|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La fe es un TESORO tanto en su dimensión doctrinal, o contenido, como en su dimensión existencial, o ejercicio de confianza. Y en ambos sentidos hay que aprender a cuidarla.
Homilía stom025a, predicada en 20260703, con 15 min. y 49 seg. 
Transcripción:
Mis queridos hermanos, hay una frase muy bella de San Agustín: La incredulidad de Tomás. Lo que acabamos de escuchar en el Evangelio, la incredulidad de Tomás sirvió para sanar nuestra fe. Porque la fe, mis hermanos, es un tesoro muy grande. Es la puerta de todos los bienes que Dios nos puede conceder. Pero la fe, queridos hermanos, se puede enfermar, se puede desnutrir, puede incluso llegar a la muerte. Recordemos al apóstol Santiago cuando dice: "que la fe sin obras está muerta". La fe es una realidad viva, una realidad que hay que cuidar, un regalo precioso del Espíritu Santo que ilumina, en primer lugar, nuestra inteligencia y que, después, atrae nuestra voluntad hacia Dios. La fe tiene esas dos dimensiones: Por una parte ilumina y por otra atrae. El aspecto doctrinal de la fe es este: Nosotros tenemos unas verdades de fe que están sintetizadas, podemos decir en el Credo. Por ejemplo, cuando decimos: "Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, creo en Jesucristo, su único Hijo". Cada una de esas afirmaciones es una afirmación de fe, y podemos decir que se dirigen al contenido de la fe, son concretamente lo que nosotros creemos. Cuando una persona tiene una fe correcta, entonces podemos decir que tiene ortodoxia, tiene la opinión correcta, tiene la fe correcta. ¿Se puede enfermar esa dimensión de la fe? Sí, por ejemplo, una persona puede estar muy mal instruida en la fe y entonces empieza a revolver cosas; esa es una enfermedad de la fe: la llamamos sincretismo. Entonces, la persona, por ejemplo, asiste a la Misa católica, pero va también al culto protestante y no le ve problema a eso. O la persona le pide la intercesión a la Santa Virgen María o a San Martín de Porres, pero también va donde los brujos para que se le mejoren las ventas. Eso es sincretismo, es una enfermedad de la fe. Otra enfermedad de la fe es la herejía. La palabra ?herejía? viene de una raíz antigua del griego que quiere decir ?recortar". La herejía consiste en que yo recorto, yo escojo qué es lo que me gusta, qué es lo que entiendo. ?Qué es lo que me parece razonable?. Eso es herejía. La herejía es siempre una escogencia. Por ejemplo, yo puedo decir: ?Bueno, Dios me libre, pero por dar el ejemplo, yo creo en Jesucristo. Pero... La Eucaristía, que ahí está Cristo, que ahí yo lo puedo adorar, no?. Y hay gente que no tiene fe en la Eucaristía. Nominalmente siguen perteneciendo a la Iglesia Católica, pero ellos creen que pueden escoger, Ellos pueden como recortar, dentro de la torta de la fe la parte que no les parece bien. Ellos recortan y dicen: "Me quedo con esto". O pueden decir, por ejemplo: ?Yo no creo que María sea virgen?, o ?yo no creo que el Papa tenga jurisdicción?, o ?yo no creo en cualquier otra cosa?. Esa es otra herida contra la fe. Una herida parecida contra la fe, lamentablemente muy actual en estos días, es el cisma: atenta contra la unidad de la fe y contra la unidad de los creyentes. Lo característico del cisma es no someterse en obediencia a quien Cristo mismo le encomendó el cuidado de la Iglesia. Sabemos que Cristo le dijo a Pedro: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré la iglesia. Te daré las llaves del reino de los cielos". O sea, el lenguaje es muy claro. Pero ustedes ven que, lamentablemente, hay algunas personas que dicen: "No nos sometemos al Papa". El Papa le escribió a este grupo de seguidores de monseñor Marcel Lefebvre; le escribió al grupo y les dijo: "Den marcha atrás. Les pido que den marcha atrás. No hagan esas ordenaciones". Las hicieron. Es decir: usted no está en lo correcto; nosotros sí. Nosotros no nos sometemos