|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Necesitamos maestros que vivan el Evangelio pero que además nos exijan para que saquemos lo mejor de nuestro corazón.
Homilía styt016a, predicada en 20240126, con 6 min. y 41 seg. 
Transcripción:
Cuando una persona ha tenido una conversión tan impresionante como la de Pablo. Que era lo que estábamos celebrando el día de ayer. Debemos reconocer que no es tan sencillo trabajar con ella. No es tan sencillo estar cerca de una persona que ama tanto, de una persona que vive con tanta intensidad el Evangelio.
Y el motivo por el que no es tan fácil esto es porque muchos de nosotros vivimos en la comodidad de nuestra pereza, de nuestros pequeños o grandes egoísmos. Vivimos en nuestra mediocridad, por decirlo en una sola palabra. Y para la persona que vive en mediocridad, el que de verdad se entrega, el que se compromete con todas las fuerzas, el que vive el Evangelio con todas las consecuencias, se convierte en un personaje incluso incómodo, podríamos decir. No es fácil estar cerca de una persona que se toma tan tan en serio lo que es el Evangelio de Cristo.
Y por eso, en el libro de los Hechos de los Apóstoles, también un poco en otros textos del Nuevo Testamento, nos damos cuenta que hubo mucha gente que estuvo cerca de Pablo, pero pocos colaboradores que realmente él sintiera cercanos y que hicieran como un camino con él. Es que te repito, no era tan fácil con San Pablo. Sin embargo, hoy estamos recordando a dos santos que fueron compañeros de lucha, que fueron discípulos y que fueron perseverantes cerca de un maestro de tan altas calidades y de tan alta exigencia como fue San Pablo. No, no es fácil, no es fácil, no es fácil eso. Y sin embargo, fíjate que Pablo tiene expresiones de tanto cariño, expresiones de tanta, incluso ternura para con un hombre como Timoteo. Lo llama su hijo querido.
Timoteo venía de una familia cristiana, lo cual es mucho decir, dado que estamos en las primeras horas de la Iglesia. Venía de una familia cristiana en la región de Filipos. Y Timoteo, que era de padre pagano, pues toma ese camino, el camino de la fe guiado por Pablo y Pablo lo educa y Pablo lo forma en la fe. Y esa formación que Pablo le da a Timoteo encuentra un eco en las dos cartas que nosotros tenemos de Pablo a Timoteo. Se llaman respectivamente la primera y la segunda carta de San Pablo a Timoteo. Es hermoso ver cómo le habla con una paternidad espiritual, con una cercanía, con un cariño, con una confianza que yo creo que significa mucho. Lo que yo quiero que concluyamos de esta sencillísima reflexión es que necesitamos maestros así. Me parece que necesitamos maestros que vivan el Evangelio, por supuesto, pero que además nos exijan.
Hoy en la Iglesia se está presentando mucha oferta de mediocridad, oferta de mediocridad que incluso toma ropaje de misericordia. Quédate así, vive así, tranquilo. Dios te ama así. Dios te acepta así. Y como lo hemos dicho tantas veces. Por supuesto que Dios me acepta así. Por supuesto que Dios me acoge así. Cristo me acepta como soy, pero no me deja donde estoy. Cristo quiere llevarme más allá y por eso necesitamos maestros como Pablo, maestros que tal vez son un poco difíciles de encontrar y un poco difíciles de tratar. Pero necesitamos maestros como Pablo, maestros que exijan, maestros que nos ayuden a encontrar esa respuesta generosa.
Como lo hemos dicho en otras oportunidades, esto es lo mismo que sucede con el atletismo y los entrenadores. Un gran corredor, como puede ser. Siempre menciono al mismo. Usain Bolt, que es toda una leyenda en el mundo del atletismo. Pues Bolt no hubiera sido lo que fuese sin los entrenadores y el entrenador está para llevarte a esa plenitud, está para llevarte a esa cumbre. Como hizo Pablo con Tito y Timoteo los llevó a la santidad.
No es acariciando mediocridades como se le da culto a Dios, no es confirmando a la gente en el pecado, no es bendiciendo lo que Dios no bendice, eso no es de Dios. Bendecir lo que Dios no bendice, eso no es de Dios. Lo que a nosotros nos corresponde es unir la claridad y la claridad para que cada persona pueda tener una buena respuesta. Qué dije buena. Una mejor respuesta. Todavía lo puedo decir mejor. Una excelente respuesta al Dios que nos ha amado hasta el extremo. Eso sí es lo que nos corresponde.
Necesitamos maestros sabios, predicadores sabios, Directores Espirituales sabios, llenos de caridad, pero llenos también de ese don especial para sacar lo mejor de cada corazón. Eso lo logró Pablo con Tito y con Timoteo. Y gente como Pablo, gente como Pablo. Cuánta falta nos hace hoy, en esta época en que ser mediocre casi parece una virtud. Necesitamos, necesitamos el auxilio de Dios, que Él nos envíe esos grandes Santos, esos grandes predicadores, esos verdaderos maestros. Porque hoy, igual que siempre o más que nunca, nos hacen falta.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|