|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Una triple lluvia necesitamos: para aliviar la sequía de los campos; para saciar el corazón del hombre y por las necesidades apremiantes de la Iglesia.
Homilía styt017a, predicada en 20240126, con 12 min. y 28 seg. 
Transcripción:
Hermanos queridos, estamos recordando con toda la Iglesia a dos discípulos eminentes de San Pablo, dos varones apostólicos, cuyos nombres han quedado en la Sagrada Escritura. Nos damos cuenta que en la Biblia está la primera carta y la segunda carta a Timoteo y está la carta a Tito. Esos son los santos que estamos recordando hoy. Santos que se formaron junto a ese gran maestro, ese gran apóstol que es San Pablo.
Tomemos, entresaquemos unos dos o tres frases de las lecturas que se han hecho para aplicarlas a nuestra vida, porque luego veremos que hay una conexión muy bella entre la celebración de hoy y la intención de esta Misa, que es suplicar, que es rogar. Por eso se llama rogativa, rogar un alivio para los campos resecos y las consecuencias que esto trae en términos de incendios.
La primera frase que quiero destacar. Te recuerdo que reavives el don de Dios. En el caso de Timoteo, un don precioso que lo consagró para el servicio. La Iglesia celebra estos Santos de hoy con rango de Obispos. Fueron consagrados por el apóstol San Pablo. Pero ese don maravilloso del día de su consagración, ese don hay que cuidarlo, hay que protegerlo, hay que reavivarlo. El don de Dios no es como una esmeralda o un rubí que Dios nos dio y lo guardamos y ya estuvo. Se compara más a una semilla y hay que cuidarla y hay que hacerla crecer, hay que defenderla.Por eso es bueno que nos preguntemos si conocemos el don de Dios, si conocemos los dones que Dios nos ha dado y si los estamos cuidando.
Por ejemplo, pensemos, las personas casadas. Me alegra ver matrimonios jóvenes y otros con experiencia. Fíjense que no dije viejos. Matrimonios jóvenes y matrimonios con experiencia. Y estos matrimonios han recibido un don. El día que ellos se casaron, Dios les concedió un don. Es un sacramento el matrimonio. Lo están cuidando. Lo están defendiendo. Están haciendo oración. Porque ese don viene de Dios. Ese es un ejemplo de un don que hay que cuidar. Se nota muy bien también en el caso mío, sin mérito de mi parte, he recibido el don del sacerdocio. Yo tengo que cuidarlo, tengo que cuidar lo que Dios me ha dado. Pero no solo cuidarlo como el que cuida una piedra preciosa y la encierra, sino que dice San Pablo reavivarlo.
Para los matrimonios que se quieran hoy más que cuando se casaron. Para los que han recibido la confirmación. Para los que han recibido la Primera Comunión. Por ejemplo, yo tengo dos amiguitas que hicieron no hace mucho su primera Comunión. Aquí estoy viendo a una de ellas. Es un regalo muy grande. Hermosa niña. Es un regalo muy grande el que Dios te ha dado. Que tú puedas comulgar. Pero esa fe que tenemos en la Eucaristía hay que reavivarla, que cada día tú ames más la Eucaristía. Y lo mismo tu hermanita, que no la veo por ahí. Espero que estés reavivando el don de Dios. Eso es cuidar el don de Dios.
Luego están los dones, los talentos que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros. Talentos para el servicio, para el estudio, para el liderazgo, para ayudar a la comunidad. Hay personas que han recibido dones para la música, para la predicación. ¿Qué estás haciendo con esos dones? Hay que reavivarlos. Ese es el primer pensamiento. No se te olvide. Que tu familia, aún con sus defectos, es también un don de Dios. Y también hay que cuidar ese don. Y si perteneces a una comunidad como muchos de ustedes pertenecen a la Familia Espiritual, reaviva ese don, que tu pertenencia sea viva.
