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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Pedro y Pablo son como complementarios: el primero nos habla de firmeza y el segundo de arrojo: las dos cosas las necesita la Iglesia.
Homilía sppd007a, predicada en 20110629, con 4 min. y 27 seg. 
Transcripción:
Esta es la solemnidad de los Santos apóstoles Pedro y Pablo. Casi desde niño me causó curiosidad que siendo tan grandes estos dos santos, la Iglesia lo celebrara en un mismo día. Puede parecer un criterio un poco infantil, pero yo como que pensaba. Habiendo tanto qué decir de San Pedro, pues él se merece un solo día. Y habiendo tanto que decir de San Pablo, que se le dé otro día. Pero la Iglesia es muy sabia en sus celebraciones. Si tenemos en un día a San Pedro y San Pablo es porque tenemos que aprender de ellos a la vez. Se ha dicho varias veces que estos santos son como complementarios. Por ejemplo, Pedro nos habla de la firmeza, Pablo nos habla del arrojo. Y las dos cosas las necesita la Iglesia. La Iglesia tiene que ser firme como una roca, pero tiene que ser también valiente, misionera. Si puedo decir la palabra creativa porque está llamada a evangelizar a todas las naciones. Obsérvese que Pedro es el que tiene que confirmar en la fe a los hermanos. Este es el encargo que le ha dejado Cristo, y así nos lo recuerda precisamente el Evangelio de hoy en el capítulo dieciséis de San Mateo. Y si Pedro es el que tiene que confirmar en la fe, es el que tiene las llaves. Entonces hay que ir donde Pedro y hay que consultarle a Pedro. En cambio, ¿cuál es el emblema de Pablo? La pluma es un escritor, es un predicador. También se representa la espada por la espada de la palabra. Y bueno, porque según la tradición, él mismo fue decapitado. Entonces, fíjate, mientras que hay que ir a Pedro, Pablo viene a nosotros. Pedro es aquel que resuelve nuestras consultas y nos confirma en lo verdadero. Pablo es aquel que desafía nuestros prejuicios, nos ayuda a cuestionarnos sobre nuestra vida y nos lanza como con saetas de amor, el Evangelio de Jesús. Una vez más vemos que son complementarios. Otra razón para celebrar unidos a estos dos gigantes de la fe es porque murieron relativamente a poco tiempo uno del otro. Probablemente Pedro fue primero y luego Pablo. Según la tradición, Pedro fue crucificado y según la tradición fue crucificado boca abajo por petición propia, porque él no se reconocía digno de morir como su maestro. Mientras tanto, Pablo, poco tiempo después y en la misma ciudad de Roma, fue decapitado. Así como la vida de Pablo estaba marcada por el arrojo, por el impulso, también un impulso sanguinario le quitó la vida. Y así como Pedro cimentó la fe de la Iglesia, así también con su humildad nos está mostrando en dónde se sostiene la verdadera fe. Hoy es un día, entonces, para orar por Roma, es un día para orar por el Papa. Es un día para alegrarnos, porque eso de tener unidad en la fe, eso no lo tienen todos. Hay que ser católico, hay que sentirse feliz de ser católico para gozarse en esta fe que nos tiene unidos al sucesor de Pedro y Vicario de Jesucristo.

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