|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Nuestro Padre te tiene en sus pensamientos, conoce los detalles de tu vida. Él comprende mejor por qué te fuiste y es el Dios que puede darte un camino de regreso a su corazón.
Homilía v022010a, predicada en 20181211, con 4 min. y 40 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy está tomado del capítulo número dieciocho de San Mateo. Es la famosa parábola del Buen Pastor que deja a noventa y nueve ovejas por salir a buscar a aquella ovejita extraviada. El pasaje ha sido seleccionado para que descubramos de una manera muy concreta la misericordia del Señor, nos dice Jesús con tanta ternura el Padre, Dios Padre no quiere que se pierda ni una sola de estas ovejas, ni una sola. Cuando se piensa en cien ovejas, pues ya tenemos una cantidad que es considerable, parece que no hubiera mucha diferencia entre cien y noventa y nueve. Estoy seguro que para los ojos no entrenados de cualquiera de nosotros sería muy difícil reconocer que se perdió una oveja, que hay una que está faltando. Pero aún en ese número tan grande Dios se da cuenta a quien me hace falta una. Por eso, tal vez la primera enseñanza que podemos tomar en el día de hoy es el reconocimiento de que para Dios cada uno cuenta, es decir, Dios no nos mira en masa, Dios tiene conocimiento personal de cada uno de nosotros. En otro pasaje dice Jesucristo, Dios sabe hasta cuántos cabellos hay en tu cabeza. Esto yo creo que nos causa especial ternura cuando recordamos que muchos grandes pensadores, por decir algo, un Aristóteles, tenían la idea de que Dios debía estar demasiado metido en sí mismo en la altura de sus propios pensamientos, incapaz entonces de dedicar atención a seres tan modestos, tan pequeños, tan mediocres como solemos ser los seres humanos. Según la idea de Aristóteles, Dios tiene mejores cosas en que pensar. Pero el Dios que nos presenta, Jesucristo, el Dios que es su Padre y nuestro Padre, es un Dios que nos tiene en sus pensamientos, es el Dios que sabe cuántos cabellos hay en mi cabeza, es el Dios que conoce los detalles de mi vida, es el Dios que puede comprender mejor que yo mismo por qué me extravié, por qué me fui, es el Dios que también puede entonces darme un camino de regreso, darme un retorno a casa, un retorno a su corazón. La invitación en este día es a sentirnos al mismo tiempo profundamente conocidos y profundamente amados. Por favor, destaquemos la importancia de estos dos verbos profundamente conocidos, quiere decir que a Dios le importa lo que me sucede y que Dios ciertamente tiene cuentas de donde estoy. Pero si ese conocimiento estuviera desprovisto de amor, entonces estaríamos en el escenario que pintó con colores tan lúgubres aquel filósofo, Jean-Paul Sartre. Para él la mirada es siempre una intromisión y una amenaza, porque la mirada como la imagina, la recuerda o la piensa Sartre es una mirada egoísta, es una mirada indiferente, fría, calculadora, es una mirada que no me ama. Pero es que Dios me conoce tanto como me ama y me ama tanto como me conoce. Si me amara pero no me conociera, no sabría cuál es mi necesidad real. Si me conociera pero no me amara, entonces su mirada sería una intromisión en mi vida. Pero es que él me conoce y me ama. Y por eso es el Dios de mi salvación.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|