|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Cristo te quita el fastidio de la vida, el cansancio existencial porque te da un nuevo amor, porque llega a ti y transforma la capacidad de sentir, de servir y de escuchar.
Homilía v023009a, predicada en 20171213, con 5 min. y 39 seg. 
Transcripción:
El mensaje de las lecturas de hoy es bastante sencillo, está tomado del capítulo 40 del profeta Isaías y el capítulo número 11 de San Mateo. Es un mensaje que se puede resumir muy fácilmente. En Isaías 40 se nos afirma, Dios no se cansa, y en Mateo 11 lo que se nos dice es, Dios te da descanso. Dios no se cansa y Dios te da descanso, Dios te hace descansar. O sea que parece que la idea fundamental dentro de estas lecturas va en la línea del cansancio.
Nos hemos preguntado alguna vez ¿qué es el cansancio? El cansancio es la sensación que viene a nosotros cuando nuestras fuerzas se agotan. Pero no solo nuestras fuerzas, nuestras fuerzas físicas, también decimos, a veces, que un trabajo nos tiene cansados o que una persona es muy cansona. O sea que el cansancio no solamente tiene que ver con las fuerzas, tiene que ver también con el interés. Cuando uno pierde el interés en algo, pero le toca seguir haciéndolo, ciertamente se cansa.
Además, el cansancio, si lo examinamos mejor, tiene que ver también con el amor. Por eso la gente dice: Se acabó el amor. Y entonces, esa relación de pareja que había empezado tan llena de color y tan llena de vida, ya parece que cansa, ya es difícil, ya requiere esfuerzo y cada vez ese esfuerzo es más pesado y por eso, la gente busca también separarse, divorciarse. O sea que el cansancio está relacionado con nuestras fuerzas, está relacionado con nuestra atención o interés y sobre todo, está relacionado con el amor.
Cuando decimos entonces que Dios no se cansa, que es la enseñanza del capítulo 40 de Isaías, en el pasaje que hemos escuchado hoy, lo que estamos diciendo es que las fuerzas de Dios no se agotan, y estamos diciendo que su interés, su atención y cuidado por cada uno de nosotros jamás se extingue. Y, sobre todo, estamos diciendo que el fuego de su amor nunca se apaga. Su amor es constante porque su amor es como un manantial que no tiene que sacar de otra parte, sino que como de sí mismo, puede brindar toda esa abundancia, abundancia de amor. Y esto explica también qué es lo que el Señor hace cuando nos ofrece su descanso, lo que Él hace es darnos nuevas fuerzas, eso es claro. Pero además nos da una nueva atención, es decir, nos ayuda a descubrir lo que antes no veíamos.
Yo me acuerdo mucho el testimonio de un hombre que hizo un retiro espiritual, de estos retiros de hombres que están un fin de semana y reciben la Palabra de Dios y hacen una buena confesión. Bueno, realmente, un momento de gracia. Y recuerdo y recuerdo el testimonio de este hombre cuando dice, al término del retiro, dice: Yo no veía los ojos de mis hijos. A mí ya se me había olvidado cómo era el rostro de mi esposa. Fíjate, es un hombre casado, es un hombre que tiene sus hijos. Y este hombre dice: Yo ya no me fijaba en el brillo de los ojos de mis niños. Yo ya no conocía el rostro de mi amada esposa, porque efectivamente, una de las obras del pecado es mantenernos como ajenos y distraídos.
Pero cuando llega esa fuerza de Dios a nosotros, recuperamos el color, recuperamos la capacidad de reconocer esa hermosura que tenemos a veces tan cerca y que no la apreciamos, eso nos lo da el Señor. Por eso decimos que el cansancio no solo tiene que ver con las fuerzas, tiene que ver con la capacidad de atención y de interés.
La gente de los Cursillos de Cristiandad ha descrito esta experiencia, creo yo que desde hace muchos años, con lo que ellos llaman de colores, es decir, ellos describen la experiencia de la conversión como que yo antes veía todo en blanco y negro y de repente veo todo de colores. O sea, el Señor me ha dado nuevos ojos. Y así te quita el fastidio de la vida y así te quita ese cansancio existencial, porque también te ha dado un nuevo amor, porque el Señor llega a ti y transforma tu capacidad de sentir, de servir, de escuchar, porque el Señor hace de ti criatura nueva.
Yo espero que al escuchar este mensaje, tú puedas sentir que la esperanza y que la alegría renacen en tu corazón. Y espero que entonces, puedas sentir lo que debemos sentir todos en Adviento, quiero ya que venga Jesucristo, quiero que haga esa obra en mi corazón.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|