Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Todo evangelizado está llamado a ser fecundo espiritualmente. ¿Se cumple en tu caso?

Homilía styt005a, predicada en 20130126, con 4 min. y 41 seg.

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Transcripción:

Recordábamos ayer al apóstol San Pablo o propiamente la conversión de San Pablo. Porque hoy, otro día litúrgico, donde también se menciona San Pablo, que es el veintinueve de junio, cuando tenemos la Solemnidad de los Apóstoles, Pedro y Pablo, en esa solemnidad del veintinueve de junio, lo que se recuerda es el martirio de estos apóstoles. Mientras tanto, que ayer, veinticinco de enero, pues estábamos recordando la conversión de Pablo, es como una especie de continuidad la que hay entre el día de ayer y el día de hoy, porque ayer teníamos esa celebración y hoy recordamos a dos de los discípulos más fieles. Podemos decir hijos espirituales de Pablo son ellos los santos Timoteo y Tito.

Por eso la primera lectura está tomada de la segunda carta de Pablo a Timoteo, y por eso el Evangelio recuerda el alcance universal que tiene que tener el mensaje que llevan los apóstoles es el texto tomado del Capítulo Dieciséis de San Marcos. Yo quisiera en este día darle gracias a Dios por esa nueva fecundidad que trae la Palabra. Nosotros, unidos al Señor, adquirimos una nueva fecundidad. Pablo mismo habla de sus hijos espirituales. Alguna comunidad les dice: Yo a ustedes los engendré para Cristo. Hay que notar que el amor es siempre fecundo. El amor da fruto. El amor no sabe estar ocioso, no sabe estar inactivo. El amor produce cambios, renueva la existencia. Y por supuesto, da hijos. Pues ese amor nuevo, ese amor que Cristo trajo a esta tierra, pues es un amor que da hijos. Y esa es una pregunta que nos queda inmediatamente a todos.

Si nosotros hemos recibido el mismo Espíritu Santo que recibió alguien como el apóstol Pablo. Sí, ese espíritu también está en nosotros. Bueno, ¿Dónde están nuestros hijos espirituales? Eso no es únicamente para la gente del pasado. Eso no es únicamente para los sacerdotes. Todo aquel que ha recibido el amor de Dios, todo aquel que ha recibido la unción del Espíritu de Dios, tiene que preguntarse ¿Dónde están sus hijos? ¿En qué sentido? ¿Dónde están? ¿Quiénes son aquellas personas que yo he engendrado para la fe? Eso es exactamente la evangelización. La evangelización es transmitir la Buena Noticia del Amor divino, transmitirla de tal modo que otros se animen a creer en Dios, se animen a renovar su existencia, se animen a renacer en la gracia. ¿Dónde están tus hijos? ¿Dónde están aquellos que tú has engendrado para el Señor?

Y esta pregunta vale también para los papás. Porque los papás guiados por un amor que es natural, que es del cuerpo y de la carne y de la sangre se unen y así surge la vida orgánica. Y así tienen hijos para la tierra. Pero papás, ustedes engendran sus hijos también para el cielo. Ustedes tienen la certeza moral de que han hecho todo lo posible para que esos hijos de ustedes no sólo vivan sobre esta tierra, sino que tengan vida perdurable, vida eterna en la gloria del cielo. Son las preguntas que nos deja el testimonio de Pablo, que de tantas maneras fue fecundo.

Repitamos las preguntas una última vez. ¿Dónde están aquellos que yo he engendrado para Dios? Y segunda pregunta para los papás. ¿Engendré sólo para la tierra o engendré también para el cielo? Que el Espíritu Santo nos permita ser sinceros y en lo que tengamos que enmendarnos, que pronto nos corrijamos. Amén.

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