Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cristo tiene doble origen: es del cielo porque es el Hijo eterno de Dios y es de la tierra porque es de nuestra raza gracias a María Santísima.

Homilía v033008a, predicada en 20211215, con 4 min. y 57 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Hay dos elementos que quiero destacar en la primera lectura de hoy, que es un texto tan poético, tan bello de Isaías, en el capítulo 45. Primero quiero destacar ese balance entre cielo y tierra, que nosotros lo vemos realizado en la persona de Cristo. Por una parte, dice el profeta: «Cielos derramad la victoria, tierra que brote la salvación». Del cielo y de la tierra, Cristo tiene ese doble origen, es del cielo porque es el Hijo eterno de Dios, es de la tierra porque es de nuestra raza, gracias a María Santísima de quién fue formada la naturaleza humana del Mesías. Es del cielo y es de la tierra.

Porque es de la tierra, lo sentimos y es así, hermano nuestro, y lo confesamos hombre verdadero como nosotros, porque es del cielo, lo reconocemos verdadero Dios como el Padre, y por eso, auténtico Salvador, aquel que necesitábamos para que nuestros pecados fueran borrados y, sobre todo, para que pudiéramos recibir la filiación divina, para que pudiéramos ser hijos en el Hijo de Dios. Es del cielo y es de la tierra, y el gran desafío siempre cuando se habla de Cristo es no olvidarnos de esta doble realidad del Señor, cómo Él es del cielo, verdadero Dios, es de la tierra, verdadero hombre.

Algunas veces se habla de Cristo como quedándonos solo con su naturaleza divina. Entonces, ha habido, a lo largo de la historia de la Iglesia, ha habido movimientos heréticos que se han quedado solo con la divinidad de Cristo. Por ejemplo, el monofisismo, el monotelismo, han presentado a Cristo como si fuera únicamente Dios, y por eso su sufrimiento en la cruz sería más o menos una ficción, no habría entonces verdadera salvación.

Otros, y es lo que está quizás más de moda en nuestra época, quieren quedarse solo con la parte humana de Cristo. Aunque hablar de parte es incorrecto, pero bueno, quieren quedarse solo con la humanidad de Jesucristo, presentarlo como un líder admirable, como un líder social, como un gran ejemplo. Y ciertamente es todo ello, pero es mucho más. Es el Salvador y es Salvador porque es Dios como el Padre, porque su oración, porque su ofrenda, porque su voluntad tiene el poder mismo de la voluntad de Dios. Entonces, esa enseñanza es clave en lo que nos da Isaías.

Y luego esa afirmación rotunda: «Vuélvanse a mí para salvarlos, confines de la tierra. Yo soy Dios y no hay otro». Yo creo que el Adviento va llegando ya a su recta final, y es importante que nosotros tengamos esto muy claro, pero muy, muy claro, que tengamos claro que todo, todo nuestro Adviento, nuestro Adviento es volver a Él, es volver a Él. Todo lo demás, que a veces es como demasiado, especialmente, pues por toda la recarga comercial y consumista que tienen estos días. Todo lo demás tiene que pasar a segundo plano, el importante es Él. «Vuélvanse hacia mí para salvarlos, confines de la tierra. Vuélvanse hacia mí».

Este es el tiempo para volver al Señor, este es el tiempo para decirle: Tú eres mi único. Este es el tiempo para decirle: Nadie puede hacer por mí, lo que solo tú puedes hacer por mí. Este es el tiempo para renovar nuestra fe, para renovar nuestro amor, para reconstruir nuestras verdaderas prioridades. Este es el tiempo para limpiar nuestro corazón, para lavarlo y presentarlo ante el Señor con la pureza, con la humildad, con la alegría, con la docilidad de María Santísima. Así sea.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM