Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El camino del arrepentimiento y del reconocimiento de nuestras faltas es necesario para emprender un camino de conocimiento de Cristo y una verdadera relación con Dios.

Homilía v031012a, predicada en 20191216, con 4 min. y 7 seg.

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Transcripción:

¿Hay requisitos para llegar a la persona de Jesús? Es la pregunta que nos ayuda a responder el Evangelio de hoy, tomado del capítulo 21 de San Mateo.

¿Qué es lo que nos muestra este texto? Un momento de controversia, un momento polémico en que las autoridades judías de aquella época confrontan a Cristo y le preguntan abiertamente: ¿Tú con qué autoridad haces lo que haces?

La respuesta de Jesucristo nos lleva a una enseñanza muy profunda: hay que aceptar la autoridad de Juan para reconocer la autoridad de Cristo.

Este Juan es el de los bautismos. Juan el Bautista. Y esto significa que el camino del arrepentimiento, el camino del reconocimiento de nuestras propias faltas, es como un prerrequisito para aceptar con provecho a la persona de Cristo.

No es que Cristo ponga muchas condiciones, sino que, como hemos dicho en otras ocasiones, para el que no tiene nada de hambre, el alimento es inútil. Para el que no reconoce su enfermedad, la medicina es inútil. Para el que no quiere aprender, los libros son inútiles. Pues Cristo tiene más sabiduría que cualquier libro, tiene más poder que cualquier medicina y es verdadera nutrición para nuestras almas, mejor que cualquier alimento.

Pero se va a perder. Se va a perder el regalo que Cristo tiene para nuestras vidas, si nosotros no encontramos nuestra propia necesidad. Cuando empezamos a encontrar nuestra necesidad, empezamos a encontrarlo a Él como respuesta a esa necesidad.

Y puesto que Él viene ante todo a salvarnos de los poderes del pecado, del demonio, de la carne, del mundo, de la muerte, puesto que esa es su obra redentora, es evidente que nosotros llegaremos a Él solamente, si tenemos la capacidad de reconocer que hay en nosotros poder de la muerte, poder del pecado, ataque muchas veces, y esto lo digo con dolor, ataque del enemigo, ataque del demonio.

Si nosotros no reconocemos que estamos en combate, tampoco apreciamos a nuestro aliado. Tampoco apreciamos a este Señor Jesús que viene precisamente en nuestro auxilio. Nos parecerá innecesario; incluso más nos parecerá estorboso el auxilio que Él quiere darnos.

Cuando sucede un percance realmente grave, de un avión que cae, por ejemplo, en un río o en el mar, lo que puede servirte más es un chaleco salvavidas. Pues bien, si a ti te ofrecen un chaleco salvavidas mientras estás tranquilamente sentado en la sala de tu casa, solo vas a sentir que te estorba. Pero si estuvieras en esa gran necesidad de un accidente, tú estarías eternamente agradecido.

Eso es lo que hace Juan el Bautista. Juan el Bautista te muestra, nos muestra, cuáles son las grandes necesidades nuestras. Nos muestra precisamente el poder que el pecado ya ha tenido en nuestra vida.

Y en la medida en que descubrimos el poder de ese pecado, y en la medida en que descubrimos nuestra necesidad, también descubrimos a Cristo.

Por eso hay que pasar por el curso de Juan para aprovechar el curso que nos ofrece Jesucristo.

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