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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Jesús en el Evangelio de San Mateo es presentado como Maestro, quien en continuidad y a la vez en superación con la ley nos muestra el querer definitivo de Dios y lo hace posible en nosotros a través de la conversión, la fe y la obediencia.

Homilía smat024a, predicada en 20210921, con 6 min. y 14 seg.

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Transcripción:

El Veintiuno de Septiembre, nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra a San Mateo, apóstol y evangelista. Precisamente el relato del Evangelio de hoy nos muestra la vocación de Mateo, absolutamente inesperada y sorprendente. Como un hombre que estaba entregado completamente al poder del dinero, entra como discípulo en el camino del seguimiento de Cristo, expresión preciosa de la misericordia divina, es la vocación de San Mateo. Quisiera que tomáramos esta oportunidad para referirnos al Evangelio que lleva su nombre. El Evangelio según San Mateo tiene veintiocho capítulos y por consiguiente, es el más largo de los Evangelios. Es el evangelista que nos trae una mayor cantidad de palabras de predicación de nuestro Señor Jesucristo.

Estas palabras Mateo las ofrece como en colecciones que a veces se les llama discursos. El más famoso de esos discursos está en este evangelista y es el discurso o el Sermón de la Montaña. Ocupa tres capítulos completos de San Mateo. Pero además tenemos otros discursos. Está, por ejemplo, el Discurso Misionero, está el Discurso Eclesiástico, es decir, sobre cómo debe ser la Iglesia, cómo debe ser la comunidad cristiana. Está el Discurso Escatológico, es decir, sobre cómo se resuelve finalmente la voluntad de Dios sobre la tierra, sobre su plan, el desenlace de su plan para la humanidad. Todo esto nos ofrece San Mateo de un modo bastante sistemático, alternando esas porciones generosas de discurso con también lo que son las acciones de Cristo.

¿Quién es Cristo entonces en el Evangelio según San Mateo? Pues ya podemos suponer que si este evangelista nos ofrece tantas palabras de Cristo, estamos ante un maestro. Pero no es cualquier maestro, como aparece precisamente en el Sermón de la Montaña, hay un momento en el que Cristo utiliza esta expresión: Habéis escuchado que se dijo, pero yo os digo. Esa expresión es absolutamente sorprendente, porque lo que Cristo refiere como aquello que ya habían oído sus discípulos, lo que Cristo refiere ahí no es otra cosa sino la ley y la interpretación de la ley. De tal manera que cuando Cristo dice: Habéis escuchado, se refiere a la ley de Moisés. Y cuando dice: Pero yo os digo. Está poniéndose al nivel de esa ley e incluso por encima de esa ley, porque también el evangelista nos cuenta en algún lugar aquella escena en la que Cristo dice el Hijo del Hombre, refiriéndose a sí mismo, el Hijo del Hombre es Señor del sábado. Y el sábado, hasta cierto punto era la quinta esencia, era el eje de la ley, porque es el día para recordar la Alianza, es el día para recordar la dignidad y para celebrar la dignidad que solo Dios puede darnos. Y Cristo dice Soy Señor del sábado. De modo que ¿Quién es Cristo en Mateo? Es el Maestro. Es el Maestro que por una parte, en continuidad con la ley, pero también en superación con la ley. Nos presenta el querer definitivo de Dios y lo hace posible en nuestras vidas ¿A través de qué? A través de un camino de conversión. A través de un camino de fe. A través de un camino de obediencia. Esa parece ser la esencia del mensaje de Mateo.

Cristo es algo así como el nuevo Moisés, un Moisés nuevo que no contradice al Moisés antiguo, sino que hay una continuidad entre la ley antigua y la ley nueva. Por eso leemos también que Cristo dice: No he venido a suprimir la ley, sino a darle plenitud. Pero, por supuesto, para darle plenitud, pues Cristo no se queda simplemente repitiendo o interpretando lo que fue la ley de Moisés, sino que la supera. ¿Y en qué consiste esa superación? En presentarnos la voluntad definitiva de salvación que Dios nos da precisamente en Cristo. Y por eso, para entrar en esa voluntad definitiva, que es lo que Mateo llama participar del Reino de los cielos o Reino de Dios, diríamos nosotros, para entrar en esa voluntad definitiva requerimos de conversión, requerimos de fe y requerimos de obediencia. Este es el camino que nos plantea Mateo. Por eso también hay una entraña, hay un suelo fundamental en Mateo, un suelo fundamental que nos conecta con la comunidad del Antiguo Testamento. Pero una comunidad que, repito, no queda simplemente fotocopiada, reeditada, sino una comunidad que es llamada a la novedad de la propuesta de Dios que nos llega en Cristo. Y repito por última vez, propuesta a la que nosotros accedemos a través de la fe, a través de la conversión y a través de la obediencia, poniendo en práctica lo que el Señor nos enseña y lo que Él vivió primero. Ese es San Mateo. Feliz día.

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