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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Jesús nos lleva a dejar de trabajar para el pecado y empezar a trabajar para Dios, cambia la codicia para llenarnos de caridad, dejar de explotar a los pobres para ser un servidor de todos.
Homilía smat025a, predicada en 20220921, con 4 min. y 8 seg. 
Transcripción:
El Veintiuno de Septiembre, nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra a San Mateo, apóstol y evangelista. Para mí es una fecha muy querida porque hace ya bastantes años, un Veintiuno de Septiembre, recibí la ordenación como diácono. O sea que la figura de Mateo y mi servicio a la Iglesia, al principio como diácono y ahora como sacerdote, han estado muy unidos en mi corazón. Pero vamos con la figura de Mateo. Mateo era un cobrador de impuestos. Trabajaba para el Imperio Romano. Su trabajo era ese hacerle dinero, hacer más fuerte al imperio pagano invasor que había llegado a la Tierra Santa, a la tierra prometida, a la tierra que Dios entregó a su pueblo. Y Mateo estaba trabajando para ellos. Eso es lo que significa ser publicano. Ser cobrador de impuestos.
La gente detestaba a los cobradores de impuestos por razones que son bastante obvias. En primer lugar, porque a nadie le gusta pagar impuestos. En segundo lugar, porque los publicanos hacían mucho dinero. Según el sistema que tenían los romanos, el sistema de los romanos era que ellos le asignaban una cuota al publicano. Tú vas a cobrar los impuestos, por ejemplo, en esta población lo que tienes que darnos a nosotros es tanta plata. De ahí en adelante lo que tú recojas es para ti. De ahí en adelante es para ti. De manera que, despertando la codicia de los publicanos, el Imperio Romano, de una manera muy astuta, se aseguraba la fidelidad de estas personas. Pero, por supuesto, la codicia de los publicanos hacía que las cosas fueran muy complejas, complejas, especialmente para los pobres, que eran los más afectados por este cobro de los impuestos. Porque los publicanos especialmente iban a la gente más débil, a la gente más pobre, que es siempre la más indefensa para exprimirlos al máximo, para sacarles el máximo de dinero.
Podemos sintetizar entonces lo que era la vida de Mateo antes de su conversión en tres aspectos. Primero trabajaba para el imperio enemigo. Segundo, estaba marcado por la codicia. Tercero, oprimía sobre todo a los pobres. Tres características propias de un corazón arruinado, de un alma sucia, de una vida triste. Pero Cristo llega a la vida de Mateo como Cristo llega, quiere llegar y llega a nuestras vidas. Cristo llega a la vida de Mateo. ¿Y qué hace Cristo? Cambia esas tres cosas. Mateo antes trabajaba para un imperio pagano y ahora va a empezar a trabajar para el reino de Dios. Mateo antes estaba lleno de codicia y ahora se llena de caridad. Mateo antes era un explotador de los pobres y ahora es un servidor de los pobres. Te das cuenta la diferencia que hace Cristo. Te das cuenta cómo Cristo cambia la vida. Ese cambio, esa transformación que Cristo hizo en la vida de Mateo. Eso es lo que Él quiere hacer en nosotros, que dejemos de trabajar para el pecado, que dejemos las ambiciones puramente humanas y que dejemos de aprovecharnos de los que no pueden defenderse, para más bien convertirnos en servidores de todos. Alabado sea Jesucristo y bendita la vida del apóstol y evangelista San Mateo.

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