Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El ámbito de los apóstoles es el espacio en que Cristo realiza prodigios de reconciliación y conversión.

Homilía ssyj009a, predicada en 20141029, con 5 min. y 4 seg.

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Transcripción:

Estamos celebrando hoy, con toda la Iglesia, a dos apóstoles que podemos llamar discretos. Por lo menos, el testimonio que nos da el Nuevo Testamento sobre estos dos, Simón y Judas, es bastante modesto y, en ese sentido, hablamos de una discreción. Son verdaderos apóstoles como los demás, como Pedro, Santiago y Juan, pero de estos sabemos realmente muy poco.

Conocemos el sobrenombre que tenía uno de ellos, Simón el Zelote, esa expresión zelote o celoso era característica de aquellos que luchaban contra el Imperio romano. Alentados por el ejemplo de los Macabeos, unos tres siglos antes, en la época de Cristo, había algunos grupos que podemos calificar de guerrilleros. Estos grupos de zelotes hacían ataques inesperados, pero bastante eficaces a las legiones romanas. Su actitud, la de estos grupos guerrilleros, su actitud de hostigamiento, se supone que debía ir causando confusión y esperaban ellos que algún día causara la retirada de las tropas invasoras. Los zelotes tenían un objetivo político, pero quizás por encima de lo político, tenían un objetivo religioso. Se trataba, por decirlo de alguna manera, de purificar la tierra de Dios, quitar de ella a los incircuncisos, sacar a los paganos de Israel. Y para eso, para lograr ese fin, los medios que utilizaban eran medios esencialmente militares, por medio del ataque, por medio de la estrategia de guerrilla.

Este hombre, Simón, se llamaba así el zelote, lo cual indica que, por decirlo menos, simpatizaba con ese tipo de estrategia. Jesús llama dentro de su grupo a un hombre que tiene ese perfil, podríamos decir, un perfil de guerrillero. Simón el Zelote, en cierto sentido, representa lo que hoy llamaríamos la izquierda, la izquierda extrema. No se nos olvide, sin embargo, en el mismo grupo de Jesús había un hombre como Mateo, que hasta hacía muy poco tiempo había sido colaboracionista. Mateo era cobrador de impuestos para el Imperio romano, es decir, que Mateo representaba a aquellos judíos o galileos que estaban en simpatía, que estaban ayudando a los romanos.

Lo que quiero destacar es cómo Jesús, dentro de su grupo, llama a gente que podríamos llamar de extrema izquierda y gente de extrema derecha. Tenemos a Simón el Zelote, al que recordamos hoy, un hombre que simpatizaba con las estrategias de golpe certero a los romanos. Y tenemos a un Mateo que estaba dándoles dinero todos los meses. Y Jesús llama a los dos, y el entorno, el ámbito cerca de Cristo se convierte en un ámbito de reconciliación y se convierte, sobre todo, en un espacio de conversión para ambos. De modo que Simón el Zelote, seguramente sin perder su espíritu combativo, se da cuenta de que su verdadero combate es otro. Y el que colaboraba con el Imperio Romano se da cuenta que tiene que colaborar con un imperio, con un reino mejor, con el Reino de Dios.

Eso es lo que hace Jesús con nosotros. Jesús nos llama y somos diversos, venimos de distintos lugares, tenemos distintas opciones. Pero Cristo nos llama para que aprendamos a ser uno junto a Él y, sobre todo, nos llama para que cada uno aprenda a convertirse, aprenda a dar el paso, aprenda a purificar sus intenciones y aprenda a descubrir en dónde están sus verdaderas luchas y dónde están sus verdaderas riquezas.

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