|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
En este momento de pandemia el Adviento es un tiempo para cultivar la esperanza, para apoyarnos en Dios, para aprender a mirar el futuro como un campo de acción del Señor.
Homilía v013012a, predicada en 20201202, con 5 min. y 6 seg. 
Transcripción:
Las lecturas de hoy nos van a enseñar o a recordar algo muy importante, es lo que podemos llamar la estructura litúrgica del Adviento. ¿En qué consiste la estructura litúrgica del Adviento? La voz cantante la lleva la primera lectura, es algo típico del Adviento. La primera lectura, que casi siempre es tomada del profeta Isaías, nos habla en futuro, lo que Dios hará. Dios quiere hacer esto, por ejemplo, el texto de hoy, tomado del capítulo 25 de Isaías ¿qué dice? Que Dios dará un banquete, que Dios secará las lágrimas. Eso, ¿eso qué significa? Eso significa que hay una maravillosa promesa de parte de Dios. Pero mira cómo sigue, luego el Evangelio, que en el caso de hoy fue capítulo 15 de San Mateo, nos presenta cómo Dios cumple esa promesa.
En la primera lectura, Dios hace la promesa: Voy a darles un banquete, voy a consolarlos en su tristeza, esa es la promesa. Y en el Evangelio Dios cumple la promesa. ¿Cómo la cumple? Dios consuela y sana a los enfermos, a los afligidos y Dios, Cristo nuestro Señor, multiplica los panes. Te das cuenta, lo que se prometió, ahora se cumple, esa es la manera como funciona el Adviento. Y esa es la manera como Dios renueva en nosotros la esperanza. La esperanza es algo que está tan enfermo, es algo que está tan maltrecho, tan golpeado en tantas personas.
Yo pienso que todos los acontecimientos que hemos vivido en este año 2020, y muy especialmente lo que tiene que ver, claro está, con la pandemia y todas sus consecuencias, porque es que no es solamente que haya una enfermedad llamada COVID-19, no es solamente que haya un número de muertos, es todo lo que ha rodeado a la pandemia, la incertidumbre, la angustia, el malestar, la afectación mental y emocional de muchísimas personas, parejas, familias, todo eso es parte, podríamos decir, de los ecos que trae esta situación que llamamos pandemia. Entonces, tenemos que reconocer que estamos heridos, tenemos que reconocer que muchos seguramente nos hemos sentido o nos sentimos cansados.
Los especialistas nos están hablando de una fatiga, una fatiga que es psicológica, que es emocional, una fatiga mental que tiene que ver con el aislamiento, que tiene que ver con tantas situaciones atípicas, anormales, prolongadas, dolorosas, que tocan la economía, que tocan la salud, que tocan la estabilidad de la vida que nosotros llamábamos una vida normal. Así que, este es un tiempo en el que necesitamos cultivar ese don precioso de la esperanza. Aprender a mirar al futuro no de una manera ilusa, por supuesto, no se trata de eso, sino mirar al futuro como un campo de acción de Dios, un campo para la victoria de Dios. Y el tiempo de Adviento nos quiere dar exactamente eso.
Así que hemos de ahondar, hemos de profundizar en las promesas del Señor y estoy seguro que a medida que vamos conociendo esas promesas y vamos profundizando en esas promesas, podemos llegar a descubrir también que Dios es fiel y que, por consiguiente, podemos apoyarnos en Él, que vendrán dificultades, que no hemos salido todavía de las consecuencias de esta pandemia, que esto va a durar todavía mucho tiempo, nadie lo duda, las consecuencias son evidentes y no han terminado y no terminarán de salir tan pronto. Pero una cosa es comprobar eso y otra cosa hundirnos simplemente en la tristeza o en la desesperación. Así que vamos a continuar nuestro camino dejándonos enseñar por la Palabra de Dios y cultivando eso que no es simple fantasía. No es simple ilusión, es auténtica esperanza.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|