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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La humildad, la caridad y la alegría de San Martín de Porres abren puertas para nosotros, son ejemplo para que también abramos puertas para el corazón de Cristo en muchos hermanos.
Homilía smtp008a, predicada en 20171103, con 4 min. y 51 seg. 
Transcripción:
El Tres de Noviembre, nuestra Iglesia Católica y especialmente nuestra Orden Dominicana, celebramos la memoria de San Martín de Porres. Son tantos los recuerdos que yo personalmente tengo de este santo. En la Iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Bogotá existió durante mucho tiempo y entiendo que se ha renovado varias veces, la práctica de los llamados Martes de San Martín. Había en aquellos años de mi infancia una Eucaristía especial que se celebraba en honor de este gran santo mulato y entre las muchas personas que asistían a esa Eucaristía, pidiendo la intercesión del Santo, presentando ante Dios sus cuitas, sus problemas.
Entre tantas personas estaba con muchísima frecuencia mi madre. Allí guiada e inspirada por una sencilla imagen de este santo. Mi mamá desgranó las cuentas de su rosario. Mi mamá abrió su corazón y expuso muchas veces los problemas de cualquier orden que pudiéramos tener en casa. Quizás algunas necesidades económicas, quizás algunas preocupaciones de salud, quizás también las necesidades que otras personas le pedían que ella llevara como embajadora junto a Martín de Porres. Esta práctica venía luego acompañada de una catequesis, porque los sacerdotes dominicos de esa Iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá en Bogotá, ponían especial cuidado en la homilía para ese día, previendo como siempre sucedía, que iba a haber una gran multitud de personas. La predicación de los dominicos como una especie de prolongación de la predicación que con su ejemplo dio San Martín, impactaba a la gente sencilla que cada semana se agolpaba para recibir tantas bendiciones y para dar también nuevos testimonios de los favores que alcanzaban de Dios por la intercesión de San Martín.
Muchos años después tuve que viajar por encargo de mi comunidad para hacer estudios de doctorado en Dublín, en Irlanda. Para mí fue una sorpresa descubrir que la revista católica que más se difundía en Irlanda era la revista de San Martín, el Saint Martins Magazine, la revista de San Martín en Irlanda. Y de hecho, la iglesia en la que yo estuve, la Iglesia del Salvador. Saint Saviors Priory, es conocida en Dublín. La iglesia en la que yo estuve, tiene lo que se puede llamar el santuario más sencillo que yo haya visto a San Martín de Porres. Una imagen todavía más sencilla de Martín está ahí y con una enorme sencillez, como fue la vida de este santo. Muchas personas se acercan a esa iglesia. De hecho, en ese lugar, han sucedido cosas prodigiosas, particularmente una obra grande de evangelización. Ya he dicho, la revista de San Martín llegó a ser la revista católica de mayor difusión en toda Irlanda. Estamos hablando de miles y miles de ejemplares cada mes.
Y de nuevo encontramos que Martín de Porres, el humilde hermano cooperador, parece abrir las puertas de los demás dominicos para que la predicación pueda llegar a muchas otras personas. Yo tuve la inmensa alegría en ese país de predicar alguna vez la novena de San Martín de Porres, y siento que para mí, más que un privilegio o un deber fue una alegría, fue un honor. Porque este hombre que hizo de su propia vida una predicación ha sido para todos nosotros, los frailes predicadores, un testimonio, una puerta que se abre, un camino para llegar a muchísimos corazones. Las virtudes de Martín de Porres, especialmente la humildad, la caridad y la alegría, abren puertas. Que ese ejemplo llegue a nosotros y que también nosotros podamos abrir puertas para el Corazón de Cristo en muchos hermanos.

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