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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Es necesario tomar como cimiento a los apóstoles, todo lo que hemos recibido de ellos es finalmente lo que encontramos en el Nuevo Testamento.
Homilía ssyj016a, predicada en 20201028, con 6 min. y 13 seg. 
Transcripción:
El 28 de octubre nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra a los apóstoles Simón y Judas Tadeo. Un buen momento para reflexionar en lo que significan los apóstoles. Nosotros decimos en el Credo: «Creo en la Iglesia que es una santa, católica y apostólica». ¿Qué quiere decir esa dimensión apostólica? Y qué quiere decir aquella frase que nos dice San Pablo en la primera lectura de hoy: «Estáis cimentados sobre el cimiento de los apóstoles». ¿Qué quiere decir esto del cimiento de los apóstoles?
Antes de responder, es interesante que nos demos cuenta que todo el Nuevo Testamento, todo proviene precisamente, directamente de los apóstoles en muchos casos, o si no, de aquellos compañeros de misión de los Apóstoles, discípulos directos de los apóstoles. Un caso muy notable es Marcos, cuyo nombre más completo era Juan Marcos. Este Juan Marcos fue discípulo de Pablo y fue discípulo de Pedro, fue discípulo de Pablo en sus misiones en el Asia Menor, allá en el centro este de Turquía actual, y fue discípulo de Pedro en Roma. Entonces, date cuenta cuánto puede saber de Cristo, un Marcos, pero lo que Marcos sabe de Cristo lo sabe por Pedro y por Pablo. Lo mismo podríamos decir de Lucas, el autor de los Hechos de los Apóstoles y del Evangelio que lleva su nombre. Lucas acompañó, como consta en el mismo libro de los Hechos de los Apóstoles, acompañó las misiones de San Pablo.
Entonces, piensa por un momento, el Nuevo Testamento entero, es decir, la revelación definitiva sobre quién es Dios, sobre quién es Cristo, sobre quién es el Espíritu Santo, esa revelación definitiva. Es decir, todo lo que sabemos en el Nuevo Testamento, todo viene de los apóstoles, es en ese cimiento en el que nos apoyamos. Y si nos apoyamos en ese cimiento es porque no tenemos otro. Y ¿qué otro cimiento podría ser? Bueno, hay personas que creen que el Jesús imaginado, es el Jesús importante y es el Jesús al que le apuestan la vida. Pero, una y otra vez, tenemos que volver al Nuevo Testamento, una y otra vez tenemos que volver al cimiento de los apóstoles para contrastar nuestras ideas. Porque si una idea que yo tengo no concuerda con ese cimiento que nos han dejado los apóstoles y que está en el Nuevo Testamento, entonces lo más probable es que el equivocado sea yo. Seguro, seguro que el equivocado no es el Nuevo Testamento.
El cimiento está puesto y es firme, es el cimiento que ha servido a los héroes, es el cimiento que ha servido a los mártires, a los doctores de la Iglesia, a las santas vírgenes, a quienes han practicado hasta el heroísmo las obras de misericordia. No, seguro que el del problema soy yo. Entonces, mi imagen de Cristo, lo que yo imagino de Cristo, lo que yo pienso de Cristo, debo llevarlo al Nuevo Testamento. Si yo tengo, por ejemplo, una cierta idea sobre el matrimonio, cosa que salía en las lecturas de estos días, tengo una cierta idea sobre el matrimonio y luego voy al Nuevo Testamento y me doy cuenta que eso no va por ahí y de hecho lo encuentro tan distinto a mi pensamiento en tantas cosas. Te repito, lo más probable es que sea yo el que esté equivocado, eso es lo más probable. Eso es lo que significa que nosotros nos apoyamos en el cimiento de los apóstoles.
Por eso es tan importante evitar ese peligro del que nos habló, todavía ejerciendo plenamente como Papa, Benedicto XVI. Nos decía el Papa Benedicto XVI: Cuidado con hacer un canon dentro del canon. Se llama canon a la lista oficial de los libros de la Escritura. Y hacer un canon dentro del canon es empezar a escoger aquellos pasajes de la Biblia que son los que a mí sí me gustan, son los que yo prefiero.
Hace poco, por ejemplo, me escribía alguien y decía: La fraternidad que Cristo quiere es la del buen samaritano. Pues está lindísima esa frase. El pasaje del buen samaritano, la parábola del buen samaritano, nos refleja tanto por favor, del Corazón de Cristo, pero pregunta ¿es todo lo que Cristo tiene que decirnos? Te doy solo este dato, en la parábola del buen samaritano no aparece la corrección fraterna, pero en otros pasajes Cristo nos habla: Si tu hermano peca, corrígelo. Y eso no está en la parábola del buen samaritano. Entonces, si yo me quedo solo con el buen samaritano, el buen samaritano, el buen samaritano, estoy haciendo un canon dentro del canon, estoy escogiendo la parte de la Biblia que a mí me gusta y que yo prefiero, así no es.
Es necesario, mis hermanos, es necesario tomar como cimiento los apóstoles todo lo que hemos recibido de ellos, que finalmente lo encuentras en el Nuevo Testamento.

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