a usted. Son heridas graves contra la fe: la ignorancia, el ateísmo, la herejía, el cisma. Son heridas contra la fe. Pero todo esto que he dicho tiene que ver con el contenido de la fe, recordemos que es una de las dos dimensiones. La otra dimensión, es la dimensión de la confianza y de la entrega al Señor. Esa dimensión es la que le transforma a uno la vida. Algunas personas, Siguiendo un poco el esquema que nos da San Agustín, dice: "Que la dimensión doctrinal es el creer en Dios, mientras que la dimensión de la confianza o dimensión existencial es creerle a Dios". Esa es la confianza. Creerle a Dios, y creerle a Dios va profundamente unido a la obediencia. ¿Por qué creerle a Dios? Porque la tendencia que tiene el corazón humano desde que fue herido por el pecado, es poner su confianza en sí mismo, en su propio criterio, o en su dinero, o en sus amigos. Por ejemplo: resulta que usted ha recibido una buena formación cristiana. Usted sabe la importancia que tiene la castidad. Lo ha aprendido en su casa, lo ha aprendido en la predicación, lo ha aprendido en la Iglesia. Pero resulta que su novio o su novia no cree en eso, y entonces usted pone su confianza en lo que le dice su novio, su novia, en lo que dicen sus amigos, en lo que dice el mundo. Usted no pone su confianza en Dios si no pone su confianza en lo que dice el mundo. El mundo dice que yo tengo que ser grosero, agresivo, arrogante; eso dice el mundo. Y por eso la dimensión existencial de la fe: es la dimensión que nos pone realmente a prueba. ¿Le creo a Dios, sí o no? Pero eso debe ser en todos los aspectos de la vida. Le creo a Dios con respecto a mi dinero, por ejemplo. Me proponen un negocio sucio, turbio. Yo sé que eso es delito, pero quizás me puedo salir con la mía. Entonces, yo confío más en ese dinero. Yo confío más en ese consejo que me dan. Yo confío más en esas personas y retiro mi confianza de Dios. Ese también es un pecado contra la fe. Cuando ustedes encuentran en los evangelios que Jesús dice: "hombres de poca fe", normalmente se está refiriendo a eso: gente que no puso su plena confianza. Permítanme recordar solamente un pasaje. ¿Recuerdan cuando Jesús vino caminando sobre el agua? Los apóstoles quedan espantados, como es lo más natural. Pedro le dice: "Si eres tú, mándame para que yo también camine sobre el agua". Y Jesús le dice: "Ven". Pedro empieza a caminar, ahí está, confiando en la Palabra del Señor. Podemos decir que la solidez de sus pasos no se la daba el agua por supuesto; la solidez de sus pasos era la Palabra de Cristo. Tenía su confianza en Cristo, pero él retiró su confianza de Cristo, porque el pasaje dice que él empezó a ver la fuerza de los vientos y las olas, retiró su confianza de Cristo, se hundió. Y entonces le pregunta Cristo: "¿Por qué vacilaste?, hombre de poca fe ". Entonces, ¿qué nos queda de este día? El día de la fe con el apóstol Tomás. Pues nos queda que hay una dimensión doctrinal que hay que cuidarla. ¿Cómo se cuida? Pues se cuida formándose uno, cómo se cuida, se cuida pidiendo el auxilio del Espíritu Santo, el auxilio de la oración. ¿Cómo se cuida? Escuchando a nuestros legítimos pastores. Uno tiene que tener mucho cuidado a quién escucha. Hay que oír a los legítimos pastores. Hay que oír a los predicadores en plena comunión con la Iglesia. A veces hay gente que me hace consultas: ?Padre, ¿por qué el Papa dice que los musulmanes tal y tal cosa? ¿Dónde dijo el Papa eso? A mí me llegó en una cadena?. ¡ Ay, Dios mío! Un meme. Entonces vivimos en una memecracia. Se llamará eso. Y la gente está metida en el mundo de los memes. No, hay que cuidar la fe. ¿Qué escucho? ¿Qué leo? ¿Qué películas veo? Porque el enemigo, por supuesto, quiere acabar la fe. Ya les he contado otras veces del tiempo que yo viví en Irlanda. Había una campaña que sigue hasta este momento: Son por lo menos veinte años destruyendo la Iglesia Católica desde muchos frentes. Y una de