|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Este tiempo está lleno de indiferencia, menosprecio y cinismo. Pidámosle a Santa Isabel que nos enseñe el asombro, la capacidad de apreciar y agradecer el bien que nos lleve a la alabanza.
Homilía v21d022a, predicada en 20231221, con 5 min. y 35 seg. 
Transcripción:
Son los últimos días del Adviento y los estamos aprovechando a fondo. Bienvenidos, amigos queridos. El Evangelio de la Santa Misa de hoy es tan bello. Bueno, todo lo que rodea el nacimiento de Cristo es tan bello. Yo quisiera que nos quedáramos con aquella frase preciosa que dice Santa Isabel: De dónde a mí que venga a mí la madre de mi Señor. En estas palabras podemos detectar asombro, podemos detectar gratitud y podemos detectar alabanza. Asombro kai pothen moi dice en griego. De donde a mi asombro, asombro que ya entraña la gratitud porque es la conciencia de algo muy grande que está llegando a mi vida y que yo no lo merezco. Y la alabanza, la Madre de mi Señor. Atención a esas tres palabras que están tan relacionadas. Asombro, gratitud y alabanza. ¿Y sabes una cosa? Esas tres palabras sí que las estamos necesitando hoy. ¿Y de qué manera? Asombro, gratitud y alabanza. Y siguiendo una metodología que me enseñó Santa Catalina de Siena. Tal vez la mejor manera de apreciar cuánto necesitamos estas palabras es estudiar sus contrarios. Por ejemplo, ¿qué es lo contrario del asombro? Tal vez diríamos la indiferencia. Me da lo mismo. Lo doy por descontado. ¿Qué es lo contrario de la gratitud? Podríamos decir la ingratitud. Pero antes de llegar a la ingratitud, que supone como una actitud, casi diríamos agresiva, es el no apreciar, es el menosprecio. De nuevo llegamos al menosprecio y perdemos la gratitud cuando todo lo damos por descontado. Y un día precioso. No me importa. No lo aprecio. Tengo salud. No me importa. No lo aprecio. No lo agradezco. Tengo fe. Pues sí, como todo el mundo. ¿Te das cuenta la barbaridad que cometemos? Y la alabanza ¿que es? La alabanza es el reconocimiento del bien. Por ejemplo, cuando elogiamos. Cuando alabamos a una persona, es por un bien que está hecho. Que está haciendo esa persona o que ha hecho esa persona por un bien. Entonces, ¿qué es lo contrario de la alabanza? Pues de nuevo es el menosprecio, es el no discernir el bien. Es el no reconocer el bien y se deja de reconocer el bien cuando todo da lo mismo, cuando caemos en el cinismo. Entonces esas tres palabras son contrarias en lugar del asombro, la indiferencia, en lugar de la gratitud el menosprecio, en lugar de la alabanza el cinismo. Y ese es nuestro tiempo lleno de indiferencia, de menosprecio y de cinismo. Pues yo te quiero contar que Santa Isabel, bendita sea su memoria, está en esta misa de hoy para que nosotros pensamos esas enfermedades de nuestro tiempo. Santa Isabel, enséñanos el asombro. Santa Isabel, enséñanos la gratitud, enséñanos la alabanza. Hace pocos días el Papa Francisco, refiriéndose precisamente a otro momento Mariano muy importante, la Inmaculada Concepción nos hablaba, nos predicaba todo sobre el asombro, la necesidad del asombro. Pues yo lo reitero aquí, capacidad de apreciar el bien, capacidad de disfrutar el bien, capacidad de agradecer el bien, capacidad de alabanza. Mira, nuestras vidas se van a enriquecer de una manera impresionante si seguimos el camino de Santa Isabel. Queda poco tiempo. Queda poco tiempo. Vive, Vive estos días de Adviento con toda la fuerza, con toda la alegría. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|