|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Tomás no es un simple incrédulo: es alguien que quiere tener fuerte control sobre la información que recibe y las decisiones que toma.
Homilía stom011a, predicada en 20140703, con 5 min. y 31 seg. 
Transcripción:
Hay dos momentos culminantes en el Evangelio de Juan. -Momentos en que interviene el apóstol Tomás, cuya fiesta celebramos el día de hoy-. El primer momento que quiero recordar está en el capítulo catorce de San Juan. En ese momento, este apóstol le pregunta a Jesús: ?No sabemos a dónde vas a ir. ¿ Cómo sabremos el camino?? Y la respuesta que le da Cristo es la que ya conocemos: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". La segunda vez que se menciona a Tomás es en el pasaje del Evangelio que hemos oído, donde Cristo le muestra sus llagas a este apóstol y le dice: "No seas incrédulo, sino creyente". Y, finalmente, Tomás se rinde y dice: "¡Señor mío y Dios mío!". La razón por la que Cristo tiene que mostrarle sus llagas a Tomás es porque Tomás había dicho: "Mientras yo no meta mi dedo en el agujero de los clavos, mientras yo no meta mi mano en su costado, no voy a creer". Lo que yo quisiera en esta ocasión es que encontremos la relación entre estos dos pasajes. En el primer pasaje del capítulo catorce, Tomás dice: ?No sabemos a dónde vas a ir, ¿cómo sabremos el camino?? Y en el segundo pasaje, capítulo veinte, Tomás dice: "Mientras no meta mi dedo en el agujero de los clavos y mi mano en su costado, no creo". Es la misma persona la que interviene en estos dos pasajes. ¿Qué podemos aprender de ahí? Nos damos cuenta, ante todo, que cuando Tomás hace su primera pregunta, hace su primer comentario: ?No sabemos a dónde vas, ¿cómo sabremos el camino?? Está retratando un rasgo de su personalidad. Tomás es el tipo de aquella persona que dice: ?A mí muéstrenme qué es lo que hay que hacer Y yo me las arreglo. ¿A dónde hay que llegar? Y yo encontraré el camino?. Lo que él esperaba de Cristo es que Cristo le dijera: "Voy para tal parte, voy para tal lugar". Y Tomás entonces esperaba resolver el problema de cómo se llega allá. Supongamos que Cristo le hubiera dicho: ?Voy para Transjordania?, y entonces Tomás hubiera dicho: ?Bueno, yo veré cómo llego a Transjordania?. Tomás es el tipo de aquella persona que quiere trabajar por objetivos: ?A mí díganme lo que hay que hacer y yo decidiré cómo lo hago?. Tomás quiere conservar el control de las decisiones y únicamente espera que le digan cuáles son los resultados, cuáles son las metas que se supone que debe alcanzar. Es el mismo tipo de personalidad que aparece en el otro pasaje; en ese otro pasaje, Tomás está diciendo: ?Yo quiero verificar por mí mismo. A mí no me basta lo que otros me digan. Yo tengo que meter mis dedos en el agujero de los clavos. Yo tengo que meter mi mano en su costado?. Es decir, yo verifico por mí mismo, yo tomo control de la situación. Tomás es el tipo de persona que quiere controlar la información que recibe y quiere controlar las decisiones que toma. La información que recibe la quiere verificar por sí mismo. Esto es lo que aparece en el capítulo veinte de San Juan, y las decisiones las quiere tomar por sí mismo. Esto es lo que aparece en el capítulo catorce de San Juan. Una persona que quiere controlar y verificar la información, y que quiere controlar y verificar las decisiones, es decir, una persona que tiene en el centro de su propia vida su racionalidad o su yo. Él, en todo caso, quiere permanecer dueño de sí mismo, quiere permanecer en comando de su propia vida, quiere permanecer firmemente sentado en su trono. Y resulta que la fe finalmente implica descubrir que ese trono le pertenece a otro. Ese trono le pertenece a Jesucristo. Ese es el trono de gracia. Ese es el trono de misericordia al que se llega cuando uno descubre que por sí mismo y con las malas decisiones de uno, uno no va muy lejos. Solamente cuando uno se convence de esas limitaciones del trono, cuando uno está sentado en él, solamente en ese momento uno llega a descubrir que ese trono le pertenece a otro. Y en el momento en el que le entregas tu trono, en el momento en el que le entregas el timón de tu vida a Jesucristo, en ese momento, -exactamente en ese momento-, empezaste a ser creyente.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|