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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La esperanza cristiana es un ejercicio de confianza y de lectura profunda de los signos de los tiempos.
Homilía v032004a, predicada en 20101214, con 4 min. y 9 seg. 
Transcripción:
Yo creo, mis hermanos, que esta tercera semana de Adviento y ya vamos en el martes, es de gran enseñanza para nosotros. Estamos aprendiendo en qué consiste esperar a la manera cristiana, porque esperar no es simplemente resistir, resignarse, aguantar, mirar el reloj, esperar es un ejercicio de confianza. Esperar es una lectura profunda que hacemos de la realidad que nos rodea, como Cristo enseñó a sus discípulos. Hay que mirar los signos de los tiempos. En la primera lectura del día de hoy, el profeta Sofonías, en su capítulo tercero, nos presenta la figura del resto de Israel. Y aquí hay una nueva enseñanza sobre la esperanza. No todos están abiertos a la esperanza en Dios, pero hay unos que sí. El profeta se da cuenta leyendo los signos de su tiempo. Se da cuenta que hay algo que puede interrumpir radicalmente la acción de Dios en nuestra vida, y ese algo se llama la arrogancia. Aquel que se fía de sus propias fuerzas, aquel que pone toda su confianza en sí mismo, jamás entenderá el poder de Dios. Además, el arrogante camina hacia la ruina, porque finalmente la vida trae siempre esa clase de sorpresas dolorosas que destruyen nuestra vana confianza. Cuando llega la enfermedad, cuando llega una quiebra, cuando nos traicionan nuestros enemigos o nuestros amigos, cuando llega finalmente la muerte, pues ya no podemos apoyarnos en nosotros mismos. Por eso, ¡Ay de aquel que no tiene más amigo que él mismo! ¡Ay de aquel que no puede contar con nadie más!. A través de este camino Sofonías descubre que Dios está preparando un resto, es decir, hay un germen nuevo, hay un remanente, y ese resto de Israel está constituido por todos aquellos que han pasado por el sufrimiento. Pero atención a esto, han aprendido de su sufrimiento. Aquellos que han descubierto en medio de sus errores, en medio de sus carencias, incluso en medio de sus pecados, han descubierto que nada pueden sino en Dios. Esos van a formar como el germen nuevo, esos van a ser la semilla de esperanza para toda la humanidad. Algo parecido está en el Evangelio de hoy, en el capítulo veintiuno de San Mateo. Jesús dice abiertamente que aquellos que son descartados usualmente, es decir publicanos y prostitutas, esa clase de personas que muy a menudo tienen una conciencia tan intensa de su propia fragilidad y de su propia necesidad. Ellos son los que saben esperarlo todo de Dios, ellos son los que saben abrazarse a las promesas del Señor, ellos son los que Jesús llamará también bienaventurados, ellos son los que comprenden el Adviento. Los que han llegado a conocer su propia limitación no se fían ya de sí mismos, sino que ponen su alegre confianza en el Señor. Estuvo contigo Fray Nelson Medina de la Orden de Predicadores.

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