|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
María no permanece rodeada de lo sobrenatural pero sí rodeada y colmada de caridad.
Homilía v21d009a, predicada en 20131221, con 5 min. y 19 seg. 
Transcripción:
El capítulo primero del evangelista San Lucas, que nos ha ofrecido ya los dos relatos de la Anunciación, es decir, la anunciación a Zacarías, de que sería el padre de Juan Bautista y la anunciación a María, que sería la madre de Jesús, el Mesías. Aparte de esos dos relatos, todavía tiene más para darnos. Nos presenta lo que en los misterios del Rosario llamamos la visita de Nuestra Señora a su pariente Isabel. ¿Y qué aprendemos de este pasaje tan hermoso y tan importante que tiene su propia fiesta litúrgica? Es el día treinta y uno de mayo, por cierto. ¿Qué aprendemos en el contexto de Adviento? ¿Qué aprendemos? Yo quiero apoyarme en las palabras del Papa Benedicto. El segundo tomo de una serie que él escribió sobre Jesús de Nazaret, está dedicado a la infancia de Cristo. Es decir, es una serie de reflexiones muy profundas, como sabemos de la pluma del Papa Benedicto. Reflexiones sobre los dos primeros capítulos de San Mateo y los dos primeros capítulos de Lucas. Y me apoyo en eso que nos dice el Papa Benedicto para lo que voy a compartir ahora. Nos dice Benedicto después de la Anunciación o mejor, al final del relato de la Anunciación a María Santísima, Lucas deja esta frase: y el ángel se retiró. Parece muy natural. La palabra ángel quiere decir mensajero. Y el ángel Gabriel ha cumplido perfectamente su tarea, ha cumplido perfectamente su misión, ha dado el mensaje. Esta es la respuesta de María Santísima. No hay razón para que el mensajero se quede. El mensajero se retira. Pero el Papa Benedicto hace una hermosa meditación de cerca de un párrafo sobre lo que implica esa sencilla frase. El ángel la dejó. Se fue el ángel. Quedó Jesús. Quedó ahí Jesús, el Hijo de Dios. Embrión bendito de amor literalmente. Germen de una humanidad nueva. Comienzo en realidad, de toda una nueva creación. Queda ahí con María. Pero queda María sin el ángel. Y comenta el Papa. No hay ángeles alrededor de María en ese momento. Es decir, queda ella con la tarea. Uno de los criterios que utilizó la Iglesia Católica para descartar una cantidad de escritos supuestamente muy bellos sobre Jesucristo es que querían presentar la vida, por ejemplo, de José y de María y del Niño Jesús como magia sobre magia. Es decir, este niño Jesús más parecía una especie de Superman o una especie de mago al que todo le salía bien porque tenía superpoderes. Incluso muchos de nosotros conocemos aquella historia de las palomitas de barro que hacía Jesús, y luego Jesús la soltaba y volaban. Y otro relato dice que cuando iba la Sagrada Familia hacia Egipto, entonces las palmeras crecían y se inclinaban y le hacían sombra a la Virgen para que no recibiera mucho el calor del sol. Ese tipo de magia, ese tipo de fantasía, la ha rechazado la Iglesia. La verdadera fe es al mismo tiempo mucho más grande y mucho más ordinaria, es decir, mucho más cercana a la vida que alguien como tú o como yo llevamos. Y en esa soledad sin ángeles y en ese despojo, Maria no queda encerrada en sí misma, se abre al servicio, al amor. La vida cristiana que no espera una tonelada y un torrente de milagros, sí espera, en cambio, un torrente de amor. Porque el verdadero milagro es el amor. Más que esperar cosas sobrenaturales todos los días, hay que esperar que el amor, que es por excelencia la señal de Dios, acompañe y haga bellas y altas nuestras jornadas. Y esa es María. Desprovista de ángeles, pero tan provista de caridad, Lo muestra con su pariente Isabel y lo muestra con todos los que la amamos.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|