|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Juan no es una prolongación ni un reemplazo de su padre, Zacarías. Ningún hijo lo es.
Homilía v23d010a, predicada en 20131223, con 5 min. y 24 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy, tomado del capítulo primero de San Lucas, nos cuenta el nacimiento y la imposición de nombre para Juan. El que nosotros llamamos Juan Bautista o Juan el Bautista. Por supuesto, esta palabra bautista se refiere a la misión que él cumplió mucho tiempo después. Así que su nombre propio es el de Juan. Y sucede una cosa muy interesante cuando van a ponerle nombre a este niño. La gente, siempre hay gente que quiere ayudar. La gente quería que el niño se llamará Zacarías, la mamá y el papá se oponen, quieren que el niño se llame Juan. Hay distintos modos de interpretar el nombre Zacarías y distintos modos de interpretar el nombre Juan o Johannes. Al parecer Juan indica Dios se ha compadecido o Dios ha mostrado su favor. Es un nombre que describe esa dimensión de regalo que tiene muy particularmente este nacimiento. Pero yo en este momento quisiera destacar, el por qué la gente quiere ponerle el nombre del Papa. No es esta una costumbre muy frecuente en la Biblia. Si nosotros recordamos las historias de los profetas, las historias de los patriarcas, vemos que los nombres de los hijos casi nunca son repetición de los nombres de los papás La verdad es que me cuesta mucho trabajo tratar de recordar siquiera un ejemplo en el que el hijo se llame exactamente igual al papá. En la genealogía que nos ha presentado Mateo al comienzo de su evangelio, se ve claramente que los papás no dan el mismo nombre a sus hijos, no es que esté prohibido, sino que no es algo común. Más bien, lo que sí aparece es que el nombre del hijo se asocia con algo que haya sucedido o algo que Dios indica que va a suceder. Así, por ejemplo, el nombre de Samuel o el nombre de Moisés están aludiendo a hechos propios de su nacimiento. Sabemos que Moisés se suele traducir por salvado de las aguas, por dar un ejemplo. Entonces, si realmente se ve que no hay una costumbre, no hay una verdadera tradición de seguir el nombre del papá. ¿Cómo debemos interpretar esa especie de presión del grupo familiar para que este niño nacido de Isabel lleve el nombre de Zacarías? Porque Lucas nos dice, le llamaban Zacarías como a su padre. Y tal vez la interpretación más correcta de este hecho es que se mira al niño simplemente como una prolongación del papá. O si no se ve, que la misión del papá es la misma misión que va a cumplir el niño, o se piensa que el papá pronto va a desaparecer, se trata de una persona mayor y entonces, bueno, ahí quedará para reemplazarlo el hijo. Pero la actitud tanto de Isabel como del mismo Zacarías se rebela frente a eso. Este hijo no es la continuación de nosotros, en él hay un don específico, en él hay una misión específica. El niño no me está prolongando a mí, no es mi continuación, es una historia nueva, con él empieza algo nuevo, y al mismo tiempo, esto pone de relieve la misión propia de Zacarías, él tiene o ha tenido su propio lugar en una historia. Yo creo que estos acontecimientos tan sencillos, tan domésticos, en cierta forma nos ayudan a descubrir la originalidad de la misión de Juan y nos ayudan a entender que también cada uno de nosotros tiene su propio nombre, tiene su propio lugar y tiene que escribir su propia página en la historia de la salvación. No dejes de escribir tu página, es la tuya, es lo que corresponde a tu respuesta al Señor.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|