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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Podemos decir que Cristo se entregó y murió por cada uno de nosotros por amor, vino de lo más alto del cielo con prisa porque es lo propio de la Persona que ama.
Homilía v21d017a, predicada en 20191221, con 5 min. y 43 seg. 
Transcripción:
El Evangelio del día de hoy es absolutamente precioso. Es el que nos cuenta, la visita de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel. Es el texto de la Visitación, que dentro del contexto del Adviento, lo leemos como proximidad de la salvación de Cristo. Teniendo ese Evangelio tan bello, sin embargo, quiero hacer una invitación hoy, por esta vez, vayamos a la primera lectura de la Santa Misa tomada del Cantar de los Cantares. Tal vez debo pedir disculpas por no centrarme en esta ocasión en un Evangelio tan hermoso, repito. Pero es que si cada año vamos a omitir el mensaje de la primera lectura, entonces nunca vamos a reflexionar sobre ese texto que por una buena razón, la Iglesia nos lo presenta.
En el Cantar de los Cantares sucede algo realmente único. Digo, en comparación con los demás libros de la Biblia. Es un libro que está en la Biblia y que sin embargo nunca menciona a Dios, directamente no lo menciona nunca. El santo nombre de Dios no aparece nunca. Más bien lo que aparecen son fragmentos de diálogos, poemas o algo parecido como a una obra de teatro. Y el tema central, por lo menos en lo que uno lee en las páginas, es el amor. Es el amor de una pareja, según las distintas traducciones que tú puedas tener, a veces se hablará del novio y la novia, o el esposo y la esposa. Eso es lo que va a aparecer ahí. Pero, ¿por qué está en la Biblia el Cantar de los Cantares? Una primera respuesta sería, está en la Biblia, porque el amor, que es algo tan importante para el ser humano, es creación de Dios. Está dentro del plan de Dios y tiene una gran relevancia en el curso de la vida humana. Decisiones muy acertadas o decisiones muy desacertadas, tomamos precisamente por la manera como amamos. Esa sería una interpretación.
Pero hay otra interpretación que tal vez está mucho más acorde con lo que nos ofrece el texto de hoy. Resulta que el texto de hoy nos habla de un amado que viene de lejos, pero que viene con prisa. Viene con prisa, como un cervatillo que corre tanto, que termina dando saltos, dando brincos. Entonces, es un amado que viene de lejos, viene con prisa, ya está cerca y le susurra, le expresa, como desde el umbral de la casa de la amada, le cuenta a ella todo lo que ella es para él, cuánto la ama, cuánto la desea, cuánto quiere estar con ella. Es dulce tu voz, es bello tu semblante, quiero estar contigo. Es una declaración de amor. Pero además de las palabras que declaran el amor, están los hechos, y los hechos son que este amado, como ya dije, viene de lejos, viene con prisa y por fin está cerca.
Por supuesto, si ahora recordamos que estamos en el Adviento y si ahora recordamos que estamos en la etapa final del Adviento, como dicen en las películas, todo tiene sentido, todo encaja perfectamente. Porque ahora entendemos que ese amado no es otro que Dios mismo que ha venido a buscarnos. Y entendemos que esa amada, según lo pienses, puede ser la iglesia o según lo pienses, puede ser tu alma y la mía. Como lo han dicho grandes santos, como Catalina de Siena, como Juan de la Cruz. La relación que Dios quiere establecer con el pueblo cristiano y la relación que Dios quiere establecer con cada uno de nosotros tiene una comparación válida en el amor de pareja. Él es como ese amado, ese enamorado y apasionado que busca, busca con insistencia, busca con ardor a su amada. Y esa amada, repito, es la Iglesia, pero esa amada también es cada una de nuestras almas. De modo que cada uno de nosotros, indiferentemente del hecho de que seamos hombres o mujeres, cada uno de nosotros puede decir con verdad aquella frase de San Pablo me amó y se entregó por mí. Ha venido de lejos. Ha venido desde lo más alto del cielo. Se ha dado prisa porque es lo propio de los enamorados y está muy cerca.
Ese mensaje precioso, nos deja este Capítulo Segundo del libro del Cantar de los Cantares y creo que por lo menos en alguna ocasión, es bueno reflexionar en esas palabras de encendida ternura, esas palabras de grandísimo amor, que si las pensamos tienen tanto que decirnos. Que Dios nos bendiga y que nos permita recibir con ese mismo ardor, con ese mismo amor al que nos ha amado tanto.

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