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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Cristo, el amado, viene para gran alegría de nuestras almas, ¡paguemos con amor su infinito amor!
Homilía v21d012a, predicada en 20151221, con 4 min. y 50 seg. 
Transcripción:
La primera lectura de hoy, estando ya tan cercana a la Navidad, está tomada de El Cantar de los Cantares. Este libro, relativamente pequeño dentro del conjunto de los libros de la Biblia, es una joya que muchos cristianos sencillamente desconocen. Lo que cuenta el libro del cantar es el amor, el amor que se tienen un amado y su amada, o el novio y la novia, o el esposo y la esposa. Amor de pareja, amor de hombre y mujer. Amor profundo, intenso. Amor ardiente. Muchos a lo largo de los siglos no han sabido qué hacer con este libro de la Biblia. Qué hacemos con un texto bíblico que habla tan abierta y sobretodo tan gozosamente del amor entre un hombre y una mujer. Para algunos autores, sencillamente este libro está celebrando un aspecto hermosísimo de la creación de Dios. No se nos olvide que el amor, y en particular el amor entre hombre y mujer, es parte del plan de Dios. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer. Hay una fuerza querida por el mismo Dios que lleva el hombre hacia la mujer y que hace que ella se sienta plena, se sienta feliz, se sienta gozosa de ser amada. Así que esta es una manera de leer el libro del Cantar de los Cantares como una celebración de un aspecto de la creación. Otro modo es pensar en la manera como Dios nos ha buscado y nos ha amado a nosotros. Los profetas de Israel expresaron varias veces lo que significa ese amor de Dios que ha derrochado su ternura y que ha superado la prueba de la indiferencia del pueblo. Según este esquema, el pueblo de Dios sería algo así como la amada, y Dios mismo sería el novio, el esposo, el amado. En este sentido, el Cantar de los Cantares sería algo así como una metáfora, una extensa y florida metáfora que nos está contando cómo Dios ha amado, cómo Dios se deleita en su amada y la amada, pues finalmente es el pueblo de Dios. Es curiosa esta comparación. No es algo en lo que estemos acostumbrados a pensar, pero es que la Biblia no solamente dirige sus palabras a nuestra inteligencia, sino que sabe también inspirar y levantar nuestra imaginación en el mejor sentido. La otra interpretación muy propia del tiempo de Navidad, es ver en el Amado a Cristo Jesús mismo. Él es el Esposo. Tiene a su favor esta interpretación que Cristo dijo: que él era el esposo, dijo el: cómo se van a entristecer los invitados a la boda mientras el novio está con ellos, refiriéndose claramente a sí mismo. Y los amigos del novio serían los discípulos los que estaban con él. Pues bien, si Cristo es el novio, ¿quién es esa novia? ¿Quién es la amada? La amada es tu alma. Es mi alma. Y viene Cristo para gran alegría de nuestras almas, viene Cristo, viene Cristo para gozo. De nuestro corazón viene Cristo. ¿Cómo le recibes? A ver que Dios mismo te visita. ¿Cómo le recibes? ¿Qué hay en tu corazón cuando te digo que Cristo viene por ti? El libro del Cantar de los Cantares, por ejemplo, en el pasaje de hoy, quiere darnos palabras para que sepamos recibir a ese Cristo, para que sepamos celebrarlo, para que sepamos pagar con amor su infinito amor.

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