los pastores en la noche de Navidad,” o algo parecido.

125.3. Hablando a la manera humana —la propia para este género de inspiraciones, desde luego— déjame decirte que me inspiras ternura. ¿Serías capaz de enorgullecerte y envanecerte hasta de eso: de cuál Ángel vienen las palabras que te iluminan? ¿Llegará a tanto tu insensatez que vas a medir la sabiduría y la providencia de Dios en términos de qué personajes selecciona para que te traten y te cuiden?

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La jugada más hermosa de la historia del fútbol

Una encuesta realizada por el sitio web inglés footy-boots, declaró al “escorpión” de René Higuita como la jugada más impresionante de la historia del fútbol. ¡Felicitaciones!

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Viva la Poesía

El científico dice: “la estrella se ve” o “la estrella no se ve.” El poeta dice: “Tímida, la estrella se asoma.”

El técnico dijo: “Ese coche ya no funciona más; hay que venderlo por chatarra.” El poeta replica: “El camino… ¡cuántos caminos! se han agolpado en las entrañas de mi coche; ebrio de vida y de historia, necesita por igual del sueño y de la lucidez del recuerdo.”

El computador dice: “Se ha llenado este disco duro. Borre archivos o conecte un disco de mayor capacidad.” El poeta comenta: “Cada nuevo recuerdo, es un nuevo huésped de mi alma. Los demás salen a recibirlo y las historias del recién llegado a todos entretienen.”

El médico pragmático anuncia: “El paciente está en coma irreversible, y es cosa que debemos asumir. Punto.” El poeta dice: Aduardad un poco, que aún no se sabe si es un punto o un punto y coma.”

El negociante de la bolsa dice: “¡Es hora de comparar!” Y por la tarde dice: “¡Es hora de vender!” El poeta garrapatea: “Es hora de aprender; es tiempo de callar…”

El sepulturero dice: “Juan Pablo ha muerto.” El poeta escribe parsimonioso y convencido en su cuaderno: “Juan Pablo entregó la vida.”

El escéptico dice: “Mira, tu semilla, la de la esquina del jardín, se murió.” El poeta reclama: “¿Y ya viste cómo en esa esquina hay un brote nuevo donde ella estaba?”

Fr. Nelson Medina, O.P.

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Ejercicios sobre el perdón, 35

EL DIFÍCIL ARTE DE PERDONAR: El perdón es una necesidad de nuestro tiempo. Esa imperiosa necesidad surge del hecho de que nadie está libre de heridas, como consecuencia de frustraciones, decepciones, penas de amor, traiciones. Las dificultadas de vivir en sociedad se encuentran por doquier. Conflictos en las comunidades religiosas, en la familia, personas divorciadas, en las parejas, entre patrones y empleados, entre compañeros. Todos tienen algún día necesidad de perdonar para restablecer la paz y seguridad viviendo juntos. Para descubrir la plena importancia del perdón en las relaciones humanas, intentemos imaginar cómo sería un mundo sin él. Estaríamos condenados a perpetuar en nosotros mismos y en los demás el daño sufrido. Cuando lesionan nuestra integridad física, moral o espiritual, algo sustancial que ocurre en nosotros: una parte de nuestro ser se ve afectada, lastimada, incluso mancillada, como si la maldad del agresor hubiera alcanzado nuestro yo íntimo. Nos sentimos inclinados a imitar a nuestro agresor como si un virus contagioso nos hubiese infectado. Quién ha sido maltratado buscará maltratar, determinará no dejarse maltratar más. Estará a la defensiva y con todos tendrá desconfianza.

Si perdonar significa olvidar, ¿qué ocurriría con las personas dotas de una excelente memoria? El perdón les sería inaccesible. Por lo tanto, el proceso del perdón exige una memoria y una conciencia lúcida de las ofensa; si no, no es posible la cirugía del corazón. La prueba del perdón no es el olvido; el perdón ayuda a la memoria a sanar; la herida poco a poco va cicatrizando; el recuerdo de la ofensa ya no inflige dolor. Una memoria curada se libera y puede emplearse en actividades distintas del recuerdo deprimente de la ofensa. Las personas que afirman “Perdono pero no olvido”, han comprendido que el perdón no exige amnesia.

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Las Monjas

El texto que sigue es de uno de los bloggers católicos más conocidos en lengua española, Francisco José Fernández de la Cigoña, que tiene su famoso blog: La Cigüeña de la Torre. Escribe prolijamente, como buen español, my por eos prefiero presentar aquí una selección de una interesante reflexión suya sobre lo que sucedió con la vida religiosa femenina. El crédito es completamente suyo pero todos los subrayados son míos.

Creyeron, o les hicieron creer, que, sin hábito, las monjas serían más cercanas a la gente, más atractivas ante posibles nuevas vocaciones. Y ocurrió todo lo contrario. Repelen. Y se comprende.

