|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
¿Por qué es más perfecto creer sin haber visto?
Homilía stom010a, predicada en 20130703, con 4 min. y 57 seg. 
Transcripción:
¿Por qué es más perfecto creer sin haber visto? ¿Y por qué trae mayor alegría creer sin haber visto? Estas preguntas surgen cuando celebramos la fiesta del apóstol Santo Tomás. Conviene recordar, de tanto en tanto, que estamos hablando del apóstol Tomás, no de otro Tomás muy famoso: Tomás de Aquino, Santo Tomás de Aquino, un religioso dominico, gran teólogo, doctor de la Iglesia que vivió en el siglo trece. Así que no hay que confundir a Tomás, el apóstol con Tomás de Aquino, el teólogo. Estamos en la fiesta de Santo Tomás y sabemos lo que sucede: Cristo se aparece a sus apóstoles. Pero cuando ellos le cuentan a Tomás, que se ha aparecido el Señor y que Él está vivo. Tomás no cree. En otra oportunidad vuelve a aparecerse el Señor, y esta vez Tomás está con ellos. Y nuestro Señor Jesucristo le muestra las llagas de sus manos, la herida del costado, y le dice: "No seas incrédulo, sino creyente". Y efectivamente, Tomás hace una profesión de fe: "Señor mío y Dios mío", y se postra ante Cristo. Y en ese momento es cuando el Señor le dice: "Tú crees porque has visto. Dichosos los que sin ver creen ". ¿Por qué es más perfecto. Y por qué trae mayor gozo creer sin haber visto? ¿Cuál es la grandeza de creer sin haber visto? Hay varias respuestas que podemos dar. Una es porque aquel que cree sin haber visto tiene una doble alegría. Tiene la alegría que le produce el ya creer y luego va a tener la alegría de ver al mismo en el que creyó. Es decir, aquellos que necesitan menos evidencias tienen la alegría del Dios que ya se hace presente en sus vidas y luego tienen la alegría cuando llegan las evidencias. Lo podemos decir tal vez de un modo más sencillo: Recordamos lo que es nuestro camino en esta tierra, en esta tierra. Vamos de camino, somos peregrinos. El que ya cree, pues ya recibe el gozo de estar con el Señor. Pero además, cuando llegue la plenitud de su vida en el cielo, entonces ya no solo tiene la alegría de haber creído en la tierra, sino que la alegría de la plena visión en el cielo es doble alegría. En cambio, el que quiere comprobarlo todo directamente, pues tiene el problema de que va a descubrir mucho menos de la presencia del Señor. Y aunque tenga después esa plenitud de visión, por lo pronto ha perdido toda esa alegría del camino. Otra razón por la que es más perfecto creer sin haber visto es porque, cuando creemos sin haber visto, le creemos a los testigos del Señor. Y esto es lo que Él en su providencia ha querido. Ese creer a los testigos del Señor. No es otra cosa sino aceptar en su plenitud, la mediación querida por Dios del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Cuanto más individualista es una persona, -el escepticismo nos vuelve individualistas-. Cuanto más individualistas somos, menos participamos de la comunión con el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Cuanto más individualistas somos, menos estamos aceptando a Dios. Esa mediación por Él querida, del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, y por consiguiente, estamos empobreciendo la gloria que Dios pudiera recibir de que ese su plan fuera aceptado. Y al desconectarnos de ese cuerpo de Cristo que es la Iglesia, pues entonces ya no somos en plenitud piedras vivas que entran en la edificación del templo del Espíritu, como dice el apóstol San Pedro: ?Donde vemos que es mucho más perfecto creer,porque nos lo enseña la Iglesia, tener ya el gozo de caminar en la fe en esta tierra y luego la plenitud de la alegría en la contemplación del rostro divino en el cielo?.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|