Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Al entregarle y abrirle el corazón a Jesús, Él nos devuelve el esplendor y la hermosura; porque por Él fuimos creados y sólo Él puede restaurarnos.

Homilía v021008a, predicada en 20151207, con 5 min. y 21 seg.

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Transcripción:

Las lecturas del día de hoy están tomadas, del profeta Isaías la primera y del Evangelio de Lucas la segunda. No es extraño escuchar a Isaías en Adviento. Es uno de nuestros maestros. Es un verdadero guía para este tiempo litúrgico. Y ya hemos comentado varias veces en otras predicaciones que, en general en Adviento, quien lleva la voz cantante es la primera lectura. Con muchísima frecuencia es tomada del profeta Isaías y con muchísima frecuencia es un mensaje que habla de lo que Dios va a hacer. Tiene la estructura de una promesa, Dios va a hacer esto. No es una excepción, el texto de hoy, repito, tomado del Capítulo Treinta y cinco de Isaías. Ahí nos encontramos con una serie de maravillas. Se abrirán los ojos de los ciegos, los sordos escucharán, el paralítico caminará. Son los prodigios de Dios, son las maravillas de Dios. Pero si uno examina con mayor atención, se da cuenta que todas esas sanaciones, todos esos milagros que describe Isaías en el fondo nos dan un mensaje. El Dios creador es el mismo Dios que puede devolverle su salud y que puede devolverle su belleza, su fuerza, su función a la creación.

Pensemos en el caso de un gran artista. Los artistas, nos ayudan a pensar en una dimensión muy especial de Dios. Pensemos en un gran artista que está pintando un cuadro maravilloso. Pero resulta que algún estudiante de pintura, algún improvisado, llega temprano al taller de ese artista y cree que le va a hacer un favor añadiendo unos cuantos trazos. La verdad fue que echó a perder el cuadro. Pero cuando el verdadero artista llega y se da cuenta del daño, precisamente porque es tan grande su calidad y porque sabe qué es lo que quería hacer, puede devolverle seguramente a esa obra el esplendor, el sentido, la belleza original. Lo que nos cuenta Isaías es algo como esto. Es decir, Dios no quiere que su creación se malogre, se deforme. El estado deformado de la creación es antinatural, pero el Dios Creador volverá, nos dice Isaías, y restablecerá. Levantará lo que estaba caído.

Yo me acuerdo de una experiencia muy bella de mi juventud en los grupos de oración. Le debo mucho a la Renovación Carismática Católica y en aquellos grupos, hace ya bastantes años, varias veces acompañé oraciones que se hacían por los enfermos. Recuerdo mucho una señora, una muy buena líder de ese grupo de oración, que cuando oraba por los enfermitos decía Señor, tú creaste sanas estas células, estos tejidos. Te pedimos que los restablezcas como tú los creaste. Ese es el sentido de lo que nos presenta Isaías. Dios devolviendo a su creación el esplendor, la hermosura, la belleza. Porque Dios, como dice un refrán, Dios no hace basura. Las obras que salen de las manos de Dios son preciosas. El pecado y otros males pueden deformar esa creación de Dios, pero nada escapa de su mano. Y lo que está anunciando Isaías es que el mismo Dios Creador puede restablecer su creación.

Queda abierta una pregunta ¿Cómo, cuándo va a suceder eso? Ahí es donde aparece el Evangelio, en este caso tomado del Capítulo Quinto de Lucas. ¿Cómo lo va a hacer? A través de Cristo, su Hijo. ¿Cuándo lo va a hacer? Cuando nosotros abramos nuestro corazón. Cuando nosotros abramos toda nuestra vida a Él. Porque en Cristo fueron hechas todas las cosas. Y en Cristo pueden restaurarse todas las cosas. Esa es la esperanza fuerte. Ese es el gozo grande de este tiempo de Adviento. Verdadera preparación para recibir a nuestro Señor y Salvador, Jesús.

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