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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Seguir a Cristo parece una pérdida, pero es ganar el ciento por uno y la vida eterna. Cuando pones el amor de Dios en primer lugar, parece que pierdes, pero en realidad lo ganas todo.
Homilía smat028a, predicada en 20260921, con 9 min. y 48 seg. 
Transcripción:
El veintiuno de noviembre nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra al apóstol y evangelista San Mateo. Escuchamos en el Evangelio de hoy que Mateo tenía su oficio, tenía la vida, podríamos decir arreglada, por lo menos según los estándares del mundo. ¿En qué sentido? En que Mateo, pues, tenía buenos ingresos, tenía buen dinero. Mateo tenía sus amistades. Quizás no era la gente más recomendada y más recomendable, pero tenía sus buenos amigos. Seguramente tenía una independencia, tenía el respaldo del Imperio Romano. Y Mateo se lanza a lo que podríamos llamar una aventura. Se lanza a la inseguridad de los que acompañan a un profeta, el profeta de Nazaret. Es decir, nuestro Señor Jesucristo. Sale de la seguridad a la incertidumbre. Ese es el paso que da, sale de la riqueza, de la abundancia que tiene como publicano, cobrador de impuestos para el Imperio romano. Pues sale de ahí para pasar a la pobreza, porque los que acompañaban a Cristo sin duda compartían, por lo menos en gran parte, compartían la vocación y la misión de Cristo. Y sabemos que Cristo dijo que no tenía ni siquiera dónde reclinar la cabeza. Entonces, pues, claramente Mateo estaba saliendo de la riqueza a la pobreza. Y entonces, cuando se hace este análisis, uno puede hacer esta pregunta, quizás un poco cínica. ¿Estaba perdiendo o estaba ganando Mateo? ¿perdiendo o ganando? Esa es la pregunta que nos hacemos. Y es una pregunta que yo creo que es muy razonable hacer cuando nosotros pensamos en qué, pues precisamente este era un hombre que sabía mucho de dinero, que sabía mucho de ganancias y también de pérdidas, era un hombre que tenía sus cuentas bien hechas, las tenía muy claras. Ganar o perder estaba ganando o estaba perdiendo Mateo con esas decisiones que tomó y lo que vamos a encontrar y con la ayuda del Espíritu Santo deseamos compartir. Es que aunque parezca increíble. Mateo estaba ganando cuando pasaba de la riqueza a la pobreza y cuando pasaba de la seguridad a la incertidumbre. Y podríamos seguir haciendo otras comparaciones. Pasar de la estabilidad a la itinerancia, pasar del respeto de su gente más cercana al desprecio que muchas veces tuvieron que experimentar los apóstoles. Por ejemplo, en sus travesías por Samaria. Pero a pesar de eso, vamos a decir que es un buen negocio, un buen negocio. Hablando propiamente de negocio. Y mira que no es la primera vez que aparece este tema en los evangelios. Alguna vez el apóstol Pedro, que estaba sintiendo el peso de servir a Dios junto a Cristo, le preguntó al mismo Cristo. Oye, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos va a tocar? Y esos son los términos de un negociante. Esa es la manera de hablar de quien hace negocios. Y Cristo le respondió. Cristo no rehuyó la pregunta. Le dijo a quien deje campos y casa, y hermanos y hermanas por mí y por el Evangelio, va a recibir cien veces más. O sea que Cristo está hablando de que es un buen negocio. No lo parece, pero es un buen negocio el buen negocio de seguir a Cristo. Recibirá cien veces más. Aunque también añadió, según la versión de San Marcos añadió con persecuciones. O sea, sí hay una ganancia inmensa con persecuciones en esta tierra. Porque ya después, pasada la lucha de esta tierra, pues lo que vamos a encontrar es la plenitud de la vida eterna, donde por supuesto ya no hay persecuciones. ¿Por qué es un buen negocio? En el Antiguo Testamento también hay un texto que nos habla de negocios. Es la palabra de uno de estos consagrados al Señor, uno de estos levitas, y búscalo, porque es un salmo. Y en ese salmo encontramos estas palabras: Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad. Lo irónico es que los levitas precisamente no tenían tierra, pues tenían su casa, pero no tenían una tierra para cultivar. Y según la ley de Moisés, el motivo estaba en estas palabras Su porción es el Señor. Bueno, eso suena muy bonito. Su porción es el señor. Pero eso significa que me quedo sin tierra. Y sin embargo, esos hombres que se quedaban sin tierra, por lo menos en sus momentos de fervor, eran capaces de decir. Me ha tocado un lote hermoso. Me encanta mi heredad. Es decir, parece que están perdiendo, pero en realidad están ganando. Y es que este es un lenguaje que Cristo utiliza muchas veces, porque Cristo también dice: El que pierda su vida por mí y por el evangelio la encontrará. En cambio, el que pretende guardar su vida según los estándares del mundo, pues la perderá. O sea que la pregunta que estamos haciendo con respecto a Mateo tiene todo el sentido del mundo es un buen negocio, no es un buen negocio. Y la respuesta que nos está dando la escritura, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La respuesta que estamos encontrando es que sí es un buen negocio. ¿Y cómo puede ser un buen negocio si está pasando de la riqueza a la pobreza? Pues es que está encontrando otra riqueza. Está pasando de la seguridad a la incertidumbre. Pero es que está encontrando otra seguridad. Y detengámonos un minuto en esto de la seguridad, que es interesantísimo, porque uno podría decir una persona que tiene grandes bienes y que tiene buenas amistades, pues esa persona está segura, esa persona tiene las cosas aseguradas. Si. Cristo le pone un signo de interrogación a esa seguridad, Cristo dice: Acuérdate que existen los ladrones que roban, acuérdate que existe la polilla que corroe. Entonces, qué tanta seguridad tiene el que acumula solo para esta tierra. Pues resulta que la única seguridad que realmente tiene es la seguridad de que tendrá que dejarlo todo. Tendrá que abandonarlo todo, porque, como decía simpáticamente el Papa Francisco, nunca he visto un funeral con mudanza. Es verdad que los egipcios, los antiguos egipcios y también otras culturas, acostumbraban a enterrar a sus muertos con toda una mudanza. Pero esa mudanza claramente no aprovechó para nada al difunto, porque todos esos alimentos que pusieron ahí para que comiera el difunto, pues no fueron consumidos. Entonces no parece que sea un buen negocio eso de hacer funerales con mudanza. Entonces te das cuenta el que tiene su seguridad como la tenía Mateo, según los estándares del mundo, es el que está bien, es el que está bien seguro. No. Existen los ladrones. Existen los cambios de opinión y de leyes del Imperio Romano, existen las venganzas y los atracadores, existen los salteadores y sobre todo existe la vejez y existe la muerte. En cambio el que está en el Señor ese tiene otro tipo de certeza, no solamente para esta tierra, sino más allá de esta tierra. Si fue un buen negocio, un negocio que vale no solamente para los monjes, los frailes, las religiosas, los sacerdotes, sino un negocio que vale para ti, un negocio que vale para ti. Si tú descubres, si tú descubres el amor de Dios y si pones en primer lugar el amor de Dios, entonces descubrirás que parece que pierdes mucho, pero en realidad lo estás ganando todo. San Mateo ruega por nosotros.

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