Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Dios puede, con su gracia, transformar todos esos días en los que estuvimos lejos de Él.

Homilía v031002a, predicada en 19971215, con 7 min. y 29 seg.

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Transcripción:

Los adversarios constantes de Jesús nos ayudan a conocer a Jesús. Quién creyera. Los adversarios de Jesús hacen como una especie de silueta que le sirve a uno para mirar mejor el perfil. Hacen como de fondo que le permite a uno reconocer mejor la figura. Debemos estar muy agradecidos. Hay que decirlo con una gota de ironía. Debemos estar muy agradecidos con los fariseos, los saduceos, los sumos sacerdotes, los escribas y toda esta gente que vivía contra Dios contradiciendo a Jesucristo.

Gracias a estas discusiones, ¿cuánto sabemos del Señor? Gracias a estas polémicas, ¿cuánto hemos aprendido de ÉL? Hoy, por ejemplo, aprendimos que el que no haya comprendido la voz de Juan, el que no haya percibido la grandeza del llamado de Juan, pues a lo sumo verá en Cristo un autor de prodigios. Y él se resistió a que lo miraran así.

Cada vez que las personas lo iban a mirar solo como un taumaturgo, palabra que literalmente quiere decir hacedor de prodigios. Cada vez que lo iban a mirar, simplemente así como un taumaturgo, Él alguna respuesta como esto tenía, o alguna o algún desaire provocaba. Muéstranos una señal en los cielos. Por señal en los cielos, ni que nada. Una señal en los cielos. A esta generación no se le dará más señal que la de Jonás. Esos pobres que habían viendo un chispero. No se le va a dar más señal que la de Jonás.

¿Por qué haces esto? Cuando arrojó allá los vendedores del templo. Destruyan el templo y lo reivindico en tres días. Se quedaron viendo visiones. Y aquí. ¿Con qué autoridad enseña? Bueno, ¿lo de Juan ya lo entendieron? No. Entonces.

De manera que cuando Jesús lo van a encasillar como hacedor de prodigios, Él obra como le hemos visto obrar hoy. Él no quiere que miremos solamente, o que miremos en Él un hacedor de prodigios. Se trata de una vocación distinta. La diferencia entre el hacedor de prodigios y Él está en Juan Bautista.

No hace mucho, una revista que si no estoy mal, era Semana, publicaba un reportaje sobre un cierto señor, un hindú morenito, bajito, con cara de buena persona, cachetoncito él, que hacía una cantidad de prodigios, predicaba bondad, así como entrecano del Perú. Redondo predicaba bondad y hacía milagros, imponía manos, curaba enfermos.

¿Cuál es la diferencia entre ese señor que se llama Sai Baba y Cristo? Porque Cristo también habla bonito. También sana enfermos y también, pues hay sacerdotes que realizan sanaciones y hay personas que tienen esos dones de sanación, imponen manos y se curan los enfermos. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre Cristo y Sai Baba?

Que Cristo viene después de Juan el Bautista, es decir, Cristo viene como respuesta de gracia a un pueblo que tiene hambre de Dios. Cristo viene como manifestación de la gracia, como manifestación de la Alianza, como sanación más que de cualquier otra enfermedad, de ese puente que estaba roto con Dios.

Estemos, pues, agradecidos con estas discusiones y de aquí saquemos también una enseñanza. Yo pienso que muchos de nosotros hemos tenido etapas de mediocridad, de indiferencia, en que no hemos sido grandes aliados ni buenos amigos de Jesucristo. Y a veces uno piensa que ese tiempo en que nosotros no fuimos buenos amigos quedó irremisiblemente perdido.

Eso es cierto en parte. Porque, si uno lo piensa mejor, de la traición de Judas salió algo bueno: el sacrificio de la cruz, de nuestra salvación, del pecado de Adán. Dios sacó algo bueno, una gloria mayor en la comunicación de su Espíritu a nosotros. De estas discusiones insultantes y blasfemas, sacó algo bueno. Nos mostró cómo era él y quién era él.

Entonces uno puede suponer que también de ese amor lánguido, a veces raquítico, a veces tibio, a veces de uno. De ahí también puede salir algo bueno. Tal vez esos días o esos años opacos, grises, sin gracia, sin color. Tal vez esos años o esos días también. Dios los pueda convertir como en el fondo y pueda dibujar su figura en nosotros. ¿Quién sabe?

Es posible que haya un desenlace inesperado y maravilloso, un desenlace bellísimo de su amor en nuestras vidas. A pesar de que muchas veces no hemos sido los grandes amigos suyos, Él, que supo aprovechar hasta los insultos, hasta la incredulidad de estas personas para mostrarme su bondad. Él puede seguramente transfigurar todos esos días opacos, todos esos años grises. Los puede transformar como en el fondo, y Él puede dibujar su figura de gracia y de belleza en nosotros y así darle la gloria al Padre Celestial.

De manera que aquí hay una voz discreta pero muy real de esperanza, para que todos nosotros le encomendemos también nuestros días sin gracia, para que esos días con su gracia se conviertan en manifestaciones de su gloria.

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