Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cuatro grandes lecciones nos da la Virgen en su visita a Santa Isabel: (1) Iniciativa; (2) Agilidad en llevar a Cristo; (3) Humildad; (4) Verdadera disponibilidad.

Homilía visi012a, predicada en 20200531, con 16 min. y 11 seg.

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Transcripción:

Querido padre Leonel y querida comunidad de Ancuya, nos reúne el corazón de la Santísima Virgen María porque es el santuario donde Dios escribió de modo más perfecto el Evangelio. Evangelio que recibimos y evangelio que estamos llamados a compartir, precisamente esa es la enseñanza que nos ofrece el capítulo primero de San Lucas, cuando nos muestra en el misterio de la Anunciación cómo se recibe el Evangelio y en el misterio de la Visitación cómo se entrega el Evangelio.

Es decir, que el corazón de María recibió el Evangelio de salvación y el corazón de María entregó ese Evangelio con la Palabra y con las obras. Por eso, María es ejemplo perfectísimo de toda vida cristiana. Siempre se ha dicho que en la vida cristiana hay como dos grandes dimensiones una dimensión contemplativa según la cual nosotros recibimos la Palabra, la agradecemos, la contemplamos, adoramos al Dios que ha salido a nuestro encuentro, es lo propio de la vida contemplativa.

Pero luego, está también la vida apostólica o la vida activa, o esa dimensión tan preciosa de nuestra Iglesia, la evangelización por la cual dimensión, cumplimos el mandato de Jesús cuando nos dijo: Vayan a todas las naciones y proclamen la Buena Nueva. Así que, en el corazón de María Santísima se juntan de un modo perfectísimo la contemplación y la acción, la escucha de la Palabra y la evangelización, la adoración más perfecta y la obediencia más plena. Quiero destacar cuatro cosas en este hermoso misterio de la visitación de Nuestra Señora.

Primero, observemos que nadie le dijo a María: Ve a ayudar a tu pariente Isabel, nadie le dijo eso. Es decir, ella tomó la iniciativa, entendió que donde hay una necesidad hay un espacio para vivir nuestra fe, para practicarla, para entregarla. Qué tal si nosotros tomamos también ese ejemplo, que no haya que decirnos a cada momento: Ve a visitar a tu tío que está enfermo, a tu abuelita que se ha quedado paralítica, a ese hogar de niños abandonados, a ese campamento de refugiados o de desplazados, que no haya que estarnos diciendo.

Que nosotros, comprendiendo la magnitud de los dones que hemos recibido, tengamos iniciativa. Así que esta es la primera palabra que quiero destacar, iniciativa. Tomar iniciativa significa que el amor de Dios ha hecho fuente en nosotros y de esa fuente que emana en nosotros, podemos ofrecer a nuestros hermanos nuestro tiempo, nuestros bienes, nuestros talentos y, a veces, algo tan simple pero tan necesario como es nuestra sonrisa, así que la primera lección que tomamos de María Santísima es la iniciativa.

El evangelista Lucas, describiendo esta fiesta de la Visitación, lo que hoy es para nosotros una fiesta, dice que María fue a toda prisa, tenía prisa para servir. Esa agilidad es la segunda enseñanza que podemos hacer nuestra, mientras meditamos en este misterio tan precioso de la visitación, agilidad, Observemos que cuando se trata de nuestras necesidades, todo queremos que nos lo resuelvan pronto. Si necesito un medicamento, ya quisiera que estuvieran tocando a la puerta de mi casa para dármelo. Si tengo hambre, ya quisiera que estuviera preparada la comida.

Y así, muchas veces somos impacientes fruto de esa costumbre que tenemos de buscar con toda agilidad lo que es nuestro bien, lo que a nosotros nos conviene, lo que a nosotros nos gusta. Pues bien, lo que encontramos en el caso de la Santa Virgen es agilidad. Pero esa agilidad no es para lograr algo suyo, sino más bien para hacer el bien, para llevar el bien a santa Isabel. ¿Cuál es el bien que está llevando María? Está llevando su presencia, su apoyo, su servicio, pero, sobre todo, está llevando a Jesús. Y esto significa que nuestra agilidad debe ser, ante todo, agilidad para llevar a Jesús.

Tenemos que preguntarnos quiénes, en nuestro entorno más inmediato, o, tal vez, un poco más allá carecen del regalo de regalos que es conocer a Jesucristo. No se nos debe olvidar, hermanos, que dijo Nuestro Señor: Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, Padre celestial, y a tu enviado Jesucristo. Eso quiere decir que el que no tiene a Cristo, realmente camina en sombras de muerte, está en las tinieblas. Tal vez, su vida le parece feliz o le parece suficiente, pero es que hay mucha ignorancia en esta tierra. Y así como hay personas que tienen un cáncer gravísimo, pero todavía no lo saben, así también hay personas que van en una ruta de perdición y no se han dado cuenta.