las formas de destrucción es pasar una y otra, y otra vez series de televisión que exhiben lo peor de la iglesia, para que la gente se aleje de la iglesia. Entonces, hubo unas religiosas allá en Irlanda que se llamaban las hermanas de Santa María Magdalena, The Magdalene Sisters. Y desafortunadamente en los orfanatos de estas religiosas, había mucho autoritarismo, según parece. Eso parece que está históricamente comprobado. Mucho autoritarismo, muchas humillaciones. A ellas les encargaban niñas para que las educaran. Y entonces la televisión irlandesa, la propia, la estatal, proyecta con bastante frecuencia esa serie para que la gente vea lo asqueroso que es ser religiosa, para que la gente vea lo perversas que son las monjas. Una y otra vez. ¿Entonces, qué pasa? Que si usted está alimentando sus ojos y su corazón solamente de esas porquerías, uno sabe que en la iglesia ha habido pecados. Claro. Pero si usted se está alimentando solo de esas porquerías, es muy difícil realmente encontrar una buena película que muestra la realidad del sacerdocio, la realidad de la iglesia. Si usted se alimenta solo de eso, usted está permitiendo que le ataquen la fe. Con motivo de la elección de nuestro Papa León catorce, volvió a salir. Bueno, siempre salen películas de la iglesia y esa vez publicaron una que se llamaba Cónclave, hablando sobre la elección del Papa con una cantidad de mentiras, pero así,mintieron abiertamente, y la gente se alimenta de eso. Sacaron antes otra película que comparaba a Benedicto y a Francisco con una cantidad de basura. Entonces, usted vigile qué es lo que lee, qué es lo que oye, qué es lo que mira. No puede creer en cualquier noticia. No puede depender de los memes. Cuide la dimensión doctrinal de su fe, pero cuide también la dimensión existencial, la de la confianza. ¿Y cómo se cultiva la dimensión existencial? Obedeciendo. Hay que obedecer a Dios, porque el mismo Cristo dice que el que pone en práctica sus palabras, ese va encontrando solidez. Y esa es la casa cimentada sobre roca. Ahí es donde encuentra solidez. Entonces, práctica. Créele a Cristo, practica lo que Él dice. Él nos dice, por ejemplo: "El Espíritu está pronto, pero la carne es débil. Oren, oren". ¿Le estamos haciendo caso? Decía San Carlos Borromeo que fue patriarca allá en Milán, Italia. Decía San Carlos Borromeo a sus sacerdotes: "Tú, te quejas, hay yo soy muy frágil, Yo caigo y caigo y vuelvo a caer. ¿Pero estás poniendo los medios? ¿Le estás obedeciendo a Cristo? Cristo dice que tienes que poner los medios. ¿Lo estás haciendo? ¿ Estás haciendo tus oraciones?? Ah, no, eso no. Ah, Entonces, las mismas causas traerán los mismos efectos. Entonces, mis hermanos, en este día en que Dios cuidó, sanó, restauró la fe de Tomás. Pidámosle que nos ayude a cuidar nuestra fe. Es el tesoro más grande. Termino diciendo lo que decía el apóstol San Pablo cuando estaba ya cerca a su muerte, mira lo que decía en la segunda carta de él a Timoteo: "He conservado la fe". Hay que pedirle eso a Dios. Poder conservar la fe. Hace un par de semanas o algo parecido. Un sacerdote español que era muy de medios y redes y con no sé cuántos miles y miles de seguidores, abandonó el sacerdocio. Y ya hemos conocido varios casos de estos. Con motivo de ese hecho, varios sacerdotes han publicado cosas tan lindas, actos de humildad y de fe, tan bellos, que yo los hago míos. Sacerdotes que dicen: ?Yo te pido Dios mío, consérvame mi fe, consérvame en mi vocación. Quiero vivir y morir para ti. Quiero morir pronunciando tu nombre. Quiero creer en ti hasta el final. Quiero vivir mi vocación hasta el último suspiro ". Eso es lo que nosotros tenemos que hacer: pedirle a Dios que nos ayude a preservar esa fe, porque es el tesoro. Ya lo tenemos. Conservarlo, cuidarlo, de manera que cuando cerremos los ojos para esta tierra, los podamos abrir para la eternidad. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|