Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Dios que hizo maravillas en la conversión de San Pablo, quiere también obrar en nosotros para que desde nuestra propia vocación sirvamos de forma fecunda en la evangelización.

Homilía spac012a, predicada en 20160125, con 5 min. y 39 seg.

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Transcripción:

El Veinticinco de Enero, nuestra Iglesia Católica celebra la Conversión del apóstol San Pablo. Este es un hecho realmente notable, porque en nuestra liturgia católica, nosotros celebramos usualmente la fecha de la partida hacia la eternidad. Por ejemplo, en el caso de los mártires, en el caso de los santos. ¿Por qué nosotros no celebramos a Santo Domingo de Guzmán el Ocho de Agosto? Porque él falleció un Seis de Agosto, como el Seis de Agosto en la liturgia ya estaba y sigue estando la fiesta de la Transfiguración del Señor. No se podía tener a Santo Domingo, la fiesta de Santo Domingo el Seis de Agosto. Pero se dejó en una fecha próxima, el día Ocho, y así para muchos otros santos. Pero en el caso de San Pablo, lo que estamos celebrando no es su entrada en la eternidad, ni tampoco su nacimiento en esta tierra. Porque hay algunos santos para los que celebramos el nacimiento en esta tierra. Así, por ejemplo, San Juan Bautista se recuerda el Veinticuatro de Junio. La Virgen María se celebra, el nacimiento de María para esta tierra, se celebra el Ocho de Septiembre y por supuesto, el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo el Veinticinco de Diciembre.

Entonces, es muy interesante este caso, el de San Pablo, porque no estamos celebrando el comienzo de su vida en esta tierra, pero tampoco estamos celebrando su partida a la eternidad. Podemos decir que estamos celebrando un acontecimiento dentro de su vida. ¿Y por qué algo tan personal, algo que podríamos llamar exclusivo, adquiere tanta importancia? ¿De dónde viene esa importancia? La respuesta es, resulta que la conversión de San Pablo, aunque evidentemente es un hecho personal, tuvo repercusiones inmensas, repercusiones en toda la Iglesia. Porque de la conversión de Pablo viene un torrente de vida apostólica, de evangelización, de esfuerzo misionero, de comienzo de distintas comunidades, en distintos lugares de Asia y de Europa. La persistente, la ardorosa, la ferviente actividad cargada de amor cristiano, en la vida de San Pablo tiene indudablemente su fuente en el acontecimiento de su conversión. Y por eso, cuando nosotros celebramos la conversión de Pablo, estamos celebrando las raíces de una gran parte de nosotros los cristianos.

Por ejemplo, para los que vivimos en América, es muy sencillo ver que, la fe que nosotros hemos recibido proviene básicamente de la predicación, del testimonio, del esfuerzo y la generosidad de misioneros de Europa. De ahí viene, fundamentalmente de España, luego también Portugal y algunos otros países, pero de ahí viene. Y esas comunidades, las comunidades de fe en España y en otros lugares, están conectadas con una historia que finalmente hunde sus raíces en el tiempo de los apóstoles. De manera que, de esas primeras comunidades, fundadas por Andrés y por Santiago y por Pablo, de esas comunidades viene nuestra fe. Y como ha tenido un impacto tan grande San Pablo, no solo por lo que habló y por lo que hizo, sino por lo que sigue hablando y sigue haciendo. Porque con mucha frecuencia en la liturgia nos encontramos, por ejemplo, textos de San Pablo. Lectura del apóstol San Pablo. Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios. Lectura de la carta a los Romanos del Apóstol San Pablo. Lectura de la carta a los Gálatas del Apóstol San Pablo. Todas esas cartas que provienen de una profunda experiencia de fe en este apóstol nos siguen hablando.

Además, la conversión de Pablo es ante todo un homenaje a la misericordia de Cristo. La conversión de Pablo podemos decir que es una proclamación de la ternura y la paciencia de Dios. Así que, celebramos la conversión de San Pablo porque, en primer lugar, muchas de nuestras comunidades hunden sus raíces históricas en el testimonio y en la vida de comunidades que fueron alimentadas o fundadas por él. En segundo lugar, porque sus escritos, los escritos de Pablo, que tienen por supuesto su fuente en el amor que él recibió a partir de su conversión, esos escritos nos siguen alimentando. O sea, que todos tenemos que ver con ese momento de su conversión. Y en tercer lugar, porque estamos seguros, de que el mismo Dios, que hizo maravillas en la conversión de Pablo, quiere hacer maravillas en nuestras vidas, quiere transformarnos y quiere que también nosotros, cada uno desde su propia vocación, seamos prolongación, hermosa y fecunda prolongación de este servicio de amor que es la evangelización, que es el testimonio de la fe.

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