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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Llevemos a los pies de Cristo al que se paraliza.
Homilía v021003a, predicada en 20091207, con 9 min. y 43 seg. 
Transcripción:
Bueno, mis hermanos, estamos empezando la segunda semana de Adviento y creo que ya entendemos cómo es la mecánica, cuál es el criterio de elección de las lecturas que tenemos en la Misa. La primera lectura tomada del Antiguo Testamento expresa una necesidad, un anhelo, una promesa. El Evangelio, entretanto, muestra cómo ese anhelo, esa promesa, encuentran su plenitud y su respuesta en Jesucristo. Así funciona el Adviento. Las lecturas de este tiempo son muy hermosas, son muy poéticas, son profundas, quieren despertar en nosotros la conciencia de las necesidades precisamente necesidades profundas que tenemos, necesidades de ser sanados, necesidades de ponernos en movimiento, necesidad también de alegría, necesidad de alabanza, de gozo. Todas estas son necesidades del corazón humano. ¡Qué hermosa poesía! Por ejemplo, la que nos ofrece Isaías. Isaías nos acompaña. Un buen trecho del Adviento es el gran profeta del Mesías, el gran profeta de la esperanza. Y él anuncia un Dios que viene a rescatar, un Dios que viene a curar, un Dios que viene a salvar. Por eso hemos dicho en el salmo aquella expresión Nuestro Dios viene y nos salvará. Y eso es precisamente lo que encontramos en el Evangelio. Vemos que Jesús es la luz del alma y del cuerpo. Vemos que Jesús cura la parálisis, no solamente la parálisis del cuerpo, que ya es una cosa admirable, sino sobre todo cura la parálisis del alma. Si la parálisis del cuerpo dejaba a este hombre tendido en una camilla, la parálisis del alma frenaba su avance hacia Dios. Y Cristo cura ambas dolencias, las que se ven y las que no se ven. Las que nos detienen ante los demás y las que nos detienen ante los ojos de Dios. Aquellas que inspiran lástima a los otros y aquellas que inspiran lástima ante los ojos del Altísimo. Una cosa para destacar en el Evangelio de hoy es que este hombre estaba tan paralítico que tuvo que ser bajado en camilla desde el techo. Pero estaba tan paralítico que la fe que trabajó ahí, al parecer no fue tanto la fe suya, sino la fe de los demás. Fíjate lo que dice el texto. Jesús, viendo la fe que tenían, le dijo al hombre: Tus pecados están perdonados. Ahí la fe que principalmente obró fue la fe de esos amigos. Y lo que hicieron esos amigos fue poner al enfermo a los pies de Jesús. Ahí hay una lección muy grande y muy hermosa para nosotros. La fe de los amigos. Nosotros podemos hacer lo mismo. Tenemos a Jesús. Lo tenemos aquí en la misa, lo tenemos sobre el altar, lo tenemos en el Sagrario y todos tenemos amigos paralíticos, gente que se detuvo en su fe, gente que se frenó en su caminar, desilusionados de la Iglesia. Por ejemplo, Cuántas personas hay que dicen: No les creo a esos curas y se paralizan, se congelan en su fe por un mal que les hizo un sacerdote, por un mal que les hizo un religioso. Se paralizan. Cuántas personas se frenan en su fe porque sienten que Dios no los escuchó. Teníamos una enfermedad muy grave de mi papá, de mi mamá o de un hijo. Dios, parece que no nos escuchó. Yo no vuelvo a rezar. Se paralizan. Son paralíticos. Están congelados en su fe. Personas con necesidades económicas. Dios no me oye, dicen: Estoy en una gran necesidad y Dios no me oye, qué cuento es rezar. Se paralizan otras personas, en cambio, fascinadas, seducidas por los ídolos de este mundo, huyen miedosos de la mirada de Dios, porque saben que están en mala conciencia. Personas que viven, como decimos en Colombia, arrejuntados sin la bendición de Dios. Y claro, la vergüenza los mantiene lejos del templo y entonces su fe, que ya era pobre, se muere, languidece, se paralizan, son paralíticos. Estas personas las tenemos en nuestras casas, en nuestras familias. Están en nuestro vecindario. Si no por otra razón. Hay veces que uno también se paraliza por cansancio. Hay una palabra bien rara, poco conocida, que se llama acedia. La acedia es una especie de profunda pereza espiritual, como una especie de tedio, cansancio. No dan ganas de orar, no dan ganas de nada. Esta enfermedad puede acechar a todo cristiano, pero es especialmente típica de las personas piadosas y de las almas consagradas, sacerdotes, religiosas, religiosos, con acedia. Una pereza, una una cosa que no dan ganas de rezar. No se le ve el sentido a eso. Y también esos así sean con hábito, paralíticos, hermano, paralíticos. Pues bien, la fe que obró según lo que muestra el Evangelio, fue la fe de estos hombres compasivos que no se resignaron ante las dificultades que tomaron el acto valiente de quitar ese techo, abrir un espacio como sea, como sea, hay que llevar a esta persona ante Jesús. Cuando conozcas a uno que está paralítico, llévalo ante Jesús. Estos hombres no podían curar, pero sí sabían quién era el que sí podía curar. Ellos no podían, pero sabían quién sí podía. Y lo llevaron ante Jesús y lo pusieron a los pies de Jesús. Y fíjate que el relato no dice ni que ellos hablaran, ni que el paralítico hablaba. Simplemente lo dejaron ahí ante Jesús. Eso es lo que tenemos que hacer también nosotros con ese hijo tuyo que dejó de asistir a misa. Muchas veces lo mejor es ponerlo ante Jesús, dejarlo ahí, ahí ante Jesús, y decirle: Tú verás qué haces. Tú verás qué haces. Es una oración muy sincera y muy eficaz. Poner la gente ante los pies de Cristo y decirle a Cristo Tú verás qué vas a hacer en este caso. Ahí te lo dejo. Ahí está, A tus pies lo dejo. Hermanos, hay tantos paralíticos que tenemos que llevarnos a los pies de Cristo en vez de pelear con la gente para que dé un amor que no tiene. Llevémoslos a la fuente del amor, llevémoslos a aquel que sí tiene ese amor, para que siendo bañados en la misericordia de Cristo, puedan también levantarse. Y la cosa más hermosa del evangelio de hoy es como dice el paralítico: Levantándose, tomó la camilla y se marchó a casa dando gloria a Dios. Se sanó la parálisis y este que estaba como muerto y como mudo, puede caminar y puede alabar a Dios que así suceda también en nuestras vidas por la misericordia del que vino a salvarnos. Amen.

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