Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La soberbia te agota porque estás cargando una mentira que intentas mantener e imponer a otros. Para liberarte de esa carga debes volver a la humildad, volver a Jesucristo.

Homilía v023014a, predicada en 20241211, con 6 min. y 1 seg.

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Transcripción:

Hoy queremos hablar del cansancio de la soberbia. Fíjate que hay una palabra que se utiliza en distintos países, en distintas regiones, que es la palabra cansón. Y siempre es una palabra derogatoria, siempre es una palabra fuerte: Qué tipo tan cansón. En algunos países también dicen de situaciones que son cansadas, en Colombia no hablamos tanto de esa manera, pero eso no es lo importante. Es muy cansado, dicen, hacer tal cosa, es muy cansado. Cansar es un verbo interesante, es un verbo que tiene que ver con el Evangelio de hoy, donde Cristo precisamente dice: «Vengan a mí los que están cansados y agobiados».

Lo interesante es que Cristo relaciona ese estar cansado, lo relaciona con la soberbia, porque Él dice: «Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón y encontrarán su descanso». El descanso está en la mansedumbre y en la humildad, donde uno entiende que lo contrario de la mansedumbre, que es la agresividad o la arrogancia incluso, y lo contrario de la humildad, que es la soberbia, son cosas que cansan. Pero aquí viene un dato interesante que yo lo aprendí de Santa Catalina de Siena. Dice Santa Catalina que la persona que está en pecado se vuelve insoportable a sí misma. Oiga, eso tan interesante. Se vuelve insoportable a sí misma, como quien dice, es que no se aguanta ni él mismo. Mire, esa señora, es que no se aguanta ni ella sola, ni ella misma se aguanta.

Entonces, fíjate cómo sí es posible que uno no solamente canse a otras personas, sino que la manera como uno está viviendo hace que uno mismo se canse, se vuelva insoportable ante los propios ojos. Uno se vuelve insoportable a sí mismo, uno se vuelve carga para uno mismo y eso agota. Y ¿qué es lo que agota? La agresividad y la soberbia, que son lo contrario de la mansedumbre y la humildad. Estas lecciones que Cristo nos da, mansedumbre y humildad. Entonces, esto está muy interesante, porque esto nos lleva a una reflexión sobre cómo la soberbia cansa, y repito, no es solo que canse hacia afuera, sino que también cansa hacia adentro. Es decir, uno se vuelve, como dice Catalina de Siena, uno se vuelve insoportable para uno mismo, insoportable, es que no se aguanta y él solo no se aguanta, ni ella misma.

Y esto nos lleva a la pregunta ¿por qué la soberbia cansa? Y sobre todo voy a referirme a por qué la soberbia hace insoportable al pecador, a sí mismo. Él mismo se vuelve insoportable para él mismo, para ella misma. ¿Por qué? Bueno, esto es interesante. Mira, la soberbia, esto se lo aprendí a un padre predicador del Foyer de Charité, la soberbia hace que uno esté tratando de imponer una mentira, porque la soberbia es el culto a un yo falso, un yo inflamado, exacerbado, agrandado, aparente, un yo que no es verdad. Entonces, la persona que vive en soberbia, yo creo que todos hemos caído en ese pecado alguna vez, la persona que vive en soberbia está dándole culto a una mentira, a un yo falso. Ese darse tanta importancia, lo que yo pienso, lo que yo me merezco, a lo que yo voy a alcanzar, a lo que yo logré, porque yo hice. Y yo y yo, eso es mentira.

Lo que es verdad, en cambio, es que cada uno de nosotros está en deuda, todos estamos en deuda, en deuda con nuestros hermanos, en deuda con nuestros antepasados, en deuda con nuestros educadores, en deuda con nuestras familias. Nosotros tenemos muchos agradecimientos por dar. El soberbio no quiere aprender esa lección, el soberbio cree que se hizo solo, que se creó solo y que logró todo solo y eso es mentira. Entonces, la soberbia supone una mentira y eso es lo que cansa de la soberbia. Tratar de mantener esa mentira, esa mentira y tratar de mantenerla ante mis propios ojos y encima de eso, tratar de imponérsela a los demás para que los demás también piensen que yo soy así de importante, así de poderoso, así de inteligente, así de hábil, así de, así de mis mentiras.

Eso es lo que cansa de la soberbia, la soberbia agota, la soberbia cansa. Y ¿sabes qué es lo que cansa? Que estás cargando una mentira. Decía Santa Teresa de Jesús, la humildad de la verdad. Y no tenemos que añadir más. Hay que volver a la humildad, hay que volver a Cristo, ningún tiempo mejor para hacerlo que el tiempo de Adviento. Dios te bendiga.

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