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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Cristo trajo a este mundo el contagio positivo: la propagación de la Buena Nueva de salvación.
Homilía smat010a, predicada en 20120921, con 6 min. y 19 seg. 
Transcripción:
Amados hermanos, hoy podemos decir que el tema de las lecturas es el contagio positivo. La palabra contagio o el verbo contagiar lo relacionamos con las enfermedades. Una persona, por ejemplo, que tiene una gripa muy fuerte, quizás puede contagiar a otros. Estamos acostumbrados a darnos cuenta que el mal se contagia. El mal se propaga de una persona a otra. Una persona altiva, arrogante, prepotente, casi siempre contagia esa manera de ser agresiva en otros. Así que también el pecado, lo mismo que las enfermedades, se va contagiando. A veces nuestros jóvenes parece que se van contagiando y van repitiendo unos mismos comportamientos. Si todos beben en mi grupo de amigos, yo también me voy a volver un borracho. Si una buena parte de mis amigas tienen relaciones sexuales con sus novios, pues yo no voy a ser distinta. Yo voy a hacer lo mismo por imitación, por no sentirnos diferentes. Nos dejamos contagiar del pecado. A eso lo podemos llamar contagio negativo. La mentira, la vulgaridad, la envidia, la murmuración, la traición, la venganza son pecados que fácilmente se contagian. Pero el tema de hoy es el contagio positivo, porque así como hay un contagio negativo, Jesús ha venido a traer al mundo un contagio positivo, es decir, lo que vemos en el Evangelio de hoy. Cristo le regaló la conversión a Mateo, el cobrador de impuestos. Y esa conversión sirvió como un anzuelo para atraer a muchos más pecadores publicanos que seguramente, viendo la manera como Mateo había sido recibido por Cristo, pensaron este Jesús de Nazaret seguramente me puede recibir a mí también. Seguramente tiene algo bueno para mí también. La Biblia nos cuenta otros ejemplos de contagio positivo. En la ciudad de Sicar, en Samaría, había una mujer que llevaba una vida muy desordenada, había tenido cinco maridos y estaba con el sexto. Esa mujer se encontró con Jesucristo. Una sola conversación con Cristo le cambió la vida a ella. Pero lo más hermoso es que esa obra no se detuvo en esa mujer, sino que ella, habiendo sido conquistada por el amor de Dios, se convirtió en misionera también. Y ella empezó a hablar en el pueblo, sin importarle que su fama ya muy destruida, acabara de caerse. Ella utilizaba estas palabras: Aquí hay un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. No será el Mesías. Y de ese modo la conversión de una persona terminó siendo la conversión de todo un pueblo. Contagio positivo. Ahora tenemos que preguntarnos si verdaderamente hemos sido conquistados por Cristo. ¿No les parece que también nosotros tenemos que ser contagio positivo? Tenemos que llevar la buena noticia del Evangelio. Tenemos que llevar la dulce amistad con Cristo a nuestros hermanos ahí donde nos encontramos. La gente que Mateo tenía cerca eran otros de su mismo oficio y de su misma calaña. Pues nosotros también tenemos gente cerca, gente con la que a veces incluso hemos cometido pecado o hemos sido cómplices, que hoy, por la intercesión de San Mateo, nosotros nos convirtamos plenamente al amor de Cristo y seamos contagio positivo para los demás.

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