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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Que Dios se acuerde de mí significa que Él es fiel y que se compadezca de mi Él significa que es misericordioso. La fidelidad de Dios nos lleva a descubrirlo como el Eterno y el Veraz, su bondad nos lleva a descubrirlo como el Compasivo.

Homilía v23d019a, predicada en 20231223, con 4 min. y 41 seg.

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Transcripción:

En esto de los nombres hebreos siempre hay muchas discusiones, pero también hay mucha belleza. Hoy aparece al referirse el nacimiento de San Juan Bautista. Hoy aparece una pareja de nombres, el papá y el hijo. El papá se llamaba Zacarías, aquel que quedó mudo y que por eso en el Evangelio de hoy tiene que escribir en una tablilla el nombre de su hijo y luego el nombre de ese hijo que no es otro sino Juan, al que conocemos como Juan, el que bautizaba, Juan el bautizador. Juan el Bautista lo llamamos así claramente por la misión que Dios le llamó a cumplir.

Bueno, y ¿Qué significan estos nombres? Como digo, siempre hay discusiones. Zacarías es un nombre que se traduce usualmente por Yahvé, recuerda, o aquel que es recordado por Yahvé, recordado por Dios, es el Zacarías, aquel de quien Dios se ha acordado. Y Juan, que significa, Juan significa Dios se ha compadecido, Dios es bueno, Dios es compasivo. Fíjate que tiene mucho sentido y tiene mucha belleza el nombre de Zacarías. Porque si hay algo absolutamente cruel en la vida es pensar uno, oiga Dios se olvidó de mí. Pues Zacarías es lo contrario de eso.

Zacarías, lo que viene a decirnos es, Dios se acuerda de mí. De hecho, la Santísima Virgen en su cántico que lo, recordábamos estos días finales de Adviento, en su cántico, María dice acordándose de su misericordia, se acordó de su misericordia como lo había prometido a nuestros padres. Entonces, estar en el recuerdo de Dios significa tener experiencia de la fidelidad de Dios. Estar en el recuerdo de Dios significa, Dios no me ha abandonado.

Significa en medio de todo, en medio de todas las dificultades, en medio de mis propios pecados, en medio de tantos problemas que todos tenemos en la vida, Dios no se ha olvidado de mí. Dios no se ha olvidado de mí. Dios se acuerda de mí. Dios se acuerda de mi necesidad. Dios tiene presente mi realidad. Dios tiene presente lo que me hace falta y eso es hermosísimo. Eso es hermosísimo que Dios se ha acordado de mí, que Dios me tiene presente.

Pero tal vez el otro nombre, el nombre del Hijo, es todavía más hermoso, Dios es misericordioso. Y esta misericordia divina es la bondad desbordante, inmerecida que caracteriza todo el Nuevo Testamento. Podemos decir que ya con el nombre de Juan ya nos queda la nota dominante, el tono dominante de todo el Nuevo Testamento, que va a ser precisamente la misericordia, la compasión, la gracia, esa gracia que Juan va a anunciar pero que se hará realidad únicamente en la persona de Jesucristo.

Y hay otro dato muy bonito con el que desearía terminar esta breve reflexión. Que Dios se acuerde de mí significa que Él es fiel. Que Dios se compadezca de mí, quiere decir que Él es misericordioso. Y si tú miras el Antiguo Testamento, las dos grandes cualidades de Dios que se destacan son precisamente que Él es fiel y que Él es misericordioso. La fidelidad de Dios nos lleva finalmente a descubrirlo como el Eterno y veraz. La bondad de Dios nos lleva a descubrirlo como el bondadoso y compasivo.

Así que entre el Padre y el Hijo, entre Zacarías y Juan, con sus propios nombres, nos están recordando quién es Dios. Él es, el fiel y Él es, el compasivo. Pues que para él sea la gloria por los siglos. Quedan pocas horas de Adviento. Aprovéchalas. Yo también quiero aprovecharlas. Vamos a vivirlas a fondo. Vamos a agradecerle al Señor. Amén.

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