Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

En las dificultades de la vida si tomas el camino de la amargura, el resentimiento o la venganza ya no solo te sentirás humillado sino también sucio. El camino es seguir a Jesús, la mansedumbre.

Homilía v023012a, predicada en 20221207, con 4 min. y 3 seg.

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Transcripción:

Y ¿qué pasa cuando se burlan de uno? ¿Qué pasa cuando lo estafan a uno? ¿Qué pasa cuando lo roban a uno? ¿Qué pasa cuando lo humillan a uno? Que es muy fácil que uno se llene de coraje, que uno se llene de venganza o que uno se llene de amargura, o que uno se llene de tristeza y que uno diga: Esta vida no vale nada. Pero Cristo, ¿qué nos dice? «Aprended de mí». Y ¿Él cómo es, es un amargado? No ¿Es un resentido? No ¿Está lleno de tristeza? No, de hecho, Él es la fuente de la alegría. Aprended de mí, como quien dice, en las dificultades de tu vida, no te dejes llenar de amargura, no te dejes llenar de tristeza, no te dejes llenar de rabia. Llénate de mansedumbre, llénate de humildad, aprende de mí, ese es el camino.

Pero uno no quiere llenarse de mansedumbre, uno quiere llenarse de rabia y el mundo lo que nos enseña es eso, no te dejes. Sabe que me tiene impresionado últimamente cuando escucho confesiones, personas que dicen, por ejemplo, mi esposa me fue infiel y yo por desquitarme le hice lo mismo, imagínese eso, o lo contrario, mi esposo me falló y yo, yo dije: Yo no me dejo, yo lo voy a hacer lo mismo. Pero ¿qué sacamos de esas venganzas? Una señora, a la que le pasó eso, me contaba: Mi esposo me fue infiel. Yo me sentí tan humillada, tan utilizada, me dio tanta rabia, que yo dije: Apenas pueda, yo también se la hago para que él sepa lo que se siente. Y efectivamente, esta mujer le fue infiel al esposo.

Y después de su propia infidelidad se confesó y ¿sabe lo que decía en su confesión? Yo pensé que yo iba a encontrar como una especie de alivio, como quien dice ya esto se emparejó, como dicen en inglés: We got even. Como quien dice, empatamos, listo. Tú me la hiciste, yo te la hice. Pero ¿sabe lo que me decía? Mire, la honradez de esta mujer, me decía: Cuando él me fue infiel, yo me sentí humillada. Cuando yo le fui infiel, yo me sentí humillada y sucia. Oiga eso. Yo creo que Dios le dio una gran luz a esa bendita mujer, que por supuesto, cambió de vida, porque el Espíritu Santo es poderoso. Pero fíjese la sabiduría con la que habló esa mujer, se la voy a repetir que esa frase le puede servir. Cuando él me fue infiel, yo me sentí humillada. Cuando yo después le fui infiel, me sentí sucia, no arreglé nada. Ahora me siento humillada por lo que él hizo y sucia por lo que yo hice. Yo no me siento bien.

Por eso Jesús en su ternura, porque el nombre de Jesús y el corazón de Jesús son incomparables, mis hermanos, y hay que tenerle mucho amor a Jesucristo. Por eso Jesús fíjese lo que dijo: «Aprended de mí». ¿Por qué nos dijo eso, por ponernos una carga insoportable sobre los hombros? No ¿Por qué nos dijo eso? ¿Sabe por qué? Nos dijo eso porque si tomas otro camino, que es el camino de la amargura, que es el camino del resentimiento o que es el camino de la venganza, te va a pasar lo de la mujer de mi cuenta. Es decir, que ya no solo te vas a sentir humillada, sino que te vas a sentir sucia, ya no solo te vas a sentir herida o herido por lo que otro te hizo, sino que te vas a sentir sucio, incómodo, mal por lo que tú mismo hiciste.

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