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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
María es madre de la Iglesia porque nos conduce a Jesucristo, autor de la vida. Ella con su amor, oración y ejemplo nos cuida, restaura y guía nuestra vida hacia el Evangelio.
Homilía smmi002a, predicada en 20260525, con 6 min. y 54 seg. 
Transcripción:
El lunes después de Pentecostés, se celebra a María como Madre de la Iglesia. Esta celebración tiene un origen muy antiguo, porque cuando hablamos de María, madre de la Iglesia, estamos refiriéndonos a la enseñanza de San Agustín. Dice San Agustín que la misma Madre de la cabeza tiene que ser madre del cuerpo. Si María es Madre de Cristo, que es la cabeza. María es Madre del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Esto también nos enseña cuál es el papel de María como madre de la Iglesia. Porque lo que ella hizo con Cristo es lo que ella quiere hacer con la iglesia, lo que ella hizo con Cristo. Es lo que quiere hacer con cada uno de nosotros que somos los miembros de la iglesia. Por eso, pensemos en qué es lo que hace una madre. Eso es lo que hace María con nosotros. Por supuesto, cada uno de nosotros tiene su propia mamita en esta tierra. Las mamás cuidan ante todo el cuerpo que han dado a luz. María realiza lo mismo, pero desde el punto de vista de la obra de la gracia. Por eso decimos que María es Madre nuestra en el orden de la gracia. Las mamás dan vida, las mamás cuidan la vida, las mamás restauran la vida, las mamás educan la vida. Esos cuatro verbos son los que María realiza con nosotros y realiza con cada uno de los miembros de la Iglesia y con la Iglesia en su conjunto. En qué sentido decimos que María da vida? Pues ante todo porque ella nos ha dado al autor de la vida que es Jesucristo, el cual dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Pero María también da vida, como cada uno de los que ora, cada uno de los que suplica por otros. Tú recuerdas ese pasaje del Evangelio donde Jesús dice: El que cumple la voluntad de mi Padre, ese es mi hermano, y mi hermana y mi madre. O sea que cada uno de nosotros también está llamado a ser madre. ¿En qué sentido? En el sentido de dar vida. Y cuando das vida, Mira, cuando tú oras, cuando tú intercedes, cuando tú das testimonio, cuando tu evangelizas. San Pablo, por ejemplo, decía que él había sufrido y que él sufría por las distintas comunidades como dando a luz. También utilizó esta otra expresión aunque ustedes tengan muchísimos maestros, yo los engendré para Cristo. O sea que nosotros estamos llamados a dar vida. Si nosotros tenemos esa vocación, cuánto más la tiene María Santísima dando vida con su oración, con su amor, con su ejemplo. Pero además, María cuida la vida. Yo lo experimenté en mi propia historia. Lo he contado en mi testimonio que está en Internet. Dios me había llamado a servirle como sacerdote. Yo era muy joven, era un adolescente. Tenía unos quince años de edad y me distraje. Me avergüenzo de decirlo, pero fue lo que me pasó. Me distraje. El mundo me atrajo. Particularmente la ciencia, el conocimiento, la fama del gran científico. Y es grande la ciencia. Pero la ciencia no tenía que haberme distraído de Dios. ¿Quién me llamó de nuevo? ¿Quién cuidó mi vocación cuando yo no la estaba cuidando? Ella. Y ella me llamó como yo lo cuento en mi testimonio que te invito a ver. Tú busca Fray Nelson testimonio en Internet, y ahí aparece María como buena madre, restaura la vida. Muchas personas me he encontrado yo que en momentos de gran dificultad conozco el caso de una niña que estando todavía en su infancia, pobrecilla, perdió a la mamá en un accidente. Y cuando ella pierde a la mamá y se siente completamente devastada por su propio testimonio. Lo sé, decía estas palabras, encontraba consuelo en el rosario. Es decir, que María estaba cuidando ese corazoncito de esta niña que había quedado huérfana, esta niña que había quedado sola, esta niña que había quedado desconsolada. María cuidaba esa vida. María estaba protegiendo y restaurando. Y esa niña que había quedado sin mamá, pues se encuentra con una madre en María, una madre que le ayuda, una madre que la restaura. María guía nuestra vida. María le da una dirección a nuestra vida porque ella está mostrando cuál es el camino. A veces, cuando uno escucha el evangelio, cuando uno mira las vidas de los santos, dice pero eso es como imposible. Cuando Jesús nos dice que perdonemos a los enemigos, cuando Jesús nos dice que hay que orar por los que nos persiguen. Cuando Jesús nos dice que seamos perfectos como el Padre celestial. Uno dice: Pero, ¿quién podrá eso? María está guiando la vida, está educando, la vida está mostrando que el Evangelio es posible. Por eso nosotros decimos en el Santo Rosario Santa María, Madre de Dios, Madre nuestra, en el orden de la gracia, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

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