Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Nuestro Señor te dice que no renuncies a tu capacidad racional; renuncia más bien a la posibilidad, al camino que lleva a la incredulidad.

Homilía stom017a, predicada en 20200703, con 7 min. y 2 seg.

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Transcripción:

El tres de julio, nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra a Santo Tomás, el apóstol. Recordamos a Tomás especialmente por el pasaje que aparece en el Evangelio de hoy, es decir, por su escepticismo, su dificultad para creer; como bien enseña San Agustín, esa dificultad para creer. En el caso de Tomás, resultó en una bendición para nosotros de dos maneras.

Primero: porque cuando él verificó la realidad del cuerpo resucitado del Señor, curó nuestra tentación de incredulidad frente a la resurrección física del Señor. Sé bien que todavía quedan algunas personas que obstinadamente siguen negando la resurrección física del Señor. Pero este es un buen día para orar por esas personas.

O sea que Tomás nos hizo bien en ese sentido, pero de una manera más amplia. Tomás nos hizo bien porque su dificultad para creer nos ayuda a descubrir la manera como Cristo trata a los que tienen dificultad para creer; que puede ser tu caso, que puede ser el mío, que puede ser el caso de alguna persona que tú conozcas. ¿Qué sabemos de Tomás? Básicamente lo que cuentan los evangelios. Y hay algunos otros datos extrabíblicos. Pero quedémonos con los que muestra la Sagrada Escritura: nos damos cuenta de que Tomás interviene en un diálogo con Cristo en la Última Cena y le dice: "Si no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino?" Eso describe mucho de la mente, el corazón de Tomás.

Es un hombre metódico y es un hombre consciente de sus propias fuerzas, como suelen ser las personas de bastante inteligencia. Metódico y consciente de sus fuerzas. Lo que quería Tomás, Cristo no se lo concede como él quería. Era algo así como esto: ?Muéstrame a dónde vamos y yo determinaré por dónde me voy. Tú dame el adónde y yo, con mi capacidad, con mi discernimiento, con mi inteligencia, decidiré yo por dónde; me das él a dónde y yo elijo el por dónde?.

Otro dato que aparece en la Escritura es que cuando todos estaban encerrados, Tomás no. De nuevo aparece su independencia, la conciencia de su propio valor, de su propia valía y de su propia fortaleza. Todos los demás encerrados. Y Tomás afuera. ¿Qué hace Tomás afuera? La única suposición razonable es que Tomás no tiene el mismo miedo que los otros. O tal vez tiene su propio miedo, pero quiere verificar por su propia capacidad, por su propio conocimiento. Quiere verificar cuál es la situación real; quiere comprobar por sí mismo si hay tal amenaza contra ellos. De nuevo, Tomás aparece como una persona independiente, consciente de sus fuerzas y que necesita convencerse por sí mismo.

Cuando Tomás está luego con los apóstoles y aparece Cristo, Cristo no lo regaña porque tenga su capacidad de pensar. El poder pensar, el poder usar la razón, es un don de Dios. ¿Cómo va a criticar Cristo que usemos nuestra cabeza? ¿Cómo va a criticar Cristo que seamos racionales? Lo que Cristo le dice es: "No seas incrédulo, hazte creyente".

La expresión exacta del Evangelio es: "me guinou ápustos al-la pistón? Ese ?guinou? viene del verbo "guinómai", que significa volverse. Entonces, la expresión de Cristo, para traducirla bien, es: "No te vuelvas incrédulo, vuélvete creyente". Usualmente se traduce con el verbo ser. "No seas incrédulo, sino creyente". Pero tal vez es más precisa la traducción si decimos: ?No te vuelvas incrédulo, vuelve a ser creyente?. Realmente Cristo no lo está tratando de incrédulo, más bien le está diciendo: "Por el camino por el que vas, te vas a volver incrédulo. No sigas por el camino que lleva a la incredulidad. Sigue por el camino que lleva a la fe". No le dice que renuncie a su cabeza ni que renuncie a su razón. Le dice que renuncie a la posibilidad, al camino que lleva a la incredulidad. Y con eso nos está mostrando Cristo que el problema no es que uno tenga capacidad racional. No, ese no es el problema.

El problema es que uno se fíe tanto de su sola razón, que crea que esa es la única, la última y la máxima luz que tiene. La razón es un don. Y que tú seas racional es bueno. Pero cuidado con caer en el racionalismo. Lo mismo que pasa con la ciencia: la ciencia es buena, pero cuidado con caer en el cientificismo. Que Dios nos bendiga y nos ayude con la intercesión de Santo Tomás Apóstol.

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