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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Mantener la verdad del Evangelio con su oferta de misericordia y a la vez con su exigencia de santidad, es la manera de asegurarnos que la Iglesia está hablando de Jesucristo.
Homilía styt015a, predicada en 20230126, con 7 min. y 6 seg. 
Transcripción:
El veintiséis de enero, nuestra Iglesia Católica recuerda a dos de los principales discípulos de San Pablo. Ayer celebrábamos la conversión de San Pablo. Hoy recordamos a San Timoteo y San Tito. Estos discípulos son especialmente relevantes en nuestra Iglesia Católica porque dentro de la Biblia hay dos cartas de Pablo a Timoteo y una carta del apóstol San Pablo a Tito. Y precisamente por este hecho, pues estos colaboradores y discípulos de Pablo podemos decir que destacan, sobresalen por encima de tantos otros que en algún momento le ayudaron, estuvieron con él.
Pensemos, por ejemplo, en Silas, también llamado Silvano. Pensemos en Bernabé, San Bernabé, en Juan Marcos. Es decir, son varios los que le ayudaron. Sóstenes es otro que también aparece con él. Lucas. En fin. Pero de todos esos discípulos destacan Timoteo y Tito. ¿Por qué? Por las cartas. Y yo quiero decirles que esta breve reflexión quiero hacerla en honor del querido Papa emérito, ya fallecido Benedicto. Este breve mensaje es un homenaje a Benedicto. Y ya van a ver ustedes por qué.
Dentro de las cartas que Pablo envió a Timoteo y Tito, cartas que se conocen como cartas pastorales, hay una gran insistencia en el tema de la doctrina y por supuesto, sin quitarle nada a ninguno de los Papas que el Espíritu Santo nos ha dado el gran Maestro de la doctrina en tiempos recientes para nuestra Iglesia Católica fue Benedicto y es Benedicto. Así que con motivo de esta fiesta de Timoteo y Tito, yo quiero hacer una pequeña reflexión sobre por qué la doctrina es tan importante. Y esta reflexión hay que hacerla porque hay gente que está oponiendo lo doctrinal y lo pastoral, como diciendo que si estamos demasiado atentos a la doctrina, perdemos sensibilidad para servir al pueblo de Dios. O como que si estamos muy atentos a la doctrina nos volvemos implacables y rigoristas en el trato con la gente a la que Cristo amó tanto. Esos malos entendidos hay que superarlos.
La doctrina es fundamental y la doctrina no se opone a la Misericordia. Por algo el apóstol San Pablo, tanto a Timoteo como a Tito les dice Cuiden la sana doctrina. Por algo se lo dice. Bueno, ¿por qué es tan importante lo doctrinal? Bueno, ¿qué es la doctrina? La palabra doctrina viene del verbo docere, que significa enseñar. Y la doctrina lo que quiere decir es simplemente el contenido que se enseña, la enseñanza. ¿Por qué es tan importante el contenido? Porque si tú no sabes de quién estamos hablando, si tú no sabes de qué Cristo estamos hablando, entonces tu salvación está en peligro. A ver si me puedo explicar.
Si yo hablo de Cristo, pero es el Cristo de mi imaginación, ese no me salva. Si yo hablo de Cristo, pero es el Cristo que hoy está de moda, el Cristo que todo el mundo quisiera que fuera Jesús de Nazaret, ese Cristo, el Cristo de moda, el Cristo que la gente quiere oír, el Cristo que el mundo predica, el Cristo que le gusta a mi sensibilidad o a mi imaginación. Ese no és el Salvador. Entonces, la verdad de la salvación depende de la verdad sobre el Salvador. Escribe eso que te conviene. La verdad de la salvación depende de la verdad sobre el Salvador.
Te lo presento de esta manera Imagínate que un barco, es una comparación muy infantil. Imagínate que un barco se está hundiendo y resulta que ese barco lo habían utilizado en muchas películas. Entonces el barco como barco tenía unos salvavidas, salvavidas de los de verdad, de los que flotan. Pero tenía también unos cartones que, vistos de lejos, parecían salvavidas. Pero claro, un cartón no te va a sostener si el barco se hunde. Y lamentablemente el barco se está hundiendo y entonces alguien empieza a lanzar al agua a la gente que ya está ahí, empieza a lanzar al agua salvavidas de los de verdad y salvavidas de cartón. ¿Qué va a pasar con la gente que se agarra al salvavidas de cartón? Eso es lo que sucede cuando dejamos que cualquier doctrina pueble nuestra cabeza llegue a nuestro corazón. Entren en nuestros templos.
La verdad de la doctrina nos preserva en la verdad de la salvación. Saber quién es el verdadero Cristo. Entender quién es Cristo y qué ha hecho Cristo por mí, es lo que garantiza que el acto de la fe llegue a Él. Es decir, que yo esté creyendo en Cristo. No, simplemente te repito en lo que hoy se puso de moda, en lo que todo el mundo repite, lo que todo el mundo quiere oír. No, de lo que se trata es de que sea Él. Y necesito que la Iglesia me preserve en la verdad de quién es Cristo. Y aquí se entiende por qué la verdadera doctrina es la fuente de la verdadera pastoral.
Mantener la verdad del Evangelio con su oferta de Misericordia y con su exigencia de santidad a la vez, es la manera de asegurarnos que estamos hablando de Cristo. El Hijo de María, el que por nosotros se encarnó, como decimos en el Credo, el que por nosotros murió, el que por nosotros resucitó. Entonces, la verdadera pastoral siempre está enraizada en la verdadera doctrina. Esto lo enseñó en todos los tonos posibles el Papa Benedicto. Y esto quiso inculcar el apóstol San Pablo en sus amados discípulos Timoteo y Tito. Y que la gloria sea para Dios.

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