Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Alegría, humildad y caridad: virtudes muy propias de Martín de Porres, conforman una especie de "universal concreto."

Homilía smtp006a, predicada en 20121103, con 11 min. y 13 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

En el saludo inicial les comentaba que Dios me ha dado la oportunidad y la tarea de ir a muy distintos sitios. Es un servicio propio de nuestra Orden Dominicana la predicación. Y con esa misión, con ese encargo, he estado en un buen número de países. Por ejemplo, en América hay que hablar de Chile, Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela, mi país Colombia y luego Panamá, Costa Rica, Estados Unidos, Canadá. Viví unos años en Irlanda. Fui invitado alguna vez para un curso de formación permanente en la isla de Taiwán. Estuve predicando un retiro en Portugal, pero no vengo a hablar de eso. Vengo a contar que en ese servicio, porque es un servicio, uno encuentra cosas que se repiten.

Por ejemplo, hay una bebida que está por todas partes. Coca Cola la tienes en Taiwán, la tienes en Hong Kong, la tienes en el estado de Alberta al norte de Canadá y la tienes en el sur de Italia, Coca Cola. La tecnología nos va unificando. Si se menciona la palabra iPad, se entiende en el sur de España, se entiende en Irlanda o en tantos otros lugares de los que he mencionado. Hay cosas que se vuelven universales, se convierten en estándares, lo cual tiene de bueno y a veces también tiene de malo, porque también parece que quisieran obligarnos a repetir los mismos esquemas o ensanchar los mismos mercados en todas partes, y eso es cuestionable. Si pensamos, por ejemplo, en el arte, ¿qué tan saludable será que los niños y jóvenes en todo el mundo se acostumbren únicamente a consumir Hollywood? Hollywood y Hollywood. Hay otras formas de arte, hay otras formas de cine, hay otras formas de expresión. O sea que esto de los estándares a veces es bueno y a veces no es tan bueno.

También la Iglesia tiene ciertos estándares. Por ejemplo, cuando aquellos dominicos me invitaron al sur de la isla de Taiwán. Ahí estuve en una Misa celebrada en la versión del idioma chino que allí se habla. No me atreví a concelebrar, no hice el intento. Y sin embargo, siendo una lengua tan diferente, yo podía reconocer las partes de la Misa. Ahora estamos pidiendo piedad. Ahora estamos en el gloria. Estamos en las lecturas, la homilía, el credo. Yo no entendía, no digo una palabra, no entendía un sonido. Pero de vez en cuando el nombre de Jesús, aunque lo dicen distinto, el nombre de Jesús sí que lo reconocía, el de María también y las partes de la Misa. Eso es hermoso. Una misma Misa en lugares tan distintos. Así que hay cosas que están en todas partes y hay cosas que no se repiten. Cuando algo logra triunfar en lugares muy diversos es porque toca un elemento de nuestra naturaleza humana.

No se puede triunfar, por ejemplo, en los mercados de todo el mundo, a menos que tu producto realmente tenga una cierta compatibilidad con aspectos del ser humano. Podríamos decir que lo que la filosofía busca de un modo abstracto, que es lo universal y lo esencial, pues el mercado lo busca de un modo concreto. Este es el teléfono que va a estar en Murcia, en París, en Berlín y en Tokio, y en Estados Unidos y en Quito y en Lima. O sea que hay una relación entre el mercado y la filosofía porque los filósofos buscan algo que sea universal, pero lo buscan por vía de abstracción, mientras que los publicistas, ingenieros, diseñadores, economistas, buscan también lo universal, pero lo universal concreto. Lo más universal que tenemos nosotros en la Iglesia son los santos.

Esta es una de las diferencias entre un beato y un santo. En el proceso de beatificación y canonización, cuando ya se habla de canonización, una de las cosas que hace el Papa es empeñar su palabra presentando un modelo de vida como universalmente válido, es decir, que los santos son universales concretos. En ese sentido, por supuesto, no se hermanan con las abstracciones de la filosofía, sino que se parecen más bien a lo que ofrece el mercado, con la diferencia de que en vez de buscar provecho para esta tierra, buscan nuestro provecho y lucro para el cielo. Tome el caso de San Martín de Porres, que es el que recordamos especialmente hoy. Para mí es muy emocionante ir a la ciudad de Dublín y ver que en una capilla está el Santuario de Martín de Porres y la cantidad de gente, bueno, proporcionalmente que va allí. Durante muchos años, no sé cómo esté la situación ahora. La revista católica de mayor difusión en Irlanda y otros cuantos países de habla inglesa, la revista de San Martín, Saint Martins Magazine. Eso es lo que más se difunde de la Iglesia Católica. Y dice uno pero qué tendrán que ver los irlandeses con Martín de Porres. Y muchos le aman profundamente.

Y luego, entonces va uno, por ejemplo, a Lima y ve la historia del Santo. Figúrese que la casa donde nació San Martín se conserva y la habitación donde nació. Y yo pude hacer oración ahí, en esa habitación, la tienen vacía y esa casa sigue siendo una casa de caridad. Sigue ofreciendo medicamentos, atención odontológica, sigue ofreciendo comida a muchos pobres. Que te parece que casi te vas a encontrar con el santo a la vuelta de cualquier puerta. Es una casa bien grande, muy grande. En Estados Unidos los dominicos tenemos lo que se llama la provincia de San Martín de Porres. Ahí está el hombre y la gente con mucha frecuencia al orar le sonríe. Sabe que es una característica de ese santo. La gente ora a San Martín y es como si estuviera hablando con un viejo amigo, sonríen, sienten una conexión. Entre muchos que le sonrieron a San Martín está mi mamá. Mi mamá durante años iba a la iglesia de los Dominicos a pedir tantas ayudas de Martín de Porres.

Bueno, ¿qué será lo que hace que Martín sea tan universal? La alegría, la humildad y la caridad. La persona que tiene una alegría sincera, limpia, creíble es como una lámpara. Es bien recibida en todas partes y hace falta gente así. La persona que es humilde, la persona que te ayuda a sentir que tú vales y que te apoya y que no se presenta arrogante ni presuntuoso, sino sencillo en su verdad sin afectación es bien recibida en todas partes. Y la persona que está ahí, con un deseo de colaborar, de ayudar, de apoyar. ¡Uy, cómo necesitamos gente así! Así que esa es toda la reflexión hoy, contar que nosotros en la Iglesia tenemos universales concretos que son los santos y que en ellos, por ejemplo, en el caso de San Martín, tenemos espejos de virtud en los cuales se reflejan anhelos muy profundos de nuestra naturaleza humana. Que el ejemplo y la intercesión de Martín, cincuenta años después de su canonización, siga iluminando nuestras vidas. No es verdad que todos necesitamos un poquito más de alegría y de sencillez y de ganas de hacer el bien hasta llegar a mostrar el lado más atrayente, el más fuerte, el más consistente del Evangelio, que no es otro sino el amor mismo.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM