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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Creer que la Iglesia es apostólica es creer que dentro de la Iglesia hay una jerarquía, que en la Iglesia hay una autoridad legítima en la que Dios ha dispuesto un orden para nuestro bien.
Homilía ssyj021a, predicada en 20241028, con 8 min. y 8 seg. 
Transcripción:
El 28 de octubre, mis hermanos, celebramos la fiesta de los Santos Apóstoles Simón y Judas. La primera lectura de la Santa Misa nos recuerda un dato fundamental que está también en el Credo. Y ese dato es que nuestra fe, nuestra Santa Iglesia Católica, está apoyada en la fe que predicaron los apóstoles, es lo que decimos en el Credo: «Creo en la Iglesia, que es una santa, católica y apostólica». Estamos fundamentados, estamos sobre el cimiento de los apóstoles, nos dice San Pablo. Y este dato no es simplemente algo que se queda en el pasado, como haciendo alusión a los comienzos de la predicación del Evangelio, sino es algo que nos afecta hoy, porque básicamente creer que la Iglesia es apostólica, es creer que dentro de la Iglesia hay una jerarquía.
Para muchas personas el sustantivo jerarquía o el adjetivo jerárquico, son palabras fastidiosas. Muchas personas sienten que, o algunas yo he conocido en el medio académico, sobre todo personas que sienten que cuando se habla de una Iglesia jerárquica se está hablando de una Iglesia que tiraniza, que oprime, que no escucha, que simplemente trata de imponerse. Pero es que esa manera de hablar parte simplemente de un prejuicio y de un prejuicio ridículo. Y yo espero que, con la intercesión de los apóstoles, Simón y Judas, los que estamos recordando hoy, pues ese prejuicio tonto se acabe.
La jerarquía bien entendida no es otra cosa que el orden, el orden y el orden es algo propio de la sabiduría, es algo propio de los sabios. Dice Santo Tomás de Aquino en el comienzo de su Summa contra Gentiles, dice que lo propio del sabio es poner orden. Y la verdad es que Dios le ha puesto un orden a la creación, ese es el orden que descubren los científicos cuando estudian, qué se yo, el movimiento de las galaxias, cuando se estudia, cuando se estudian esos procesos que hacen posible la vida, ahí se encuentra un orden. Lo contrario del orden es el caos y el caos significa la desesperación, porque no es posible el avance, poner orden, traer orden.
Entonces, cuando nosotros hablamos de una iglesia jerárquica, estamos hablando de una iglesia en la que Dios, de una comunidad en la que Dios ha dispuesto un orden y ese orden es una buena noticia. Dentro de ese orden está, precisamente, la autoridad de los apóstoles. Es decir, que la palabra orden, la palabra jerarquía y la palabra autoridad, son palabras que están relacionadas. ¿Qué es tener autoridad? Tener autoridad es tener a quién acudir cuando hay una necesidad, eso es un orden.
En este momento, por ejemplo, me encuentro en un colegio, este es un colegio de nosotros, los dominicos, es el colegio Jordán de Sajonia. Y en este colegio, lo mismo que en muchos otros lugares, hay unos protocolos de seguridad para el caso de una emergencia. Si se presenta una emergencia, que, por supuesto nadie la desea, que se yo, un incendio, un terremoto, un ataque terrorista, pues hay personas que están autorizadas para dirigir lo que hay que hacer, incluso se hacen simulacros. Eso te ha pasado seguramente, se hacen simulacros. A ver si hubiera, por ejemplo, un terremoto grave. ¿Qué hay que hacer entonces? Va a sonar una alarma, hay personas que se van a poner unas chaquetas, unas chaquetas muy vistosas, muy luminosas, que se distinguen inmediatamente. Y esas son las únicas personas que están llamadas a dar instrucciones para llevarnos a todos los demás a unos puntos de encuentro, unos puntos seguros.
Entonces, si hay un problema, no es que cada uno empiece a gritar y que cada uno empiece a correr por donde quiera. No, hay un orden. Y esos brigadistas que a veces se les llama así, brigadistas de seguridad, esos brigadistas son los que les dicen a las personas que están aquí en el colegio, nos dicen a todos los que estemos en ese momento: Mira, hay que ir a tal parte, por ejemplo, desde donde me encuentro logro ver uno de los puntos de encuentro, entonces hay que ir a ese punto de encuentro. Listo, vamos todos para allá. Eso es un orden. Imagínate que en una situación de emergencia no hubiera ese orden, imagínate qué sucedería, imagínate el caos que se produciría, ¿quién quiere ese caos?
Piensa otra cosa, y sigo con el ejemplo de que estoy en un colegio, en estos salones pues se dan las clases: Matemáticas, Geografía, Literatura, Historia. Imagínate que vamos a la clase de historia y llegamos todos al salón y todos empiezan a hablar de lo que les parece y de lo que opinan y de lo que creen y de lo que quieren y además hablan todos al tiempo. ¿Tú quisieras estar ahí, tú quisieras que tu hijo estuviera ahí, que tu hija estuviera ahí? Tiene que haber un orden. Por supuesto, hay momentos de diálogo, hay momentos de conversación, de debate, que también son parte de una pedagogía, pero ante todo, pues hay unos docentes y el llamado de esos docentes, que tienen autoridad en la medida en que han aprendido, en la medida en que tienen las destrezas, como se garantiza, por ejemplo, en un colegio como el Jordán de Sajonia, tienen las destrezas pedagógicas, pues esos docentes tienen las capacidades para dirigir una conversación, para comunicar unos conocimientos, eso es orden.
Entonces nosotros hemos de amar el orden. Por supuesto que el orden se puede pervertir, por supuesto que un presidente se puede volver un tirano, un profesor se puede volver un ser injusto, un sacerdote puede volverse un abusador, esas cosas han pasado, son vergonzosas. Pero una cosa es que haya perversión del orden y otra cosa es lo que quiere un sano orden, esa ha de ser nuestra Iglesia. Y cuando nosotros decimos que la Iglesia es apostólica, estamos diciendo que en la Iglesia hay una autoridad legítima. Tenemos que orar por quienes tienen autoridad, por nuestros legítimos pastores, por nuestros obispos, por el Papa. Pero tenemos que valorar lo que significa que haya una jerarquía y un orden. Y así tiene que ser en la familia, así tiene que ser en la Iglesia, así tiene que ser en la sociedad. Ese es un regalo, ese es un bien, esa es una bendición.

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