Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Esta fiesta nos deja que no se puede lastimar a los cristianos sin perseguir a Cristo, que la meditación de la Palabra cimienta la vida y que los sacramentos son necesarios para caminar en la fe.

Homilía spac017a, predicada en 20200125, con 6 min. y 46 seg.

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Transcripción:

El Veinticinco de Enero, nuestra Iglesia católica, se regocija celebrando la fiesta de la conversión del apóstol San Pablo. Es fiesta para toda la Iglesia, porque la conversión de San Pablo nos muestra de modo tan claro y tan precioso el poder de la gracia de Dios, que puede transformar al peor enemigo en un verdadero apóstol. Y es fiesta también, porque la deuda que nosotros tenemos con San Pablo es inmensa. Abre tu Biblia, mira el Nuevo Testamento y date cuenta cuántos escritos de San Pablo, llenos de sabiduría celestial, están ahí para bien tuyo y mío, y para siempre. Muy bien, si esto es así, entonces nos preguntamos ¿Qué podemos aprender nosotros de la conversión de San Pablo? Muchas cosas. Vamos a destacar en esta ocasión cuatro enseñanzas de la conversión de San Pablo.

Primera. La conversión siempre supone un encuentro. La palabra encuentro no les gusta mucho a algunos filósofos, demasiado metafísicos para mi gusto, demasiado metafísicos. Que quisieran que toda la verdad cristiana fuera, por decirlo de alguna manera, atemporal. Y resulta que un encuentro siempre es una marca, una huella en el tiempo. Una huella, un encuentro supone un antes y un después. Y por eso muchos de nosotros, cuando reflexionamos, cuando recordamos nuestra vida cristiana, indudablemente recordamos puntos específicos de encuentro. Un retiro que hice en tal parte, una predicación que escuché, un congreso carismático al que asistí, una confesión que hice en tal lugar, un lugar que me impactó y me trajo una experiencia sublime de belleza del cielo. Como le pasó, por ejemplo, al francés Paul Claudel. Entonces, primero la conversión supone un encuentro y por eso hay que estar muy atentos, a tantas ocasiones que Dios nos da para encontrarnos con Él.

Segundo. De esta conversión podemos aprender, que no se puede lastimar a los cristianos sin perseguir a Cristo. Fíjate la respuesta que le da el Señor a Pablo. Yo soy Jesús a quien tú persigues. De modo que perseguir al cuerpo de Cristo es ser enemigo de Cristo. Y esto vale mucho en nuestro tiempo, porque hay algunas personas que dicen Cristo sí, pero Iglesia no. No se puede maltratar a la Iglesia, no se puede insultar a la Iglesia, no se puede blasfemar de la Iglesia, no se puede atacar, destruir o pretender destruir al Papa, a los obispos, a los sacerdotes. No se puede hacer eso y decir que uno es cristiano. Corrección fraterna, sí. Claro, con todos, con el Papa, con el obispo, conmigo y contigo, con todos. Corrección fraterna, sí, porque es un acto de amor. Pero eso de querer destruir, eso de mirar únicamente lo negativo, eso de querer aplastar, eso de odiar, porque realmente se llega al extremo del odio, eso no es. No puedes hacerle eso a la iglesia y creer que eres cristiano.

Tercera enseñanza. Después de que tuvo su experiencia en el camino de Damasco, Pablo entró en ayuno, en silencio y además en tinieblas, porque se había quedado ciego. Ese tiempo no fue tiempo perdido. Ese fue el tiempo, llamémoslo así, del cimiento. Has visto que cuando hacen un edificio y mucho más si es un edificio grande, empiezan por excavar y hacen un hueco profundo. Excavar. Nuestra vida cristiana también requiere esa profundidad. Nuestra vida cristiana también requiere que nosotros bajemos, descendamos. Es muy importante, muy, muy importante. Es necesario excavar ¿y esa profundidad dónde la tenemos? Pues la tenemos en los ratos de meditación cristiana. Hay mucha repetición de la palabra meditación, pero casi siempre, la gente está hablando de la meditación tipo budista, que consiste en un gran silencio, un tremendo silencio, un inmenso silencio. No. Nosotros vamos mucho más allá. Para nosotros la meditación es siempre profundización en la palabra. Eso es lo que le da cimiento a tu vida.

Cuarto y último. La vida cristiana de Pablo, tiene como toda vida cristiana el toque bendito del Sacramento. El sacramento es necesario. Se necesita el sacramento. ¿Por qué se necesita? Se necesita el sacramento, porque según la expresión de San León Magno, lo que era visible en Cristo ha quedado, ha pasado a los sacramentos. Porque los sacramentos son como la prolongación a través de los siglos del misterio mismo de la encarnación del Señor. La vida cristiana es sacramental. No son solamente ideas, claves, principios, modos de actuar, criterios de acción. No. La vida cristiana es fruto de la encarnación y del sacrificio de Cristo, y por eso la vida cristiana es sacramental. Preciosas lecciones que nos deja esta hermosa fiesta de la conversión del apóstol San Pablo.

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