Otra parte que quiero destacar, la segunda frase son tres. La segunda que quiero destacar es lo que le dice Pablo al final del texto que oímos. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio. Nadie dijo que vivir el Evangelio fuera fácil. Vamos a encontrar desafíos. Vamos a encontrar contradicciones. Y cada persona sufre por un motivo distinto. Le cuesta trabajo algo. A una persona, por ejemplo, le puede costar mucho trabajo, que el Evangelio nos habla de perdonar y de orar por los enemigos y eso me puede costar mucho trabajo. Ese es un trabajo duro del Evangelio. A otra persona le puede costar trabajo dar testimonio en su lugar de trabajo, en su lugar de estudio. Le da vergüenza. Porque vivimos en una época en que parece que no es tan cool ser católico, ser creyente. En algunos lugares sí, en muchos no. Entonces, si tú escondes tu fe. Si tú te acomplejas y te encoges y que no se te note lo que crees, estás evitando el duro trabajo del Evangelio.
Los que tienen una vocación particular, por ejemplo los padres de familia, tienen trabajo en los duros trabajos del Evangelio. Hace poco me encontraba con un matrimonio. Tienen varios hijos y están en el tema de la crianza, que no es fácil, ¡no es fácil!. Hay que admirar y hay que apoyar a las parejas que se arriesgan a tener hijos y no solo a tener mascotas. Hay que apoyar a los que quieren tener hijos. Hay gente que no quiere tener hijos, que tiene miedo. Se le entiende su miedo porque no es fácil criar hijos, se le entiende su miedo. Yo no voy a pelear con los que crían mascotas, pero yo voy a felicitar y se me llena la boca. Yo voy a felicitar a los que crían seres humanos, a los que crían bebés, a los que se arriesgan a gastarse por un niño, por una niña que luego un día le hace mala cara y dice mamá, no quiero. Aguantarles las malas caras a los hijos, perseverar, darles testimonio, seguir sirviendo.
Cuando a veces los hijos le dan la espalda a Dios. Eso no es fácil, pero a esas parejas hay que felicitarlas y yo estoy en campaña y me van a oír muchas veces este año. Voy a felicitar cada vez que pueda, aunque el tema de la Misa sea otro. No, mentira. Pero voy a felicitar a los que crían hijos porque con las mascotas es facilito y las mascotas se convierten como en abrigos cariñosos de nuestra emocionalidad. Eso no es pecado. Pero el que se arriesgue a criar un ser humano merece todo nuestro respeto, merece toda nuestra admiración, nuestro apoyo.
La gente a veces nos felicita a los Sacerdotes. Y verdad, no es fácil esta vocación muchas veces. Pero qué me dice de los papás y las mamás. Así que hay que amar a los que toman parte en los duros trabajos del Evangelio.
Y lo último que quiero comentar es del Santo Evangelio de hoy, el de Lucas, que se lee con relación a estos santos de hoy que son Timoteo y Tito. Dice Cristo Rogad, pues, al dueño de la mies, que mande obreros a su mies. Hoy, todo el día he estado pensando en la lluvia. Desde aquella parte de mi convento se ve el perfil de la montaña que se está quemando aquí en Bogotá. La he visto muchas veces durante este día. Veo el esfuerzo de los helicópteros echando agua, el esfuerzo de los que están luchando. A veces baja un poco el humo, vuelve y renace.
Hoy he pensado todo el día en el agua y en la lluvia, pero el Señor me puso en el corazón que así como necesitamos agua para los campos, así necesitamos también lavarnos por dentro y necesitamos que caiga esa lluvia de amor en nosotros y que florezca el Evangelio en nosotros. Necesitamos lluvia de fe, cada uno dentro. Ese pensamiento me ponía Dios.
Y con este Evangelio necesitamos lluvia de vocaciones. Yo le estoy pidiendo al Señor. ¿Cuándo llegará ese tiempo en que una comunidad como familia Espiritual le entregue a la Iglesia Sacerdotes, vírgenes consagradas, religiosas? ¿Cuándo llegará ese tiempo? Tenemos que rogar por esas vocaciones y tenemos que rogar por aquellos que sienten dentro de sí la vocación al matrimonio que la están viviendo.
Tenemos que rogar también por esas personas, porque de esas vocaciones también necesitamos matrimonios santos, matrimonios que sobrelleven las dificultades que tiene convivir, perdonarse, salir adelante, apoyarse. O sea que les invito y con esto termino esta reflexión a que pidamos la triple lluvia, lluvia para los campos resecos, lluvia de Espíritu Santo en nuestros corazones y lluvia de vocaciones para la Iglesia. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|