Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La parte de nosotros es ponernos en camino, la parte de Dios es también el camino, Cristo que es Dios viniendo a nosotros. ¡Haz tu parte y recibe el abrazo de Dios!

Homilía v021014a, predicada en 20211206, con 5 min. y 48 seg.

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Transcripción:

El título de esta pequeña reflexión, podría ser la parte tuya y la parte de Dios. La parte tuya y la parte de Dios. ¿Por qué? La primera lectura del Capítulo número Treinta y cinco de Isaías. Acuérdate que Isaías es uno de nuestros grandes acompañantes en el Adviento. Y la primera lectura, nos cuenta que Dios viene. Incluso se atreve a decir algo que tenía que sonar absolutamente maravilloso, pero también extraño, exótico en los oídos de los judíos. Dice viene Dios en persona. Imagínate lo que podía significar eso para ellos. Claro, nosotros somos cristianos y nosotros nos damos cuenta lo que eso significa. Claro, en Cristo, Dios vino en persona, porque Cristo es el Dios con nosotros. Él viene en persona.

Pero sigamos con la primera lectura. También en ese lenguaje poético espectacular de Isaías, encontramos otra expresión y la expresión es que habrá una calzada, un camino espectacular que lo llamarán la Vía Sacra. Como quien dice, un camino consagrado a Dios. Y dice que el pueblo de Dios, que los redimidos van a caminar por esa Vía Sacra. Te das cuenta. Dios viene y el pueblo va. Es decir, el encuentro es como un abrazo. Has visto cuando por ejemplo, llega una persona de un viaje y sale a recibirlo la familia y en un momento dado como que corren y se abrazan. Así es el Adviento. Así es nuestra fe. Dios que viene y nosotros que vamos. La parte tuya y la parte de Dios.

Algo parecido encontramos, pero con un lenguaje muy diferente. Encontramos en el Evangelio, tomado esta vez de San Lucas. Este Evangelio nos cuenta el esfuerzo que hicieron unos amigos, un esfuerzo lleno de fe por llevar a su amigo paralítico a la presencia de Cristo. Ellos querían que Cristo lo viera. Ellos querían hacer visible a su amigo paralítico ante los ojos de Cristo. Y se pusieron en una gran tarea, porque cuando encontraron un obstáculo. El obstáculo era que había una multitud que rodeaba al Señor y no había por donde pasar. Pues el obstáculo no fue más grande que la fe de ellos. El obstáculo no los pudo frenar. Con obstáculo y todo, buscaron un camino. Ellos buscaron la manera de llegar hasta Jesús. Y llegaron hasta Jesús. Y el amor de Dios, presente en Jesucristo, revelado plenamente en Jesucristo, le dio una respuesta al esfuerzo de ellos. ¿Cómo? Primero curó a este hombre de la parálisis del pecado, y luego lo curó de la parálisis de su cuerpo. La parte del hombre, fue ponerse en camino. La parte de Dios es también el camino, ese Cristo que es el camino, ese Cristo que es Dios viniendo a nosotros. Por eso, el Adviento se parece a esa carrera de los que se van a abrazar.

Y ahora yo te pregunto ¿Ya estás corriendo? En serio, ¿ya estás corriendo? ¿Ya te pusiste en marcha? En marcha hacia Él, en marcha para llegar, para abrazarlo, para agradecerle. No se te olvide. Hay algo que tú puedes hacer. Hay un paso que tú puedes dar. Y ese paso, aunque sea pequeño, Él lo toma, Él lo engrandece, Él lo perfecciona. Tú haces tu parte. Dios hace su parte. No se pueden comparar. Además, la parte que nosotros hacemos, la hacemos porque el mismo Dios nos capacita para hacerla, pero hay que hacer la parte. Haz tu parte y recibe el abrazo de Dios. Amén.

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