Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Mantengamos los ojos abiertos y el corazón cálido, generoso y dispuesto como María Santísima para salir prontamente a servir a nuestros hermanos.

Homilía visi011a, predicada en 20190531, con 5 min. y 34 seg.

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Transcripción:

El 31 de mayo, nuestra Iglesia Católica celebra la fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen María. El texto del Evangelio nos recuerda los datos fundamentales de esta visita que, con una palabra más solemne, llamamos visitación. El ángel Gabriel le dice a la Santa Virgen María: Ahí tienes a tu pariente Isabel, que en su vejez ha concebido. Y ya está de seis meses, la que llamaban estéril. Observemos que el ángel no le dice expresamente a María que vaya a ayudar a su prima, que ya tenía avanzada edad.

María no necesita que le den instrucciones tan detalladas, María no necesita que específicamente se lo pidan, parece que el corazón de ella es tan hermoso y tan generoso que con solo saber que hay una necesidad, ya ella quiere acudir. Esa es la primera lección para nosotros, la generosidad y la prontitud del corazón de María es un ejemplo, pero antes de ser un ejemplo, es una buena noticia. En mi propia vida, como lo he comentado en otras ocasiones, por ejemplo, al dar mi testimonio, ustedes lo encuentran en YouTube, el testimonio de mi propio llamado final al sacerdocio.

Yo me doy cuenta que María Santísima, sin que específicamente yo se lo hubiera pedido, vino en mi auxilio. Yo me estaba llenando de una terrible vanidad y, sobre todo, de una gran idolatría hacia el conocimiento científico. Sin llegar a ser ateo, bendito sea Dios, nunca negué a Dios, sin llegar a ser ateo, yo estaba retirándome cada vez más del Señor, y debo decirlo, sin que yo se lo pidiera, María Santísima salió en mi auxilio y a través de recursos que, en otros lugares he expuesto con bastante detalle, ella reconquistó mi corazón para Cristo. Y vuelvo y digo, yo no se lo estaba pidiendo, esa es la generosidad de ella.

Y es bueno contar con esa generosidad y es bueno agradecer esa generosidad porque nos infunde una tremenda confianza. Si ella es así de generosa, si ella sabe de ese modo, entregarse en favor de tantos que la necesitamos, cuánto más si específicamente se lo pedimos. Pero luego, María Santísima también es ejemplo. Así como ella, incluso sin que se lo pidieran, fue auxiliar a su prima, también nosotros estamos llamados a mantener nuestros ojos abiertos y nuestro corazón cálido y dispuesto, ágil, preparado para salir en servicio de nuestros hermanos.

Esa es la expresión que a mí me parece muy bella que utiliza el Papa Francisco, una Iglesia en salida. Sé muy bien que hay personas que tienen reparos, críticas, quizás justificadas para algunos aspectos del pontificado de Francisco, pero no es darle honor a Cristo negar aquello que tan bellamente nos ha expuesto, nos ha enseñado este Papa, por ejemplo, esa expresión. No basta quedarse uno con la certeza de que su celebración litúrgica es perfecta según las rúbricas, su teología es perfecta según la ortodoxia, su comportamiento es perfecto según la moral.

Todo ello es bello y es necesario, pero nosotros estamos llamados a no quedarnos encerrados en eso, sino a salir como María, incluso pasando más de un riesgo, como también ella pasó, no era fácil ni seguro viajar en ese tiempo, para llegar al encuentro de nuestros hermanos. Y una última cosa, María fue cuando era necesaria, cuando se la necesitaba y se retiró una vez que ya no era necesaria. Cuando ya nace la criatura, es decir, Juan el Bautista, después conocido como el Bautista, cuando ya nace la criatura y ya está bien la prima y ya hay otras personas que ayudan porque parientes, otros parientes y vecinos y vecinas fueron a ayudar a Isabel con motivo del parto.

Cuando ya la situación ha pasado, María discretamente se retira, vuelve a su casa, presta el servicio, pero también sabe desaparecer. Esa es la Virgen Santísima y esa es la gran lección para nosotros, que aprendamos a ser Iglesia en salida, pero antes que aprendamos a confiar en la inmensa generosidad de la Madre de Cristo.

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