Hace unos días estuve en una primera misa de un joven sacerdote. La liturgia cuidadísima, la homilía un hermoso canto del sacerdocio, y lo que más llamaba la atención era la cantidad de jóvenes que acompañaban al misacantano. Muchos de sotana, el resto de clergyman. Después charlé con muchos en la casa donde al final del acto nos obsequiaron. Contagiaban alegría.

En la misa estaban delante de mí dos monjas. De esas que no llevan hábito pero se las reconoce a leguas. Y respondían a los dos modelos arquetípicos del género: la asténica y la pícnica. El pelo, corto y canoso. Unas blusas que no lleva nadie. Y unas faldas que tampoco. La gorda parecía una mesa camilla y sus piernas recordaban las de un elefante. Y yo pensé: no hay joven que quiera ser como eso. No dudo para nada de su vida de oración y de entrega. Puede ser que ejemplares. Pero atraer no atraían nada. Más bien repelían. Humanamente. El día anterior me había cruzado con dos hermanitas de la Cruz. Tal vez fueran mayores que las que comento, o más jóvenes, imposible saberlo. Las tocas ocultaban el pelo. El hábito la abundancia de carnes o la escasez de ellas. Eran otra cosa. Ciertamente mucho más atractiva.
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124. Sobre las palabras de maldición

124.1. Hay que hablar también de las maldiciones. No es tema grato, pero sí necesario, y contigo yo debo preferir lo necesario a lo grato.

124.2. La sola expresión “¡maldito!” hace temblar tu alma. Y sin embargo, la Escritura habla de maldiciones, así como habla de oscuridades y tinieblas. No puedes cambiar aquella promesa de Dios a Abrahán: «Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra» (Gén 12,3). El amor de Dios por Abrahán queda aquí dramáticamente manifiesto. Si bendecir significara simplemente “desear el bien,” y maldecir “desear el mal,” ¡Dios está diciendo que deseará bienes o males a los que se los deseen a Abrahán!

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Ya empezaron a “enfermar” al Papa

“¡Vuelve y juega!,” decimos en algunos países. Ya lo hicieron con Juan Pablo II; ahora ya empezaron a hacerlo con Benedicto XVI. Prepararse todos para el estribillo in crescendo: “el Papa está cansado; el Papa está débil; el Papa está enfermo; el Papa ya no gobierna; el Papa debería renunciar, porque quien manda es la Curia…” Con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud no faltan los reportes de prensa que quieren introducir el tema… a ver si pega.

O sea, ya van a “enfermar” al Papa. ¿El best-seller de la Modernidad? Podría llamarse: “1001 modos de neutralizar a un Papa.” Estos son algunos de los capítulos en la sección dedicada a los periodistas:

1. Los Borgia, o cómo tener siempre tema.

2. Galileo, o cómo asegurarse que la Iglesia siempre esté en pugna con la ciencia.

3. Los escándalos del clero: será tu culpa si no aprovechas esa mina.

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Taxonomía de los Comentaristas

Voy a hablar de los comentaristas. Todos estarán de acuerdo en que es justo: ellos hablan de los bloggers; ha llegado la hora de nosotros hablar de ellos. Por lo menos, de clasificarlos, porque es un hecho que los hay de todos los pelambres. He aquí las principales especies:

1. El SPAMMER. Es el más odiado de todos. Reparte links llenos de virus, software espía (malware), y quiere a toda costa que agrandes tu cuerpo, o por lo menos, algunas partes de él. Gracias a Dios, se logra controlar bastante por medio de “listas negras” y otros aditamentos que hoy pertenecen al arsenal común de todo blogger. La batalla, sin embargo, no está ganada.

2. El MONO, o sea: MONO-temático. Este siempre comenta algo pero ese “algo” es siempre lo mismo. Si, por ejemplo, su tema-obsesión son las crueldades de la Inquisición, y tú escribes sobre cómo se está derritiendo la capa de hielo del Artico, este tío te sale con algo como: “Tarde se preocupa la Iglesia de los temas de Ciencia, la misma Iglesia que torturó a Galileo, quemó a Giordano Bruno, etc. etc. etc. …” Si escribes sobre la Jornada Mundial de la Juventud, el obsesivo sale con: “Ojalá no oculten a esos jóvenes las torturas que otros jóvenes sufrieron cuando, por ejemplo, Galileo fue torturado, etc. etc. etc. …” Si escribes sobre la distinción entre trans-substanciación y trans-significación en el tratado teológico de la Eucaristía, el hombre (o mujer) saldrá invariablemente con la suya: “¡Aja! ¿Ahora crees que puedes enredarnos con tratadillos de teología trasnochada para que olvidemos cómo Galielo fue torturado? Etc. etc. etc. …” Por supuesto, al pobre no le interesa la historia, y quizás ni sabe bien lo de Galileo. Sus principales fuentes son J. J. Benítez, Dan Brown y algún otro.

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