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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El mundo no puede entender que el Grande le sirva a pequeño, el que es Sabio se ponga al servicio de los ignorantes y el que es Puro busque purificar a nosotros impuros.
Homilía visi017a, predicada en 20240531, con 6 min. y 55 seg. 
Transcripción:
Me hace muy feliz compartir esta reflexión sobre el misterio de la Visitación de María a su prima Isabel, junto a esta representación artística de Nuestra Señora de Guadalupe, me hace muy feliz porque yo siento que la Virgen María, allá en el Tepeyac, en México, estaba repitiendo, de alguna manera, para los pueblos de nuestra América, estaba repitiendo el misterio de la visitación. Y tal vez te preguntes por qué utilizo la palabra misterio, es decir, que tiene de misterioso que María, que en ese momento era una jovencita, pues fuera a visitar y a apoyar, a ayudar a su pariente Isabel, que estaba embarazada.
María ya estaba embarazada de Jesús nuestro Señor, Isabel está embarazada de Juan Bautista y María va a visitar a Isabel. Sabemos que este es uno de los misterios del santo rosario. Y tal vez la pregunta que podemos hacernos es ¿por qué eso es un misterio? También yo aquí he hablado del misterio de la Virgen. Mira, es un misterio porque en la Iglesia Católica la palabra misterio no significa un muro contra el que te estrellas, sino la palabra misterio significa un pozo que nunca se agota, un pozo de infinito significado, un pozo de infinita riqueza y de infinita belleza. Eso es lo que significa un misterio en la Iglesia Católica.
Y sabemos que esto es así, porque fíjate que nosotros hablamos, por ejemplo, del misterio de la Eucaristía. Y cuando decimos misterio de la Eucaristía no estamos diciendo que no se puede entender nada de la Eucaristía, sino estamos diciendo que por más que profundices, por más que avances, por más que entres en ese océano de amor que es la Eucaristía, nunca llegarás al fondo. Le decía Dios a Santa Catalina de Siena que su amor por nosotros era como un océano, pero uno sano, que no tiene fondo y que tampoco tiene orillas.
Entonces, ¿por qué hablamos de la visita de María a Isabel como un misterio? Porque hay mucho que aprender ahí, de hecho, la enseñanza que nos da la Virgen es infinita, eso no termina y te voy a demostrar por qué. Porque todo lo que este mundo nos muestra es que, el que es débil tiene que servir al que es fuerte, el que es pequeño tiene que servir al que es grande, el que está en necesidad tiene que ponerse a servicio, tiene que darse o como esclavo o como empleado del que puede darle una actividad, una remuneración.
Pero lo que es misterioso en el caso de María y primero es misterioso en el caso de Jesús, está en esas frases como esta que dice nuestro Señor: Yo no he venido a que me sirvan, sino a servir. No he venido a que me sirvan, sino a servir. Oye eso, ¿qué quiere decir eso? Esto es absolutamente asombroso, porque Él, que es el Rey de reyes y el Señor de señores, por ejemplo, por solo mostrarte una escena, de rodillas lava los pies a sus apóstoles. Dime, ¿quién entiende eso? Según la lógica del mundo eso no se entiende y por eso es un misterio.
El servicio de Cristo a los pobres, a los pequeños, a sus apóstoles, a los leprosos, el servicio de Cristo es un misterio. Pues lo mismo aquí, María, que es saludada por la Iglesia como reina de los mártires, reina de los confesores, reina de las vírgenes, reina de los ángeles, reina del Cielo, reina del Universo, va a prestar ayuda, a lavar ropa, ayudar a limpiar la casa, a socorrer a Isabel en ese tiempo de necesidad. Es decir, es la grandeza al servicio de la pequeñez. Esto es tan asombroso que tal vez no terminamos de captarlo, porque, repito, en este mundo las cosas son al revés.
Yo recuerdo en algún estudio sobre el tiempo del Imperio romano, una explicación muy interesante que escuché sobre cómo funcionaban economía, sociedad y política en Roma, no en tiempos de guerra, sino en tiempos llamémoslos de paz. Y la explicación básica era que el elemento fundamental dentro de ese sistema, eran lo que se llamaban los clientes. Y los clientes ¿quiénes eran? Pues que hay un determinado líder, un determinado líder social o político, y ese líder tiene una serie de clientes. Y esos clientes son personas que le dan apoyo a este, que es un líder fuerte, para que él de alguna manera le sirva como de padrino o de protector, esa ha sido la lógica del mundo.
Lo que el mundo no puede entender es que el grande sirva al pequeño. Lo que el mundo no puede entender es que el cordero inocente se ofrezca por nosotros ovejas corruptas y manchadas. Lo que el mundo no puede entender es que el que es sabio se pone al servicio de los ignorantes, y el que es puro, busca cómo purificar a todos nosotros, los impuros. Eso es lo que se refleja en la visita de María a su pariente Isabel.
Y ese es el testimonio que nosotros hemos de servir, porque si tal servicio es el sello de Cristo, y si tal servicio es el sello de María ¿qué queda para ti y para mí, cómo hemos de vivir nosotros? Es la hermosa pregunta que nos queda en esta fiesta de la Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.

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