|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Si hemos sido obstinados en resistirnos al amor de Dios, Dios es obstinado para salvarnos.
Homilía v025004a, predicada en 20061215, con 3 min. y 57 seg. 
Transcripción:
Las lecturas de hoy nos hablan de la rebeldía que a veces tiene la gente y eso es cierto, ¿no? Por ejemplo, aparte de los detalles técnicos de publicidad y todo eso, que se pueden mejorar, ¿Ustedes no sienten pesar que tengamos tantas bancas vacías el día de hoy? ¿Ustedes no sienten pesar cuánta gente le hubiera podido hacer bien venir y a cuántas personas ustedes vinieron y no quisieron venir? Tenían de pronto imposibilidad algunos. Otros, en cambio, no quisieron, en el momento no quisieron.
El ser humano tiene esa rebeldía y a veces uno trata de desanimarse un poco. Parece que Jesús pasó también por momentos así de desánimo, porque el Evangelio nos cuenta que alguna vez Él dijo: "¿Hasta cuándo tendré que soportarlos?" Refiriéndose a los apóstoles. Y también dijo en otra oportunidad: "Esta es una generación malvada, pervertida, no se le va a dar ninguna señal si no es la señal del profeta Jonás". En todo caso, mis hermanos, si es verdad que hay rebeldía, recordemos dos cosas. Primera, que Dios tiene su hora para cada persona y segunda, que nosotros mismos hemos sido muy rebeldes muchas veces. Seguramente esta no es la primera vez que nos invitan. Seguramente nos han tenido que invitar muchas veces hasta que al fin hemos dicho: "oye, eso puede ser interesante para mí". Con esto quiero decir, creamos en la terquedad de Dios. Si el ser humano es terco, Dios es más terco. Y si el ser humano es obstinado en resistirse al amor, el amor de Dios es obstinado para seguir amando. Y un día es capaz de descongelar el frío que se apodera del corazón humano.
Sigamos esta celebración. Vamos a hacer una oración, una oración breve, sencilla por las personas que quieran recibirlo. El Señor me ha puesto en el corazón que es bueno que hagamos un momento de imposición de manos. Va a ser muy sencillo. Yo voy a estar ahí sentado. Los hermanos, por favor del Ministerio nos ayudan con uno o dos cantos de petición del Espíritu Santo y lo que yo le voy a pedir al Señor al poner un momento mi mano sobre cada una de las personas que quieran acercarse, lo que yo le voy a pedir al Señor es simplemente: dale a esta persona el regalo que está esperando y más. Porque ustedes viniendo aquí, ustedes se merecen un buen regalo. Yo le voy a pedir al Señor que les dé un gran regalo. Les voy a pedir al Señor que los confirme en la fe que ustedes tienen y que a todos nos haga tercos en proclamar la Buena Noticia, así la gente sea obstinada, como dice el Evangelio. Si nosotros estuviéramos aquí contando: "oye, mira que si no te conviertes, vas derecho al infierno. Ay, ese es un padre que asusta a la gente". Y si nuestro mensaje es: "mira que Dios es amor. Dios te ama. Dios es misericordia. Ah, eso ya lo he oído muchas veces". Siempre hay un pretexto. Pero si la gente, si nosotros mismos, a veces hemos sido obstinados, creemos en el poder obstinado de Dios para salvarnos. Y por eso yo le voy a pedir al Señor que bendiga de modo particular las vidas de ustedes, de las personas que quieran acercarse en este momento. Una breve oración por ellos. Ayúdennos con un canto y procedamos a esa oración. Sobra decir, esa oración no reemplaza nada, o sea, no reemplaza la confesión, si tienes que confesarte, no reemplaza ninguna otra, ninguna otra práctica que tú tengas. Es simplemente una oración que con mucho cariño hago por ti, pidiéndole a Dios que atienda tus peticiones y que te dé incluso más de lo que estás esperando.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|