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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Cuidamos a nuestros pastores: orando por ellos, vigilando junto a ellos la sana doctrina y dándoles verdadera y sana amistad.
Homilía styt006a, predicada en 20150126, con 5 min. y 37 seg. 
Transcripción:
El veintiséis de enero, nuestra Iglesia Católica recuerda a los santos Timoteo y Tito. Estos dos hombres, separados geográficamente, pero unidos por un mismo maestro. Pablo, el gran apóstol, es también el gran maestro de estos dos que fueron por él, nombrados como responsables de algunas de las primeras comunidades cristianas. Estamos hablando, por supuesto, del siglo primero. Todo estaba por hacer. Todo era necesario, todo era importante y muchísimas cosas eran simplemente urgentes. Por algo encontramos en la primera lectura de hoy, tomada de la segunda carta de San Pablo a Timoteo, encontramos que el apóstol le dice: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio. ¿Por qué son duros los trabajos del Evangelio? Y ¿Cuál fue la parte que correspondió a estos hombres? El Evangelio es la proclamación gozosa del señorío de Cristo. Pero allí donde se proclama que Cristo es Señor, ahí también se está proclamando que nadie más y nada más puede tener el primer lugar en nuestra vida. Esto es lo que hace difícil la predicación del Evangelio. La hermosura del amor de Cristo, nadie la cuestiona. La hermosura de su enseñanza, el poder de su Palabra es algo que puede fascinarnos. Pero también a nosotros nos puede pasar lo que le sucedió a un hombre de aquella época, Herodes. Herodes estaba fascinado por la elocuencia, por la santidad, por la coherencia de Juan el Bautista. Y sin embargo, como Herodes tenía un ídolo. Bueno, muchos ídolos. El ídolo de su vanidad. El ídolo de su ambición. El ídolo del sexo. Como Herodes tenía todas esas idolatrías. Aunque apreciaba, aunque valoraba el mensaje de Juan. Sin embargo, lo mandó encadenar y luego lo mató. Esos son los trabajos del Evangelio. El Evangelio entra en colisión. El Evangelio entra en conflicto con todo aquello que de alguna manera pretende tener el primer lugar en nuestro corazón. Por eso Pablo le dice: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio. No lo deja, sin embargo, sin apoyo. Tres son los auxilios que Pablo le ofrece a Timoteo. Le ofrece el auxilio de su oración constante, le ofrece el auxilio de su enseñanza y le ofrece el auxilio de su ánimo, de su amistad, de su afecto. Estas tres palabras son importantes porque son también las palabras que siguen necesitando, que seguimos necesitando los que tenemos la misión de predicar en la Iglesia. Lo que nosotros necesitamos, son esas tres cosas. Necesitamos que la gente ore por nosotros. La oración sostiene al sacerdote. La oración atrae bendiciones para el sacerdote. Ante todo, la bendición de preservar la fe y la bendición de sentirse continuamente llamado a la conversión y la santidad. Por eso es necesario orar por el sacerdote. Es indispensable. Segundo, el sacerdote necesita buena doctrina. Tenemos que cuidar la formación de los sacerdotes. Por supuesto, esto corresponderá ante todo a los superiores religiosos y a los obispos. Pero el pueblo cristiano puede de muchas maneras influir. Por ejemplo, si te das cuenta que lo que está predicando el sacerdote de tu parroquia. El sacerdote que tiene cerca no corresponde a la enseñanza de la Iglesia. No te quedes callado. Trata de que la cosa sea materia de corrección fraterna. Ve con otros hermanos donde ese sacerdote y si no te escucha, busca la manera de llegar incluso a instancias más altas. No te quedes tranquilo. Cuando el sacerdote enseña herejías, cuando dice tonterías contrarias a la fe de la Iglesia, tenemos que cuidar la doctrina de nuestros pastores. Pero también hay que darles ánimo. Hay gente que se especializa únicamente en reñir con el cura y a veces hasta tienen orgullo en que yo sí le dije a ese padre todas las cosas. No, no es en ese ambiente, es con respeto. Y es como hizo San Pablo, dando fuerza, dando afecto, afecto purísimo, pero afecto, cariño. Eso se necesita. Si protegemos a nuestros pastores, Dios nos dará nuevos Timoteos y nuevos Titos.

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