Por eso necesitamos agilidad. La primera palabra era iniciativa, la segunda palabra es agilidad. Y, sobre todo, para ser bien concretos, agilidad en preguntarnos y en tomar acciones sobre qué bien le puedo hacer a esta persona que no conoce a Jesús, cómo puedo llevar a Jesús a esta persona. Permítanme que por un minuto más meditemos en lo que significa la agilidad. Aquellos que trabajan para el crimen, aquellos que trabajan para el pecado, siempre están buscando nuevas formas de contagiar, de infectar con su pecado a otros.

Hemos sabido, por ejemplo, el caso de personas que ofrecen dulces, caramelos con droga a niños. Es un crimen horrendo, pero los regalan, ellos regalan esos caramelos. Es una estrategia diabólica, pero muy astuta para crear adicción en esos niños, cuando ya la persona es adicta, empezará a pagar lo que sea por seguir consumiendo su droga. ¿Qué quiere decir esto? Que quienes están en los negocios de las tinieblas, siempre están buscando nuevas formas de extender el reinado de la droga, el reinado de la pornografía, el reinado de la corrupción.

Si ellos trabajan con tanto esfuerzo y con tanta astucia y con tanta agilidad, difundiendo lo que es perverso, no será motivo de vergüenza para nosotros que muchas veces somos tibios, lentos, tardos, esto tiene que darnos vergüenza. Por eso, mis hermanos, aprendamos de la agilidad de María en llevar a Jesús. Tercer aspecto que nos enseña la Santa Virgen en esta meditación sobre la Visitación. Nos damos cuenta que María Santísima, ella cuando llega donde Isabel recibe un saludo elogioso, como no hay otro, le dice Isabel: Bendita tú entre todas las mujeres. Te imaginas lo que es ese elogio.

Hay muchas mujeres que han recibido reconocimiento por sus talentos o por su belleza. Alguien decía que Colombia era el país de las reinas y de los reinados, porque hay reinas de belleza prácticamente para cada feria, para cada celebración popular, en multitud de pueblos y ciudades. Pues bien, aquí viene un punto muy importante, todos esos reinados, incluyendo los reinados de belleza, duran muy poco. Cuando Isabel le dice a María que es bendita entre las mujeres, sin poner límite alguno, le está dando un puesto que no le será arrebatado.

Y aquí viene la tercera lección de ella ¿cuál es su reacción? Su reacción es alabar a Dios. La humildad de María no disminuye ni desaparece, sino que se consolida y crece con cada alabanza. Así como ella recibió de Dios el Evangelio y no se quedó con el Evangelio, sino que lo llevó hecho práctica y hecho palabra en su actitud de servicio, así también cuando ella recibe elogios, tampoco se queda con ellos. Los elogios que recibe, por ejemplo aquí, de Isabel, van hacia Dios. Lo que recibe de Dios, se lo da a la gente. Lo que recibe de la gente, se lo da a Dios, no se queda con nada.

Es verdaderamente de aquellos que luego Cristo mencionó en sus bienaventuranzas, te acuerdas cuando dijo: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Pues de María es el reino de los cielos, porque ella es verdaderamente pobre de espíritu, no se queda con nada. Pobre de espíritu no quiere decir corta de espíritu, por eso es mejor la traducción pobre en su espíritu, como actitud de vida, no como algo forzado. Qué gran lección para nosotros. Bueno, y todavía nos falta una cuarta característica.

Nos dice el evangelista Lucas que María se quedó en casa de Isabel unos tres meses. ¿Qué indica esto? Como el ángel Gabriel le había dicho a María: Ya está de seis meses, de gestación se entiende, la que llamaban estéril. ¿Qué indican estos tres meses adicionales, estos tres meses en los que estuvo María, qué indica eso? Yo te diré lo que indica, está indicando que ella se quedó mientras Isabel la necesitaba. Es decir, María es disponible en el servicio, disponible. No puso como límite de su estadía su propia conveniencia, no puso como límite de su estadía su propio embarazo.

Ella estaba en ese momento convertida en santuario, donde ya habitaba Cristo nuestro Señor en sus purísimas entrañas, pero María no puso como condición su situación, sino que fue disponible en el servicio. Así que resumamos. María tuvo iniciativa, qué hermoso esto. María tuvo agilidad, María permaneció humilde, tuvo humildad, no se quedó con nada y María tuvo disponibilidad. Que Dios nuestro Señor nos permita, amados hermanos, que Dios nuestro Señor nos permita admirar, agradecer estas benditas cualidades de la Santísima Virgen, hacerlas nuestras para la gloria de Dios y para el servicio de nuestros hermanos.

Con mucho amor agradezco esta oportunidad de saludar a esta querida comunidad. Dios bendiga a todos los fieles de la Parroquia de San Pedro apóstol de Ancuya. Dios bendiga a los sacerdotes que están al frente de esta comunidad. De nuevo saludo a nuestro padre Leonel y al padre Leonardo y me encomiendo a su oración. Soy el padre Nelson Medina. Gracias por la oración que ustedes hagan por este servidor de ustedes. Dios nos bendiga a todos.

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