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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El nombre de Juan es un grito de confianza y de esperanza en medio de la incertidumbre y del límite de las fuerzas humanas.

Homilía v23d016a, predicada en 20201223, con 7 min. y 16 seg.

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Transcripción:

El Evangelio en la Santa Misa de hoy nos presenta el nacimiento de Juan Bautista, precursor de Cristo. Y podemos decir que este nacimiento es algo así como el preludio del nacimiento del Hijo de Dios. Por supuesto, Juan fue concebido antes que Cristo, nace antes que Cristo y va a morir antes que Cristo fue precursor, en todo ese sentido.

Yo quisiera que hoy nos fijáramos en un pequeño detalle. ¿Por qué a la gente le extrañó el nombre de Juan? Le preguntaron a Isabel ¿Qué nombre iba a tener al niño? O mejor, le iban a poner como nombre al niño Zacarías como al papá, Isabel dijo no se va a llamar Juan. Les pareció extraño y le preguntaron al papá, y el papá escribió ya que estaba privado de la voz, escribió su nombre es Juan y a la gente le extrañó esto.

Pues bien, yo quisiera que nos detuviéramos un instante en esa frase que nos dice el evangelista Lucas, que la gente quedó extrañada, quedó extrañada, ¿Por qué?, ¿Qué fue lo que les extrañó? Que Isabel dijera el mismo nombre que dijo Zacarías el papá, pues evidentemente ellos se comunicaban, aunque Zacarías no pudiera hablar, ellos se comunicaban. Ya vemos que Zacarías podía escribir, por ejemplo. O sea que lo que les extrañó no fue una especie de coincidencia, como quien dice, ¡Mira, la mamá dice que Juan y el papá también dice que Juan!, ¡Qué coincidencia! No, no parece que la extrañeza provenga de esa especie de coincidencia. Tenía que ser algo distinto. ¿Qué?, ¿Qué fue lo que les extrañó? Si no fue el hecho de que los dos dijeran el mismo nombre, porque es muy natural pensar que se pusieron de acuerdo. Si no fuese hecho, tiene que ser el nombre mismo el que les extrañó.

Y por eso tenemos que ir al significado de los nombres en hebreo, la gran mayoría de los nombres tienen un significado y muchísimos se relacionan con Dios. Así, por ejemplo, Zacarías es un nombre que significa Dios ha recordado. O también el recordado de Dios, como quien dice Dios se ha acordado de esta persona, la tiene en su memoria, es un nombre bonito. Juan significa Dios ha favorecido, es algo así como Yehohanan, de ahí viene el nombre Juan de Yehohanan. Por eso también encontramos, por ejemplo, en alemán el nombre Johannes, que está más cerca de Yehohanan. Nosotros tenemos una versión muy cortita en una sola sílaba, Juan. Bueno, Juan significa Dios ha favorecido o Dios ha mostrado su favor.

Y volvemos a nuestra pregunta ¿Por qué a la gente le extrañó que se pusiera ese nombre? Claramente no era un nombre nuevo, hay otras personas que podían llamarse también así. Equivale de hecho al nombre Jonás. El nombre Jonás, que ya aparece en el Antiguo Testamento, es este mismo nombre Yehohanan. Entonces, no es porque fuera una absoluta novedad, claramente es el significado del nombre lo que produce extrañeza, porque el significado del nombre produce extrañeza, porque la vida de este niño estaba llena de incertidumbre, porque era muy difícil saber qué iba a pasar con este niño.

Cuando ellos preguntan ¿Qué será de este niño? La pregunta por una parte se refiere a que aquí está interviniendo Dios. Pero por otra parte, ¿Qué va a pasar con el niño? Y qué va a pasar con el niño, es una pregunta muy pertinente, porque recordemos que en la época de Cristo la gente no vivía tanto, Isabel era una mujer de edad avanzada, lo mismo que Zacarías. Entonces la pregunta también es ¿Quién va a criar al niño?, ¿Qué va a pasar con él? Y como esa pregunta está viva y como esa pregunta implica una incertidumbre, ¿Cómo ver el favor de Dios?, ¿Cómo decir Dios ha favorecido? ¿Cómo decir Dios ha mostrado su favor en una historia que está llena de tanta incertidumbre?. De hecho, el mismo evangelista Lucas nos dice que el niño no fue criado propiamente por los papás.

Los papás, la vida de los papás, pues, giraba en torno a Jerusalén, porque Zacarías era de familia sacerdotal, seguramente también Isabel, la vida de ellos giraba en torno a Jerusalén. Y nos dice la Biblia que Juan el Bautista fue criado en los desiertos. O sea que efectivamente, el tema de la crianza de Juan era una pregunta que no tenía fácil respuesta. ¿Cómo fue criado Juan?, ¿Qué iba a pasar con él? Entonces, cómo hablar del regalo del amor de Dios, del favor de Dios, cómo hablar del favor de Dios cuando ni siquiera se sabe qué va a pasar con el niño, ¿Quién lo va a criar? Los hechos parecen mostrar que los papás murieron pronto y por eso se habla de que fue criado en los desiertos, posiblemente por algunos miembros de un grupo judío llamado los Esenios.

Pero entonces el nombre de Juan es un grito de esperanza. El nombre de Juan es la certeza de que el favor de Dios está por encima de las incertidumbres de esta tierra. Es decir, Isabel y Zacarías, llegados al borde mismo, llegados al final de su vida, proclaman que es, es Dios el que ha querido ese nacimiento y que Dios es bueno, y que Dios es favorable y que Dios sabrá cómo hace las cosas. Es decir, el nombre de Juan es un grito de confianza y de esperanza en medio de la incertidumbre y del límite de las fuerzas humanas. Es un significado místico precioso, y nosotros hoy podemos asomarnos a él.

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