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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Dios previó y proveyó oportunamente para su pueblo, llevándolo a reconocer su verdad y a confiar sólo en el Señor.
Homilía v032005a, predicada en 20111213, con 4 min. y 31 seg. 
Transcripción:
Hay dos palabras que se parecen en español, la palabra proveer y la palabra prever. Por cierto que a veces la ortografía juega una mala pasada. Cuando hablamos de proveer hay dos e, cuando hablamos de prever, hay una sola e. Pero aunque haya esta diferencia ortográfica, estos dos verbos se parecen bastante. Prever es ver por anticipado, así como una precaución es tomar con cautela algo por anticipado, precaverse es tener un cuidado por anticipado, eso es lo que indica la partícula pre. En el otro verbo tenemos una partícula pro proveer, providere proviso. ¿Qué quiere decir proveer? Es ver en favor de alguien o es ver por alguien, es decir, que en estos dos verbos proveer y prever está el verbo ver. Todo esto lo comento porque el Adviento, entre otras cosas, nos invita a reconocer la Providencia, es decir, cómo Dios ha provisto y cómo Dios ha previsto las cosas. De hecho, así hablamos también en español. Decimos que Dios previó lo que se podía presentar y por eso proveyó para lo que se podía presentar. Él prever y el proveer van siempre ligados. El conocimiento y la acción van siempre ligados y el Adviento es muy buen tiempo para reconocer cómo Dios ha previsto y Dios ha provisto. Y qué bueno reconocer esta presencia del Señor que conoce nuestra miseria, que conoce nuestro pecado, que conoce nuestras limitaciones y sin embargo, más allá de ellas, tiene una providencia, es decir, tiene un modo de disponer las cosas, un modo que finalmente hace que todo concurra para nuestro bien. Así, por ejemplo, en el Antiguo Testamento vemos todo un desarrollo, un desarrollo que incluye patriarcas, la liberación de Egipto, el tiempo de los jueces, el tiempo de los reyes y profetas, el tiempo del destierro, luego otros profetas. ¿Y para qué toda esa secuencia?, ¿Cuál es el plan?, ¿Cuál es la disposición que está detrás de todo eso? Nos lo revela el profeta Sofonías en el capítulo tercero de su obra. Resulta que a través de todo ese camino, el pueblo aprende a conocerse, el pueblo aprende a saber de sí mismo. Es decir, a no engañarse. Y en ese conocimiento profundo de sí mismo, el pueblo aprende a descubrir su necesidad íntima de Dios. Porque el gran problema de la salvación es que hay un Salvador desde siempre, hay un Salvador que se llama Dios. Pero acudir a ese Salvador requiere un acto de conciencia y de voluntad de parte nuestra. Y no se llega a esa conciencia sino a través de un largo camino, y ese largo camino que es el que hace que uno finalmente deje de echar la culpa a los demás y deje de renegar de su suerte, sino que se recoja con humilde corazón y confíe en el Señor. Ese largo camino es el Antiguo Testamento y eso es lo que nos cuenta Sofonías. Y el fruto de todo ese caminar será lo que se llaman los pobres de Yahvé. El pequeño resto, ese grupo reducido, es el que había preparado o el que estaba preparando la providencia de Dios para que pudiera abrirse primicias de salvación, pudiera abrirse al amor que todo lo transforma.

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