|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Un sólido fundamento y un movimiento de salida: eso es lo propio de un apóstol, desde Cristo para bien del mundo.
Homilía ssyj008a, predicada en 20141028, con 5 min. y 29 seg. 
Transcripción:
El 28 de octubre nuestra Iglesia Católica celebra a los apóstoles Simón y Judas Tadeo, dos hombres sobre los que sabemos muy poco. Casi lo único que sabemos de ellos es que fueron elegidos por Cristo, elegidos para ser apóstoles. Y por eso conviene que, en esta ocasión, como en otras anteriores, reflexionemos un poco sobre lo que quiere decir ser apóstol, porque si hay algo que necesita nuestro tiempo, son verdaderos apóstoles.
Vayamos en primer lugar a la etimología, la palabra apóstol proviene de la lengua griega, «apostello» es aquel que es enviado, a partir de un cierto punto, un punto de partida, es puesto en camino. Recordemos también lo que quiere decir el verbo enviar. Enviar quiere decir poner en la vía un punto de partida y un camino, un punto de partida y un envío, un sólido fundamento y un movimiento. Eso es lo propio de un apóstol, fundamento y movimiento, punto de partida y puesta en camino. Según eso, preguntémonos ¿qué significa ser apóstoles en nuestra época? Significa tener un sólido fundamento y significa ponerse en movimiento.
Ese sólido fundamento no hay que buscarlo muy lejos, si uno de verdad es cristiano y católico, el sólido fundamento la roca firme, no puede ser otra, sino solamente Jesucristo. En Jesucristo tenemos esa roca, tenemos ese fundamento. Y estar fundamentado en Cristo significa apoyarse en sus palabras, tomándolas en serio, apoyarse en sus ejemplos, viviéndolos como enseñanzas que marcan la propia vida y, sobre todo, apoyarse en su amor, saberse uno gratuitamente, sobreabundantemente amado por Jesús. Ese es el fundamento, en medio de las persecuciones, en medio de las muchas dificultades que puede traernos el mundo, el verdadero apóstol tiene esa certeza de haber sido amado y, por consiguiente, de ser custodiado por la misericordia y por la providencia de Dios, esta es su fortaleza, este es su fundamento.
Pero no se queda únicamente en el fundamento, no está en una situación de autoprotección, sino que es enviado, tiene que salir. En esto nos ha insistido muchas veces el Papa Francisco, él habla de una Iglesia en salida, una Iglesia que no se restringe dentro del margen de su comodidad, dentro de los límites de su propio confort, sino que está en movimiento al encuentro de aquellos que esperan el mensaje de salvación y aún de aquellos que no esperándolo, lo necesitan. Ponerse en movimiento es tener los ojos abiertos para aquél que puede estar en esa condición. También nos dijo el Papa Francisco en su exhortación apostólica: El Gozo del Evangelio, es necesario llegar primero, esto es como una carrera y llegar primero, no para vender primero, no para ganar primero, a menos que se trate de ganar corazones para Cristo, ganar historias de salvación para la gloria del Padre, esa es la prisa del apóstol.
Entonces, con el fundamento de Cristo, al encuentro de los amados por Cristo, de los necesitados de Cristo. Fíjate que no puede faltar ninguna de las dos cosas. El que tiene muchas ganas de moverse, pero no tiene fundamento en Jesucristo, bien le puede suceder que, en vez de estar conquistando gente para Dios, el mundo lo está conquistando para sus ídolos, tenía movimiento, pero no tenía fundamento. Hay otros, en cambio, que tienen un gran fundamento, tienen una teología muy clara, tienen una doctrina muy sana, pero son prisioneros de su egoísmo y su comodidad, esos no reflejarán el Evangelio de Jesús. Fundamento y movimiento, los cimientos, las estrategias, las características de un verdadero apóstol.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|