Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El Adviento es una oportunidad maravillosa para decirle a Jesús: “quiero tomar en serio mi vida cristiana, viviendo los sacramentos, orando, leyendo la Palabra de Dios”.

Homilía v033006a, predicada en 20161214, con 5 min. y 17 seg.

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Transcripción:

Hace poco estaba escuchando un hermoso testimonio de vocación sacerdotal, este es un joven español que cuenta ante las cámaras por qué ha iniciado el camino hacia el sacerdocio. Él es ahora mismo seminarista y cuenta con entusiasmo, con alegría, cómo va avanzando en su camino de formación sacerdotal. Por supuesto, si uno mira las noticias de Europa en general, y de España en particular, pues parece que no hubiera como espacio para una vocación o para tomar en serio a Jesucristo.

Y me gustó mucho el testimonio de este hombre, porque, entre otras cosas, él dice que mucha gente ha desechado a Jesucristo sin ni siquiera conocerlo. Lo han desechado sin conocerlo, no han llegado verdaderamente a saber de él y, sin embargo, ya consideran que no tiene nada que ofrecer. Uno se da cuenta de que esa actitud en realidad es injusta, pues es injusta con el mismo Cristo, pero también es injusta y hasta cierto punto cruel con nosotros mismos.

Pensemos, por ejemplo, en una persona que está gravemente enferma y le dicen: Mira, hay un hospital muy serio donde hay un centro de investigación sobre el cáncer y, precisamente, un grupo de doctores están desarrollando una nueva tecnología para tratar ese tipo de cáncer que te han detectado a ti. De manera que tienes una oportunidad, ahí hay una oportunidad para ti, ve a ese lugar porque todavía está quizás en fase de experimentación, pero puede haber una luz, puede haber una respuesta a tu preocupación, a tu angustia, a tu enfermedad.

Bueno, qué tal que esta persona, este enfermo, oyera eso y dijera: No, yo mejor no voy. Yo mejor no voy, allá no voy a ir, no voy a probar eso. Te estás muriendo, hombre. O por lo menos, ya se anuncia esa realidad espantosa de una muerte prematura con una enfermedad que va a ser muy dolorosa para ti. Y no te das la oportunidad, ni siquiera te das la oportunidad de ver si eso puede significar tu salud, puede significar una respuesta. A ver, ¿qué pensaríamos de una persona que obrara de ese modo? Esa es la reflexión que hace este joven seminarista.

Nosotros muchas veces tomamos una actitud que solo puede llamarse prejuicio y un prejuicio tonto contra la religión, un prejuicio tonto contra la fe, un prejuicio tonto contra la oración. Muchas personas, casi que por juego, han hecho la prueba de tomar el Santo Rosario y rezar el Rosario durante unos días. Y han descubierto cosas muy bellas, siempre lo habían despreciado simplemente porque otros decían: Ah, pero es que el Rosario es repetición de repetidera, y así nos han metido muchas cosas. Los cientificistas, por ejemplo, viven despreciando la Biblia, que ese cuento del muñequito de barro, jajajaja, y se burlan de la Biblia. Pero ¿por qué no abres esas páginas? Ojalá en una buena edición católica, mirando las explicaciones, mirando los comentarios, ¿por qué no haces a un lado tus prejuicios y te acercas sobre todo a las páginas del Evangelio?

Te han dicho montañas de cosas en contra de la Iglesia, en parte porque, tristemente, hay algunos pecados de hombres y mujeres de iglesia que vienen a ser un descrédito contra el Evangelio. Pero hombre, también hay muchas personas, muchísimas personas, muy buenos sacerdotes, grandes obras de la Iglesia. ¿Cómo vas a meter todo en un solo saco? Y ¿cómo vas a despreciar todo de esa manera? La primera lectura de hoy del capítulo número 45 de Isaías, va en esa misma tónica: «Volveos hacia mí para salvaros confines de la tierra. Yo soy Dios y no hay otro, dice el Señor». Vuelve hacia mí, haz la prueba. Hay un salmo que lo dice: Gustad, o sea, saborea, tomadle el sabor, «gustad y veréis cuán suave es el Señor».

Entonces, yo creo que esta es una buena oportunidad, yo creo que el Adviento es una oportunidad maravillosa para decirle a Jesús: Quiero tomar en serio mi vida cristiana. Si quieres, míralo incluso como un experimento, míralo así, como un experimento, pero toma en serio la vida cristiana. Voy a vivir los sacramentos, voy a vivir las oraciones, voy a acercarme a la Palabra de Dios. Un experimento de esos te toma demasiado tiempo, ¿es demasiado pesado para ti? Yo creo que no, yo creo que tienes muy, muy poco que perder. Y tienes muchísimo, muchísimo que ganar, tanto como ganar la amistad con Cristo y tanto como ganar una eternidad feliz.

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